La Pau, mucho más que un buen restaurante
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La Pau, mucho más que un buen restaurante

Me gusta distinguir entre dos tipos de restaurantes: los buenos y los malos. De los primeros escribo Gastronomistas  y en El Periodico de Catalunya; de los segundos no digo ni pío. Y al que voy a dedicar unas líneas en este post, La Pau, no solo pertenece a aquellos, sino que además tiene una componente social muy pero que muy guay. Así que la recomendación es doblemente merecida.

El ilusionante e ilusionado equipazo del restaurante La Pau.

 

Te cuento. La Fundació El Llindar es una escuela que atiende a jóvenes en riesgo de exclusión y que cuenta con la escuela-restaurante El Repartidor (L’Hospitalet). Allí los alumnos, que viven o han vivido situaciones muy complicadas en su vida, se forjan un futuro. Pues bien, ahora, 14 de ellos han dado el salto a La Pau, que acaba de abrir en el Gòtic, a dos pasos de la estatua de Colón (Anselm Clavé, 19), y que también pertenece a la Fundació El Llindar.

La misma profesionalidad

Y te atienden con la misma profesionalidad (y acaso con más ganas y más atención) que en tantos otros restaurantes ‘normales’. Y cocinan con el mismo cariño, supervisados en los fogones por el chef Xavi del Amor, los platos de cocina catalana que ha propuesto el chef ejecutivo del grupo Tragaluz, José Santiago.

Además de ser un proyecto muy bonito, también es un espacio muy bonito, además de amplio, elegante y agradable.

Buen producto de proximidad

La carta es muy reconocible, con unas elaboraciones en las que no se buscan complicaciones y malabarismos y en las que encontrarás buen producto de proximidad, tanto en las tapas como en los platos que no son tanto para compartir o en el menú del mediodía (plato, postre y bebida por 10,50 €) los miércoles, jueves y viernes.

Y los platos, ¿qué? Pues los que probé me gustaron mucho, la verdad. Fueron estos.

Los buñuelos de bacalao eran densos y un poco cremosos. Ricos, ricos.

La esqueixada, tersa en boca y colorida a la vista.

Las croquetas son enormes y son divertidas y son contundentes, como la de escalivada o las de pollo asado y deshilachado.

Las patatas no son bravas (pero su salsa que tanto se le parece aunque no pica nada) y son maravillosas.

La ensaladilla rusa es tan clásica como su fricandó, y el arroz de gamba y butifarra del perol está muy rico aunque el día que lo probé el grano estaba un pelín pasado. Es la foto que abre el post, cuyo autor es el mismo que el de la imagen del equipo de La Pau que habéis visto más arriba: Ianko Stankov.

La historia de Omar

Nada suficientemente grave que evite que quiera volver a La Pau y saludar a chavales como el senegalés Omar, uno de los camareros, cuya madre vendió una casa para que él pudiera viajar a Europa con 17 años para tratarse del asma que padece. Se quedó sin dinero y acabó malviviendo en la calle. Y ahora, gracias al restaurante, tiene un futuro a sus 24 años. Historias como la suya dejan un sabor de boca tan bueno como los platos que sirven allí.

La Pau

Calle de Anselm Clavé, 19. Teléfono: 613 04 32 58.

restaurantlapau.com

Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en 'Cata Mayor', el canal especializado de 'El Periódico de Catalunya', y en 'On Barcelona', la sección de ocio del mismo diario. Antes, había sido responsable de la sección de Gente, donde ya contaba qué se cocía y qué se comía por ahí.

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