10 consideraciones en torno al té

Así como el té es una bebida para el bienestar de quien lo disfruta, este post está indicado tanto para quienes se declaran tea lovers como para quienes lo consumen de forma puntual o casi anecdótica. Siguiendo las advertencias de la experta Victoria Bisogno acabaremos por descubrir “todo un mundo nuevo de sensaciones”. Podría esto parecer un eslogan de lo más naíf o incluso cursi, pero oportuno para quien catarlo supone “una experiencia” en sí misma. Haced la prueba. Seguid leyendo y tomad nota:

  1. No hay que confundir los diferentes tipos de té porque cada uno tiene un perfil sensorial determinado. La cata define el tipo y no precisamente su color o tonalidad. Esto es, no es lo mismo un té negro que un té verde, como tampoco el rojo existe como tal sino que es un negro.
  2.  El puerh, de propiedades probióticas, no es ni rojo ni negro sino un té fermentado. Llamar al rooibos, té rojo, también es un error. Es más bien una infusión de otra planta llamada aspalathus linearis.
  3. A la hora de servir el té, el agua nunca debe hervir al estar en contacto con las hebras. Dependiendo del tipo de té, se servirá a una u otra temperatura -el verde, a 70-80ºC; el blanco, a 75-85ºC; el rojo o negro, a 75-90ºC; el puerh crudo, a 80ºC…-.
    Si el agua hierve, tampoco hace falta desecharla. Basta esperar a que enfríe o adquiera la temperatura adecuada, según el tipo de té.
  4. Si se toma el té a granel, hay que dejarlo en agua caliente de 1 a 5 minutos. En bolsita, que es el consumo más habitual, un máximo de 1 minuto. El verde siempre es el que menos tiempo necesita porque es el más delicado.
  5. No todos los té maridan bien con pastelería. Frente al chocolate, por ejemplo, su sabor desaparece fácilmente. Con cacaos negros, mejor un té ahumado. Con chocolates con leche, un té negro intenso; y con blancos, un té matcha, Lo ideal es maridar por contraste.
  6. Hay que atreverse más a maridarlo con bocados salados. Uno verde para el sushi o el marisco; y uno negro para los quesos.
  7. El té en hebras no requiere tanto tiempo ni tantas herramientas como se cree. De ahí que la mayoría de consumidores opten por el té en bolsitas; igual de práctico. “La experiencia de ver abrir la hebra y comenzar a sentir el perfume del té es única”, apostilla Victoria Bisogno.
  8. Generalmente, el té más económico (o de bolsita) no es el que ofrece la mejor “experiencia sensorial”. Pero “tampoco el té más caro es el más rico”. Lo importante es saber preparar ambos correctamente. Por regla general, el té en hebras tiene mejor color, sabor y aroma que el de bolsita.
  9. La intensidad del té no depende del tiempo que se tenga en agua ni de la temperatura del agua sino de su variedad. Los negros son, “sin duda”, los más intensos.
  10. No sólo el té verde tiene poder antioxidante sino que todos tienen las mismas propiedades, si bien en diferente medida. El té negro favorece la digestión, mientras el dark tea –puerh o hei cha– también ayuda a desintoxicar el cuerpo y eliminar las grasas.
Belén Parra
Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

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