Poble-Sec: de ruta por el off-Sant Antoni

El Sortidor
Pese a que hace unos años alguien predijo, y consiguió dar lugar a una corriente de opinión, que Poble-Sec iba a convertirse en el nuevo Born, lo cierto es que se equivocó de lleno y no supo ver que ese lugar iba a ocuparlo para sorpresa de muchos el vecino Sant Antoni. Como contracorriente a la corriente diversos urbanistas coincidieron en que no, que Poble-Sec iba a degradarse aún más para convertirse en un nuevo Raval sur, una inhabitable amalgama de chusma de toda índole capitaneada por yonquis, locos y borrachos.

Por fortuna todos se equivocaron, y años más tarde podemos afirmar que el Poble-Sec es otra cosa, un lugar extrañamente vivo e inclasificable en el que confluyen diversos grupos socioculturales -de los ‘latin kings’ malotes a las parejas de profesionales liberales guiris o los entrañables dúos de pakis de los colmados: el que pesa la fruta y el que cobra, esa simbiosis perfecta que no habíamos visto desde Al Bano y Romina-, los cuales, pese a lo dispar del conjunto, tienen dos cosas en común: a) caen bien, ellos y el barrio, si tienes corazón te son simpáticos desde el principio, b) su filosofía de vida podría resumirse en líneas generales en la máxima ‘si me querei irse’.

Demográficamente denso de por sí, los vecinos del Poble-Sec han visto como sus empinadas y angostas calles son literalmente ocupadas por hordas de personas dispuestas a dejarse seducir por su oferta gastronómica y nocturna, que se traduce en locales de ambiente informal, aire relajadamente ‘trendy’, precios ajustados y una cocina sencilla, bien hecha y sin excesivas pretensiones. Un caramelito, vamos, para cualquiera que sepa apreciar el encanto de esos lugares donde la vida, generalmente porque no queda más remedio, hay que vivirla intensamente. Un lugar donde chusma, ‘hipsters’ sin posibles pero con imaginación (hay un Humana en la esquina de Poeta Cabanyes con Paral.lel), señoras con peinados en forma de nube, lateros, peluqueras dominicanas (sin duda, un lobby: hacen presión amenazando con erradicar el alisado) y padres jóvenes y guapos ven caer la tarde sobre las terrazas de la calle Blai mientras asisten a un partido de fútbol infantil improvisado y multicolor, en el que se escuchan frases (‘Wilson Manuel, que li diguis al Moha que em passi la pilota..’) que sin duda harían llorar a David Fernández.

En lo alto de Nou de la Rambla la terraza de Seco es una de las más concurridas del barrio. En este bar de toda la vida que conserva a grandes rasgos su aspecto original salvo algunas lámparas y unos jarrones con flores que inexplicablemente le dotan de un aspecto contemporáneo a rabiar manda el slow food y la cocina ecológica, y si lo que te pide el cuerpo es tomarte una Coca-Cola fría con hielo y limón en una tranquila terraza al fresco de la apacible tarde barcelonesa sentimos ser nosotros quienes tengamos que darte la mala noticia: no podrá ser en Seco. Aquí dicen no a cualquier atisbo de imperialismo norteamericano y solo tienen Fritz Cola, una mezcla bastante bien conseguida entre jarabe y matarratas. Eso sí, tienen unos packs de desayuno con tostadas, zumo y café con leche bio que, si uno pilla el periódico, son una bendición.

En una línea parecida pero algo menos alternativo y un poco más gamberro encontramos Rufián, que con su tapeo de calidad y sus peculiares misas laicas dominicales podría ser algo así como el hermano pequeño, caradura y descarriado del ya ‘mainstream’ Federal.

Uno de nuestros favoritos es, sin duda, El Sortidor, que se encuentra en la plaza a la que da nombre (y no al revés: el restaurante se halla en el local de un antiguo surtidor de agua que abastecía a todo el barrio), con sus cautivadores vitrales modernistas, sus lamparitas, su aire vintage, sus flores en las mesas. Su cocina es una maravilla: casera, de mercado, con ese punto de sofisticación que corresponde a un local de incontestables encantos: brillan con luz propia las croquetas de queso Idiazábal o los panzerotti con trufa, además de sus pescados del día.

