Aunque sea corta, una escapada romántica debería ser obligada en toda pareja. Por supuesto, sin niños (no vas a abandonarlos, simplemente a dejarlos un fin de semana con los abuelos, ¡qué manía con sentirnos culpables por todo!). Alejarse de la rutina, elegir un sitio relajante donde renovarse por completo y redescubrir a tu churri; volverse a enamorar. Suena tan tentador, que seguramente ya estés teléfono en mano. Si puedes permitirte el lujo, ni que sea durante dos días/una noche, acabarás llamando al oasis que os recomiendo: Sant Pere del Bosc Hotel & Spa.

Ubicado en medio de un Parque Natural, muy cerca de Lloret y de recomendables calas como la de Santa Cristina, no hace falta que planifiques una excursión por la naturaleza ni una visita a la playa. Claro que tienes la opción de hacerlas, el caso es que este lugar es de aquellos que invitan a quedarse: una vez lo conoces, no tienes ganas de salir de él. Después de un camino de tierra (cuidado, hay dos y uno es mucho mejor que el otro), llegas a un edificio de tan curioso como su historia. Se remonta al siglo X, cuando empezó siendo un monasterio benedictino (lo cual les viene muy bien a los del hotel, pues conservan la ermita para celebrar bodas; un lugar muy acertado también para eventos, por cierto). Incendiado por los franceses y clausurado en el siglo XVII, tuvo que esperar 166 años a que llegara un indiano rico, lo comprara como mansión y le encargara la reforma a un jovencísimo arquitecto modernista: Puig i Cadafalch, ahí es nada. Se lo dejó en bandeja a Elena Olmos, la empresaria hotelera que hace apenas un par de años quedó prendada del lugar y decidió hacer allí el hotel de sus sueños.

Cada una de sus 19 amplias suites está bautizada con el nombre de una mujer, conocida o no, y su interiorismo trata de rendirle homenaje. Por ejemplo, la llamada Amélie tiene toques afrancesados; África, étnicos; o María Callas, evoca la majestuosidad de una diva. La decoración de las habitaciones, neoclásica y a base de mobiliario antiguo restaurado, es totalmente diferente una a otra, por lo que puedes personalizar tu estancia o repetir sin cansarte. No han escatimado en detalles: flores frescas, ‘amenities’ de Rituals, sales de baño, ducha hidromasaje, cama diseñada por el Dr. Estivill para un mejor descanso o carta de aromas.
Sant Pere del Bosc Hotel & Spa cuenta con piscina de agua salada, rodeada de confortables hamacas y una pérgola para recibir masajes al aire libre. Si prefieres, también cuenta con spa, con una zona de aguas pequeña pero coqueta y diversas cabinas donde disfrutar de sus tratamientos. Los más solicitados son los rituales ayurvédicos, con aceite caliente en función de tu personalidad. ¿Prefieres un masaje en la habitación? Sin problema. Lo bueno de este hotel, de servicio cercano y familiar, es que harán todo lo posible para que tus deseos se hagan realidad.

Claro que no me olvido del aspecto gastronómico, otro de sus puntos fuertes. Antes que el hotel, ya estaba el aplaudido restaurante gastronómico Sant Pere del Bosc, ubicado en la puerta contigua y con gerencia independiente. Allí, el chef Harry Wieding -mejor chef joven por la Academia Catalana de Gastronomía– sirve tres únicos menús degustación (35, 52 y 68 €). Ellos mismos definen su concepto culinario con esta fórmula: raíces + transgresión, influencias y tecnología. El menú más simple, por ejemplo, consta de terrina casera, fabada, huevo con colmenillas glaseadas, pulpo a la brasa ó costilla de cerdo y gelée de flores con sorpresa de chocolate. Vanguardia teñida de tradición. Ellos mismos son los encargados del cátering de las bodas que allí se organizan.


Aunque no tenga premios, también es reseñable la honestidad y entusiasmo del cocinero que se encarga del hotel propiamente dicho. El argentino José Ciurlati lleva el restaurante L’indià, con un coqueto comedor (está en las antiguas cocinas del monasterio) y una terraza con vistas al bosque. Decidieron abrirlo porque el primero no lo hace todo el año y también para conseguir una mayor personalización del servicio: se acerca el chef, pregunta gustos, intolerancias, da consejos y escucha las apetencias de los comensales para satisfacerlos al máximo. Pero al grano, lo que ofrecen a nivel culinario es una cocina 100% casera, mediterránea con un toque de autor y basada en materia prima de temporada. Cada dos meses, José se va sacando cosas de la chistera: nuevas recetas que da a probar al equipo del hotel, sus principales jueces. Tras sus opiniones conforma su carta y un menú degustación de unos siete platos (45 €, bebidas aparte). El último: crema de guisantes y gamba Kellog’s, ensalada de pollo ahumado, mini lasaña de verduras y bearnesa, dorada con couscous, galta de ternera melosa, sorbete de lima y cava, y semifrío de plátano y anís estrellado con macedonia de cítricos. Entre plato y plato, puedes ver a José yendo a buscar hierbas a su pequeño huerto para dar un último toque… con toda la frescura. También él se encarga de la carta más informal en la piscina y de los exquisitos desayunos, donde todo está colocado con mimo, y sabe tan bien como se presenta. Mención aparte merecen sus mermeladas, hechas por él mismo con gran acierto. Debería venderlas.
Si has llegado hasta aquí, ya puedes entender porqué el Sant Pere del Bosc Hotel & Spa es un lugar donde dejarse querer. Y de donde, probablemente, salgas queriendo más a tu pareja.
Lo mejor: el lugar en sí, una isla de relax y desconexión, con un cuidado servicio, interiorismo y gastronomía en un entorno natural.
Lo mejorable: indicar mejor el acceso para no coger el camino de cabras y falta de más enchufes.
Sant Pere del Bosc Hotel & Spa
Paratge de Sant Pere del Bosc, s/n. Lloret de Mar (Girona)
Tel. 972 361 636
Abierto todo el año.
Precios: cuentan con diversos packs y ofertas en su web, por ejemplo: noche en junior suite para dos personas, desayuno continental y cena «menú del chef» en l’Indià para dos por 290 €.