Comer de lujo sin salir de Finca Cortesín

Hoteles como Finca Cortesín consideran su gastronomía parte del lujo que los distingue entre los destinos más envidiables y envidiados de todo el mundo. Ahora que he podido probar ampliamente su oferta gastronómica, estrella Michelin de Kabuki incluida, debo rendirme a la evidencia del que ha sido premiado en más de una ocasión como uno de los mejores ‘resorts’ del planeta. En la misma recepción veréis la colección de trofeos. Interminable…

A lo que iba. Las vistas, las instalaciones, el servicio y, sobre todo, la hospitalidad de su gente no tienen parangón en kilómetros a la redonda. Cabe recordar que Finca Cortesín está en el término municipal de Casares, tan cerquita de Marbella como de Cádiz. Alejado del mundanal ruido e incluso aislado lo justo entre la sierra malagueña y las playas a las que también da su Beach Club. Un cortijo en toda regla al que puede acceder cualquiera que quiera probar sus distintas cocinas, que son muchas, variadas y reseñables.

La cocina de Kabuki Raw queda parcialmente al descubierto de su espléndida sala.

Comenzaré por la que me despertó más curiosidad al huir, aparentemente, de personalismos frente a las lideradas por Ricardo Sanz y Andrea Tumbarello en otros dos restaurantes del hotel. Me refiero al Jardín que ‘riega’ el chef ejecutivo de Finca Cortesín, Lutz Bösing.

Un rincón privilegiado de cocina contemporánea bañada por el Mediterráneo, con toques de autor de un cocinero que ahonda en recetas de siempre. El veterano alemán, experto conocedor de la gastronomía española habida cuenta de las décadas que lleva viviendo en el Sur, trabaja con pequeños proveedores de la zona; domina la fritura de pescados -finísima la que elabora con harina de garbanzo-; prioriza la elaboración casera incluso en la bollería del desayuno; y cree en la cocina dulce como ya me gustaría que hicieran tantos otros chefs en puestos similares. El brunch que prepara únicamente para cada Año Nuevo debe ser memorable.

De la última cena que degusté en El Jardín de Lutz me quedo con su genial ‘trago’ de bullshot a base de ternera, aguacate y vodka; la deliciosa gallineta negra con remolacha y enriquecedor curri; y el impecable solomillo de ternera blanca con yemas de espárragos blancos y salsa périgord. Bösing tiene las bases más que aprendidas y conoce bien el gusto mayoritario del cliente.
Disfruté mucho con los postres: frescos, ligeros y sorprendentes a partes iguales. Fueron dos, pétit fours aparte: Sorbete de aceite de oliva y limón con brotes y gelatina de champán al que faltaba justamente más AOVE; y Esponjoso de zanahoria y jengibre con crema de lima y sorbete de cardamomo y zanahorias. Muy método Espai Sucre ambos.

El colofón fueron los tés que Ayres de Blends elabora en exclusiva para el hotel y la perfecta nougatine con la que acompañé mi taza.

La textura de la gallineta o cabracho del Jardín, acompañada de curri es sobrasaliente.

 

Postres de contraste como esta combinación de zanahoria, jengibre, lima y cardamomo.

No fue ésa la única vez que me puse en manos del chef de Finca Cortesín, alma de sus cocinas que acabarás conociendo tarde o temprano porque participa de casi todas las cartas del hotel. En el Pool 35 junto a la piscina, pide su pescaíto frito o bien guisado -¡exquisito!-, y el poke del momento.
En el soberbio ‘Chiringuito’, en cambio, puedes probar también el cebiche aderezado con fruta de temporada o los pescados enteros que llegan de la vecina lonja de Estepona. Pese a que incluso el ambiente invite al cóctel del Bar Azul; la bodega a cargo del sumiller Agustín Navarro no tiene tampoco desperdicio. Entre otras 500 joyas, aguardan Vega Sicilia como el que puntualmente compartí en el instagram de Gastronomistas.

Por si Finca Cortesín no atesorara suficientes atractivos, el propio hotel facilita al huésped escapadas y experiencias gastronómicas más allá de sus límites. Compartirlas con un guía de excepción como es Bösing ya resulta “demasié”, como diría él mismo con el típico gracejo andaluz. No sabéis la de cultura culinaria y recomendaciones locales que conoce el chef tras ‘taytantos’ años en España. Otro lujo de este hotel al que siempre querrás volver, aunque sólo sea para compartir una de sus mesas…

 

Finca Cortesín. Carretera de Casares, s/n. Casares, Málaga.
952 90 03 09.

Belén Parra
Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

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