Otro de nuestros favoritos es La fíbula, una tetería beréber impecablemente decorada al uso que además de shishas y una larga carta de tés y pastelitos marroquíes ofrece una cocina árabe en la que destaca su abundante cuscús, uno de los mejores que hemos probado en Barcelona, de carne o verduras. A pocos pasos, Lia d’en Vicious es una buena opción si lo que nos apetece es cenar tapas caseras (sus croquetas de cocido son de top ten) y maridarlas con alguno de sus vinos: el local es minúsculo pero muy agradable, igual que su terraza. Justo al lado, hallamos un clásico del tapeo del barrio: Barramón (no confundir con el también recomendable Bar Ramón de Comte Borrell), cuyo hit son las ‘papas arrugás’ con su mojo picón, las joyas de la corona de una carta donde las especialidades canarias conviven con platos como ensaladas y woks.

En la misma calle, merece la pena hacer una parada en Carmesí y echar un vistazo a su bonito suelo de mosaico hidráulico y al buen gusto con que sus propietarios han combinado elementos vintage para crear un hermoso local, ‘trendy’ y acogedor. Aquí encontramos una cocina elaborada con ingredientes bio y platos internacionales, de los woks al cuscús pasando por risottos y ensaladas.

En cuanto a cocina italiana, dos imprescindibles, cada uno en su estilo: Xemei (foto), que ofrece cocina veneciana elaborada con ingredientes fresquísimos y de calidad, y cuyo ‘charm’ vendría a ser la otra cara de la moneda del simpático La Bella Napoli, con camareros chillones, bullicio, una iluminación discutible y un desafortunado interiorismo que uno olvida de un plumazo en cuanto le plantan delante una pizza cuatro quesos sencillamente inmejorable (por no hablar de su tiramisú). 

Cerramos la ruta con Quimet & Quimet, tapas frías de calidad en un local diminuto en el que se tapea de pie, a gritos, y en el que te ganas el respeto de la parroquia guiri si te acercas a la barra y dices despreocupadamente ‘Ponte unos boquerones en vinagre, anda, Quim’. O con Rosal 34, medias raciones de cocina tradicional catalana en un local sobrio y elegante, que demuestra que el clasicismo también tiene su lugar en un barrio en el que impera lo estrafalariamente moderno. Unas copas en el Mau Mau (ojo: culturetismo, huye como de la peste si lo que buscas es divertirte) pueden cerrar perfectamente una noche gastronómica en lo que podríamos denominar la necesaria alternativa off al sitiado Sant Antoni. Y como no hay off sin off-off, nos preguntamos de quién será el honor. Y de momento no tenemos ni idea: ¿Poblenou? Seguiremos informando.

Ah, y una cosita más: yo vivo en Poble-Sec, y adoro vivir aquí. Y vendría a ser una mezcla entre profesional liberal, moderna, señora y, cuando me vienen mal dadas, me sale ese ‘latin king’ que todos llevamos dentro. Y es que a complejidad, salvo en las filas de Unió, no hay quien nos gane.

 

Seco. Passeig de Montjuic 74. T. 93 329 63 74.

El Sortidor. Pza. Sortidor, 5. T.93 518 85 44.

La fíbula. Blai, 46. T. 93 442 48 35.

Rufián. Nou de la Rambla, 123. T. 93 180 68 28

Lia d’en Vicius. Blai, 28-30. T. 93 441 60 72

La Bella Napoli. Margarit, 12. T. 93 442 50 56

Xemei. Pg. de l’Exposició 85. T. 93 553 51 40

Carmesí. Blai 32. T. 659 048 394

Quimet & Quimet. Poeta Cabanyes, 25. T. 934 42 31 42

Rosal 34. Roser 34. T.93 324 90 46.

Mau Mau. Fontrodona 35.

Barramón. Blai, 28. T. 934 42 30 80

 

 

 

 

 

Laura Conde
Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

2 Comments
  1. Vaya cursilada de post… las sugerencias sacadas de cualquier guía guiri…. si de verdad vives en el Poble-Sec…. abre un poco los ojos

  2. Marc, te aseguro que hemos cenado en casi todos los restaurantes de Poble-Sec y que es un barrio que gastronómicamente conocemos muy bien. Y si hemos seleccionado estos es porque son, por diversos motivos, los que más nos gustan (tal vez haya faltado alguno que merecerá sin duda otro post), con conocimiento de causa.

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