Cultura Gastronómica, la asignatura pendiente

El porcentaje de sobrepeso infantil en España ronda el 23% y el de obesidad infantil se encuentra entorno al 18%, un 40% en total. Son datos del Estudio Aladino 2015, realizado en más de 10.000 niños y niñas de 6 a 9 años de todas las Comunidades y Ciudades Autónomas de nuestro país, que comprende medidas antropométricas, información sobre hábitos saludables, y datos sobre las familias y los colegios. ¿Lo sabías? ¿Te importa? ¿Te da igual?

“El recuerdo de nuestra infancia son sabores transmitidos de abuelas a madres y, hoy, los sabores de las nuevas generaciones son paquetes envasados”, afirma Xanty Elías, chef y propietario del restaurante Acánthum, dos soles Repsol y única estrella Michelin de la provincia de Huelva. “Si seguimos cocinando de la misma manera, o peor, porque cada vez usamos más alimentos ultraprocesados, ¿qué legado histórico y cultural vamos a dejarles?”, se pregunta. ¿Y tú, te lo has cuestionado?


Él tiene una respuesta. Mejor aún, una propuesta. Y un objetivo claro: revertir la situación y crear la generación mejor formada en salud, cultura y gastronomía del mundo. ¿De qué manera? A través de la Fundación Prenauta, de la que es fundador y presidente, del proyecto educativo Los Niños Se Comen El Futuro y de una asignatura transversal “que empodere y de sentido de conciencia sobre los alimentos” a nuestros locos bajitos.

“La iniciativa comenzó el pasado curso escolar con 2.200 alumnos de 50 colegios de Huelva y, entre los resultados, vimos que los peques acaban diciendo a sus padres que les ayuden, y no a la inversa, o que los niños y las niñas cocinan en igualdad”, cuenta el impulsor del proyecto.


“Creemos que si educamos a niños y niñas a ser más conscientes de lo que comen, en el futuro estarán más preparados y serán más difíciles de engañar. Asimismo, habrá más agricultores especializados y preparados y habremos mantenido nuestro legado gastronómico”, sostiene el cocinero. Y en ello están.

En el curso 2019/20, y con el plazo de inscripciones aún abierto, ya hay 8.000 apuntados en toda Andalucía y peticiones a nivel nacional e internacional, “desde Perú o Argentina, pasando por Estocolmo y Japón”. Pero no es suficiente. El proyecto necesita del empuje de las administraciones, públicas y privadas.“Estamos en conversaciones con la Junta de Andalucía, porque nos gustaría que lo liderase, pero si en unos meses no da los pasos necesarios hablaremos con otras comunidades autónomas que han manifestado su interés. Igualmente nos gustaría contar con el apoyo de artesanos hortofrutícolas, lácteos… ¡Muchas empresas podrían conseguir que España lidere la lucha contra la obesidad infantil a nivel mundial! ¿Quién no invertiría en ese proyecto? No existe nada igual en el mundo, no obligamos a nadie, no queremos convertir a los niños en chefs, ni hacer negocio con ello… El fin de todo es que llegue al Ministerio de Educación, el organismo que regula los proyectos y que podría destinar una hora al mes para que se imparta la asignatura en las escuelas”, sentencia Elías.

La iniciativa es tan potente que este verano aspiró al Basque Culinary World Prize 2019, premio otorgado por la reputada institución académica vasca dedicada a la educación, innovación e investigación gastronómica. El galardón recayó en el estadounidense Anthony Myint por una metodología que evidencia el impacto medioambiental de la restauración y ofrece herramientas y soluciones para que cualquier chef reduzca o elimine su huella de carbono, en el país donde esté. Pero Xanty Elías y ‘Los Niños Se Comen El Futuro’ se colaron en el ‘top ten’.


“La nominación fue un notición. No esperábamos ser el único proyecto español entre los diez nominados”, confiesa el chef agradecido por la visibilidad que le ha reportado y, sobre todo, por el cariño y el apoyo incondicional recibido de su gremio. “Me llamó la atención la cantidad de llamadas de muchas estrellas Michelin: Martin (Berasategui), Juan Mari (Arzak), los hermanos Roca… “¡Ya era hora que se hiciera algo así!”, me han repetido muchos. La cuestión es que no está hecho, pero si lo acuñan otros cocineros nosotros estaremos encantados de recibirlos”, anuncia.

¿Qué pueden hacer los colegios? “Apuntarse directamente a través de la web del proyecto www.losniñossecomenelfuturo.org”. ¿Qué podemos hacer a título personal? “Moverlo muchísimo a través de las redes sociales e invertir en la familia, ayudar a que tus hijos se alimenten mejor para que mañana tomen menos pastillas”, resume Elías.

Y hacer una donación comprando un libro, ‘El Chef de la Alegría’. Solo en el restaurante llevan 1.000 unidades vendidas de este recetario, editado gracias a la colaboración de la editorial Anaya, para adentrar en el mundo de la gastronomía a los niños a través de las emociones. Los sabores como recuerdos.


“Con estos estudios, cada niño que hoy tiene 7 u 8 años a los 25 habrá cocinado; sabrá como se hace un gazpacho andaluz, un arroz valenciano, unas fabes asturianes o una escudella catalana y tendrá el suficiente criterio para no volver a consumir este plato en un restaurante si no le ha gustado”. Cultura Gastronómica.

El siguiente paso —antes de fin de año— será reunir a expertos de diferentes disciplinas en un evento —al que aún está dando forma— para recopilar ideas para la lucha contra la obesidad infantil, avanza Elías. ¿Te sumas?

Carme Gasull
Carme Gasull

Se inició como periodista en la radio y con el gastrónomo Jordi Estadella en las cosas del comer. Hoy, modera ponencias y demostraciones culinarias en ferias y congresos, colabora en el programa 'Àrtic' de betevé y comparte experiencias en blogs diversos. Comisaria del proyecto 'Catalunya Regió Europea de la Gastronomia 2016', es autora de los libros 'Catalunya en el paladar' (Austral Media, 2004), 'Petita història de la Festa de la Ratafia' (Editorial Mediterrània, 2016) y 'El Safrà. Com preparar-lo 10 vegades' (Sd Edicions, 2018).

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