Mevalonics: un vino espumoso con sabor a cannabis y otras versiones sorprendentes

Mevalonics: un vino espumoso con sabor a cannabis y otras versiones sorprendentes

Cuando han leído lo del vino espumoso con sabor a cannabis, seguro que muchos han alzado la ceja. Los puristas incluso se habrán echado las manos a la cabeza. Desde luego, este producto tan disruptivo hay que tomarlo sin prejuicios, para dejarse sorprender y saborearlo como algo diferente y divertido. Hemos venido a jugar. No, para nada coloca, esto no es un porro. Mevalonics es un vino espumoso que ha sabido cómo introducir esencias naturales de frutas y hierbas sin arruinar el proceso de elaboración del producto.

La historia de Mevalonics comienza con la segunda generación de la familia Garrido. Este clan estaba muy relacionado con los vinos de Jerez, hasta que en los años 70 Antonio Garrido emigra a Cataluña para trabajar en una empresa líder en el mundo del cava: Codorníu. En 1984 Antonio decide trabajar sus propios cavas desde el Alt Penedès, de manera sostenible y artesanal. Su hijo Álex, también experto en el mundo vinícola, es quien le convence para apostar por un producto diferente: un tipo de cava con terpenos. ¿Terpenos?

Terpenos es una palabra que seguramente no hayas escuchado en tu vida. Para entenderlo, vendrían a ser los aceites esenciales, 100% naturales, de las frutas y las plantas. Y quienes han encontrado la manera de extraerlos han sido Enrico Bouchard y Alan Jaremowich, los socios de Álex Garrido en esta aventura de Mevalonics.

Pero, ¿cómo se consiguen los terpenos? «Si te lo contara, tendría que matarte», me dice riendo Álex Garrido. «Ese es uno de nuestros grandes secretos, el otro es cómo hemos conseguido introducirlos en el vino espumoso sin romper su proceso de elaboración».

En la cata que realizamos en la vinoteca Agüita, en el Born barcelonés, catamos las versiones que tienen, por el momento, disponibles aquí: de mango, de arándanos y de cannabis. Aunque ya tienen preparados próximos lanzamientos: de mandarina y de melocotón.

Antes de empezar, Álex nos dejó oler los terpenos de mango: una gota es suficiente para hacerte ver la altísima concentración de aroma de mango que esconde una pequeña botella.

El Mevalonics Mango tiene la gracia de contener el aroma y sabor justos de mango, sin esconder que estás bebiendo un cava. O una especie de cava, vaya. No tiene azúcar añadido, un detalle importante, ni tampoco ningún químico extraño, insisten en que los terpenos son naturales. Lo mismo sucede con el Mevalonics Blueberry que, en general, gusta más a los catadores.

Son espumosos frescos, con una burbuja efervescente y el giro frutal podría ser interesante para consumidores jóvenes o a quienes no les guste tanto el cava y el champagne. «Hay un público que será reticente, como mi padre, que al principio le horrorizó la idea -aunque luego al catarlo se sorprendió-, pero estamos viendo una buena respuesta por un nuevo público que nunca pediría cava», confirma Álex. Todas las variedades están elaboradas con Xarel·lo, Macabeu y Parellada, variedades más propicias a acoger esos terpenos, en opinión de Garrido.

La salida del Mevalonics de cannabis viene acompañado de cierto cachondeo en la sala. Catamos una botella de 2017 con una burbuja muy sutil ya que, según nos explican, los terpenos han macerado junto con el vino. El aroma a cannabis que desprende la copa es brutal. «No tiene los efectos del cannabis», insiste Álex. Nada de THC. Solo tiene los de cualquier vino de una graduación de 11,5º. Al paladar es también curiosa la alta presencia de notas herbales, efectivamente. La aprobación es entusiasta por muchos de los catadores.

La botella no indica por ninguna parte que tiene sabor a cannabis, solo que tiene terpenos naturales. En la web señalan que es la versión «herbal». «Es que no queríamos tener problemas -admite Garrido-. Queremos comercializarlo a nivel internacional y que lo pueda vender cualquier establecimiento de vinos. Para que lo entiendas, Sanidad nos ha tenido parados seis meses para poder legalizarlo. Ha habido mucho papeleo. Estamos haciendo algo que no hace nadie y en cuanto escuchan cannabis, la gente quiere llamar a la policía», confiesa el cofundador de Mevalonics.

La manipulación de la flor del cannabis aquí está prohibida, por lo que los terpenos se elaboran en Canadá. El litro puede alcanzar los 30.000 €. Quizás más adelante se pueda hacer aquí con cáñamo. Lo que quieren dejar claro es que desean hacer las cosas bien y que entienden de vinos. «No somos cuatro rastafaris», aclara Álex Garrido. Damos fe.

 

 

 

Isabel Loscertales

Prueba nuevos restaurantes con la misma pasión con la que devora un buen libro o visita una expo. Responsable de la sección de cultura y ocio en la revista Woman Madame Figaro, trata de descubrir nuevas tendencias y de promulgar que lo culinario está de moda.