Junto a la madrileña plaza de Colón, cortejado por la Milla de Oro, el ilustre Teatro Fernando Fernán Gómez y el trajín de vehículos que siempre acompañan a la Castellana, encontramos Platea: un monumental concepto que, en lo que antes era el cine Carlos III (y basándose en el encanto de la antigua instalación), ofrece al visitante toda una gama de opciones gastronómicas en los casi 6.000 metros cuadrados en los que se acomoda.

Con una propuesta casi diáfana, los cuatro niveles que vertebran Platea giran alrededor de un amplio espacio central dominado por un escenario en el que las propuestas culturales y musicales se alternan con encuentros, conferencias y fiestas privadas. Pero es con las actuaciones y representaciones en ese escenario cuando el conjunto adquiere su mayor sentido y se puede disfrutar de un único ambiente dedicado al ocio, y cómo no,  al buen comer, desde sus diferentes rincones y opciones gastronómicas.

Este monumental espacio conserva el encanto del antiguo cine en el que se aloja.

En la parte inferior encontraremos ‘El foso’, en donde varias propuestas de cocinas internacionales surten de productos a las mesas centrales, a las que el visitante puede ir y luego decidir a qué barra concreta acudir. Este espíritu de movilidad es central en todo el edificio, y se expande también a la primera planta, ‘El patio’, en donde diferentes opciones, ya nacionales, entran por los ojos e invitan a ir picoteando un poco de lo mejor de cada rincón de nuestro país. Sin duda la mejor opción para degustar una cerveza y un pintxo típico de las barras donostiarras, una castiza gilda extraída de una auténtica taberna madrileña o una fritura de pescaíto que te haga oler el salitre gaditano.

Platea se concibió como un espacio que representara la unión de la variedad gastronómica española y también de una muestra de la más destacada cocina internacional, y, de un modo distendido pero elegante, ser un punto de encuentro para esa comida informal de trabajo, una parada en las compras de la calle Serrano o una invitación al extranjero con buen paladar para hacer una parada entre museo y museo. Aunque, si se dispone de algo más de tiempo y presupuesto, Canalla Bistro es la opción a escoger.

El cocinero valenciano Ricard Camarena ofrece una cocina ecléctica y directa en Canalla Bistro.

Situado en la segunda planta del complejo y con una visión privilegiada del escenario y de todo lo que se cuece en Platea, se presenta Canalla Bistro, del chef distinguido tres veces con estrella Michelin Ricard Camarena, que propone una cocina ecléctica y directa, sin ambages.

Platos tradicionales con un espectacular sabor (no hay que dejar de probar los buñuelos de bacalao, impresionantes), reinvenciones que visitan productos clásicos pero con propuestas diferentes (nos acordamos del canelón de aguacate relleno de atún con pico de gallo), platos en los que el producto es el principal protagonista, sin excusas (ostras, con o sin horchata de galanga) y, si se es “de torrijas”, está escrito en sangre y fuego que uno no ha de dejar Canalla sin probar la que aquí se sirve. Una carta variada y sugerente en la que merece la pena dejarse llevar y disfrutar de las diferentes visitas culinarias propuestas por el camarero, pleno de acierto.

Comer, beber y disfrutar en un ambiente único. Eso es lo que ofrece Platea Madrid.

Y, si la noche solo acaba de empezar, o deseas acabar esa comida de la mejor manera posible, Platea propone en su tercera planta ‘El Club’, un lugar donde degustar cócteles y espirituosos para cerrar una visita gastronómica y de ocio completa. Ya sea un alto en el camino, una quedada con amigos o un momento para el homenaje, las bambalinas de este antiguo cine tienen algo que proponer.

Platea Madrid
Goya, 5-7. Madrid
Tel. 915 770 025

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Samu Rodríguez
Samu Rodríguez

Periodista, cinéfilo y turofílico. Mata por una buena cecina de León y un Cabrales, pero tampoco le hace ascos a las esferificaciones a baja temperatura. Ha pasado por medios como la Agencia EFE, El mundo o la Cadena SER y actualmente combina la gastronomía con su pasión por la cultura dirigiendo el Circuito CortoEspaña y los Premios Fugaz al Cortometraje Español. Opina que si alabas mucho un plato, más vale que sea mejor que el cocido montañés de su abuela, y nunca lo es.

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