El interiorismo de bares y restaurantes tiene premio - Gastronomistas

El interiorismo de bares y restaurantes tiene premio

Una inscripción, una dedicatoria, un recipiente, una lámpara, unas flores, un guiño. Entre continente y contenido habrá que convenir que en la gastronomía a veces -y no sólo a veces- todo importa. Aunque creamos que lo (único) interesante está en el plato, en la copa e incluso en el conjunto de la mesa, no deberíamos desmerecer esos detalles que también confieren a una comida o cena el valor de experiencia. El gusto y el olfato están servidos; el tacto hay que agradecerlo en el servicio y los oídos ya veremos si los regalamos… Por la vista, en cambio, comienza el juicio. Y ahí es donde un bar o restaurante se la juega (de inicio). ¿O no hay expectativas que se desmoronan tras rebasar la primera puerta? Nada, por contra, que no puedan restituir un buen menú y un mejor trato.

Para reconocer a esos locales que priman tanto lo que sirven como el cómo y el entorno donde lo sirven están los denominados Bar&Restaurants Design Awards. La selección de candidatos para optar a estos premios en su edición de 2014 sigue en marcha y están representados casi tantos países como en unos Juegos Olímpicos. España siempre suele colarse en la larguíiiiiisima lista que engloba a los aspirantes, que han sabido mostrar y demostrar cumplidamente sus encantos. Pese a que todas las listas hay que saber cogerlas con pinzas, echar un ojo a los preseleccionados es el mejor ejercicio para poner en valor el diseño en la restauración e ir anotando todos esos sitios que pasarán a engrosar las visitas pendientes en vuestra agenda. Los dientes largos se os pondrán casi al primer vistazo, pero es un gustazo corroborar el carácter expansivo y expansionista de la gastronomía. Porque hay que ver hasta dónde llegan las cocinas de todo el mundo… 

Optar a estos premios no supone ningún quebradero de cabeza ni requiere excesivo papeleo cuando ganarlos reporta una proyección internacional reseñable para cualquier premiado. Así me lo indica el equipo de Sandra Tarruella, la interiorista que en la edición de 2013 conquistó el premio al Mejor Bar Europeo para la heladería Rocambolesc, que Jordi Roca y Ale Rivas regentan en Girona. Que consideren una heladería un bar puede parecer de por sí rocambolesco, pero bienvenido sea el reconocimiento. La repercusión de estos premios, me cuentan, se traduce tanto en continuas publicaciones en cabeceras de alcance global como en clientes -aunque quizás dejémoslo mejor en visitantes-. Como en todas las ‘competiciones’, participar ya tiene mérito. Y si no, que se lo pregunten también a los ideólogos del danés Höst, ganador entre los ganadores el año pasado.

Quedan poco más de 48h para conocer a los finalistas de la vigente edición, que se desvelarán el próximo 1 de julio. Entonces sabremos si Malmö (en Russafa, Valencia, y en la foto que encabeza este post), Pakta (Barcelona) o la Taberna Wabi-Sabi (Valladolid), entre tantos otros restaurantes de todo el mundo, podrán aspirar a alzarse con alguno de los premios que se entregan discretamente en Londres. Será el momento de comprobar también qué proyecto pop-up conquista al jurado. Oportuna resulta esta categoría al referirse a proyectos de carácter efímero, de visto-y-no-visto, pero que suelen lucir bien. Me gusta que estos premios atiendan también a la creatividad, las modas y las tendencias. En su línea evolutiva, no vendría mal tampoco una mención especial a los lavabos o baños de ciertos bares y restaurantes. Porque hay algunos que llevan la importancia del interiorismo en el acto de comer hasta sus últimas consecuencias…

Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.