El chef asturiano Nacho Manzano ya cocina también en Oporto.
Lo hace al cobijo del nuevo hotel Tivoli Kopke de Vila Nova de Gaia, erigido en la misma sede de la bodega más antigua de vino de Oporto.
Su lujo reside, de hecho, en facilitar el alojamiento y la gastronomía de la familia Manzano en sus mismas instalaciones. Junto a barricas, botellas y otras valuosísimas obras de arte de la misma propiedad.
La virtud de este proyecto una vez ejecutado radica en integrar armónicamente los distintos espacios que conforman el nuevo Tivoli Kopke, ubicado a orillas del Duero, con la citada bodega como eje central de todos ellos.
Sus referencias están incluso presentes en el spa con vistas y permanente luz natural que tanto contrasta con la bodega soterrada que da nombre al hotel.

Nacho Manzano llega a dirigir su gastronomía, a excepción del room service 24h y el desayuno de cada día, tras un largo idilio con Oporto y una proposición -por parte del grupo hotelero que gestiona el sello Tivoli- que viene de lejos.
Tras un sí que no se hizo de rogar mucho por la «afinidad» entre el norte portugués y el del chef español. Un acuerdo que se produjo antes de que éste pusiera fin a su prolífica aventura en el Reino Unido.
El mayor de los Manzano se muestra exultante en el país vecino, adonde suele ir de vacaciones y donde se siente como en casa cual anfitrión del Tivoli Kopke.
Este hotel dispone de tres destacados reclamos gastronómicos: el restaurante 1638 para la alta cocina que parte del triestrellado Casa Marcial; el Wine Bar para la copa o la cata con tapeo igualmente de los Manzano; y el Boa Vista, que durante mediodía y noche revisita platos atemporales en la historia de esta familia asturiana con producto local y de temporada.


La verdad es que hay nivel en los tres, que además comparten una excelente relación calidad precio y maridajes de altura.
Propuestas conocidas por todos como las famosas croquetas de Esther Manzano, junto a guisos y pescados -como el imperdible bacalhau– con fondos para mojar un pan buenísimo.
«Experiencia sensorial a ciegas»
El hotel presenta la alta cocina de Manzano en el Tivoli Kopke como una «experiencia sensorial a ciegas» porque no anticipa al cliente la minuta de platos -que no platillos-.
La mesa más formal del hotel es sólo vespertina y se armoniza con vinos de Oporto de la bodega del mismo hotel, pero también de Quinta de Sao Luis y Quinta da Boavista.
Entre éstos, añadas que superan los 30 años.
Referencias ciertamente para el deleite pausado.
Para Nacho Manzano, en su único menú degustación «prevalece la emotividad».
Una constante de Casa Marcial, donde la cocina es tan personal como vinculada al paisaje asturiano.
Sus enunciados en Oporto transitan del norte rural español al norte urbano portugués con identidad, coherencia y sabor.
De la cuajada de apio con oricios que tanto gusta al chef, al postre que reformula su arroz con leche en una mezcla de texturas que es también un guiño a Kopke.; pasando por mariscos frescos perfectamente aderezados.
Una decena de pases de raciones tan contundentes, que probablemente se reajusten en lo sucesivo.

El hotel ya planea retocar el interiorismo de este restaurante para hacerlo aún más íntimo; mientras Manzano prevé renovar su menú degustación cada dos meses.
En unas semanas presentará otro totalmente nuevo.
Así es como también pretende que el cliente de Oporto se anime a revisitarlo con mayor frecuencia.
En paralelo a las tres opciones con gastronomía de autor, el Tivoli Kopke dispone asimismo de un bar junto a su piscina exterior y un rooftop panorámico para la primera o la última copa.