Todo lo último que deberias probar en Milán

Todo lo último que deberías probar en tu escapada a Milán

Milán es una de las ciudades más sugerentes de Italia.
Contra la opinión generalizada, no tiene nada que envidiar ni a Roma ni a Venecia. Tampoco a Florencia. Basta pisarla reiteradamente para apreciar sus hechuras de gran ciudad sin ser capital o ‘sólo’ capital de la Lombardía.

En Milán pasa de todo y quieren estar todos. Es italianísima, cosmopolita, monumental y gastronómica. Probablemente, más de lo que imaginas.

Alberga el congreso culinario de mayor relevancia internacional, atesora cocinas (de autores) de todo el país, tiene un porrón de restaurantes ‘estrellados’ e incluso ‘best bars’.

En este post te recomendamos lo último que hemos probado allí durante 72h.

 

Loste Café

Dos colegas, ambos ex Noma, volvieron a su país para abrir poco antes de la pandemia un Café único en Milán.

Porque si bien hay otras cafeterías con una amplia y trabajada gama de bebidas, en Loste también elaboran su propia bollería e incluso ofrecen platos únicos para una comida tan sabrosa como económica y rápida.
Un Café con mayúscula de interiorismo minimalista y reminiscencias nórdicas.
Un local de lo más agradable que mima al extremo cada detalle para fidelizar también a su cliente.
Y vaya si lo consigue porque contamos los días para volver a sus mesas.

Via Guicciardini, 3.

Clèa

Premiada en 2020 como la mejor pastelería de Milán y la tercera de Italia, bien merece la visita.
A simple vista un tanto ecléctica, pero profesionalísima. Con un equipo joven que sabe lo que se hace; tanto en el obrador como tras la barra.

Verás cómo la vitrina se va quedando vacía a lo largo del día…
Vuelan tanto los individuales de pastelería como la bollería casera -¡imperdible su versión del clásico pain au chocolat!-, los bombones, las creaciones de fechas señaladas como el panettone y las más atemporales.

Via Boni, 25.

 


Exit Pastificio Urbano

Tras el primer Exit de comfort food a buen precioel segundo está especializado en pasta. Al dente, claro.
Y servida según las más diversas recetas; todas de la chef Arianna Consiglio, a la que dedicamos la foto de portada de este artículo.

Ella misma cuece y adereza tras la vidriera que separa cocina y sala los distintos platos de pasta. Verás que tienes para todos los gustos y apetencias. Por eso también es el local indicado para acudir en grupo y compartir varios platos.

No te pierdas ni las pappardelle al ragú de ciervo de la foto, ni la carbonara estilo Pipero. Producto excelso, raciones generosas y precios ajustados.
Te reconfortará por su vera cocina italiana.

Vía Orti, 24.

 

BENTOTECA MILANO

 

Bentoteca Milano

Reencuentro con Yoji Tokuyoshi en el mismo local donde probamos por primera vez la cocina ‘estrellada’ que llevaba su nombre.

La historia que encierra esta nueva aventura del chef arroja también su aprendizaje sobre la cocina que quiere desarrollar en un contexto de pandemia.

Del take away y el delivery forzosos por la pandemia, a llenar prácticamente a diario las mesas (¡y barra!) del restaurante.

La cocina japonesa de Tokuyoshi no engaña a nadie. Es fresca, visceral y, principalmente, sabrosa.
De las que requiere la implicación también del comensal y sus palillos.

De las gyozas al sushi, pasando por el ramen y un katsusando memorable. Como el corte helado de té matcha de postre.

Lo mejor está por venir porque el chef ya prepara nuevo macrolocal en el barrio de Brera, donde dará aún mayor protagonismo a esa cocina de siempre y de las mammas japonesas, que aún no ha dado el salto a la calle.

Via San Calocero, 3.

 

Frangente

Demasiado tiempo sin volver sobre la cocina de Fede Sisti, un chef hecho a sí mismo que ha trabajado en los rincones más remotos del planeta.

Si apostó por Milán para asumir el primer plano es porque cree y disfruta de lo que hace entre fogones. Fogones, por cierto, a la vista. Transparencia manifiesta en cada paso a paso, tortellini incluidos.

Aquí todas las masas y pastas son caseras. Y Fede se atreve también con las vísceras y los petis. Qué buenas sus cookies, por cierto…

Una loa a la tradición bien entendida, sobre la que se construye la perdurabilidad también de cualquier cocina.

Via Panfilo Castaldi, 4. 

 

Osteria alla Concorrenza

Sin retocar apenas el local que ya lucía ese mismo nombre, el chef Diego Rossi (Trippa) lidera esta singular propuesta de cocina y bodega. Una osteria llena hasta los topes pese a los tiempos que corren.

Con chacinas varias, encurtidos y vinos no sólo naturales también por copas, ya se ha hecho un hueco entre la vasta oferta de restauración de la zona.

Rossi tiene su tirón, como los aires retro y bohemios que imprime a este popular local, donde puedes tapear a gusto por pocos euros.

A la hora del postre procura probar alguna de las creaciones dulces del chef pastelero Andrea Tortora (AT) o tráetelas en plan souvenir de vuelta a casa.
Están deliciosas.

Via Melzo, 12.

Camelia’s Yard

Grata sorpresa la que encontramos en el lobby del NH Milano Touring, uno de los hoteles mejor emplazados, pues queda tan cerca de la estación central como de la catedral (Duomo) o la galería Vittorio Emmanuelle.
Justo al lado de uno de los pulmones verdes de la ciudad, donde el paseo es casi obligatorio.

El bar que preside la enorme recepción del establecimiento ofrece coctelería de autor con muy buenos tragos. Ponte en sus manos.

Hay quien viene aquí incluso para tomarse el clásico aperitivo, por el que te sirven un surtido picoteo junto a la copa que elijas. Ideal para abrir boca antes de cenar.

Si te animas, puedes incluso echar una partida en su billar.

Via Iginio Ugo Tarchetti, 2. 

 

Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.