¿Quieres un súper plan con niños? Apúntate a una Pumpkin Patch - Gastronomistas

¿Quieres un súper plan con niños? Apúntate a una Pumpkin Patch

En Aranjuez ha arrancado este año una peculiar actividad con la calabaza como protagonista: la frutería La Huerta de Aranjuez organiza una pumpkin patch que hará las delicias de grandes y pequeños.

Halloween, esa fiesta pagana que causa furor al otro lado del Atlántico y que cada vez se festeja más aquí, está a la vuelta de la esquina y lo sabes. Y si los trucos y tratos están a la orden del día, así como los disfraces de brujas, esqueletos y gatos negros, no menos de actualidad están las calabazas, que son uno de los adornos fetiche en esta festividad.

Ya sabemos que la calabaza llega con el otoño y con ella se pueden hacer purés, comerla asada con especias (una delicia), hacer repostería con el famoso cabello de ángel o la muy americana pumpkin pie (pastel de calabaza). Se diría que casi vale para todo, como el cerdo, y por supuesto también para decorar la casa.

Y de esto va nuestra recomendación de plan de ocio: en Aranjuez, conocida por su rica huerta y sus fresones, Jorge Nieto, dueño de las fruterías La Huerta de Aranjuez, ha puesto en marcha por primera vez este año un Pumpkin Patch. ¿De qué estamos hablando? Se trata de un huerto de calabazas (damos fe, hay muchísimas, de todos los tamaños imaginables) pensado para que pequeños y grandes se lo pasen pipa: puedes subirte a un tractor, trasladar calabazas de un lado a otro con una carretilla, aprender las diferencias entre patata y batata, apuntarte a una carrera de sacos en la que participan padres e hijos, que los niños jueguen a ser vendedores de calabazas en unos puestos hechos con palés y por supuesto, decorar calabazas.

La idea surgió en 2020 pero no ha sido hasta este año que se ha materializado en una actividad de lo más apetecible, porque pasar un par de horas en el campo engalanado de los colores de otoño es una gozada. Nieto heredó esta finca, de  20 hectáreas, de su bisabuelo. Su padre fue el primero que abrió la frutería en la localidad, hace ya 32 años, y ahora ya tienen 12 locales, dos en Madrid capital y el resto repartidas por la región.

“Queríamos hacer solo un día de actividad pero empezamos a tener tantas peticiones que al final hemos tenido que habilitar varias fechas a lo largo de octubre, ha habido mucha demanda”, explica Nieto. La actividad consiste en dos horas en la huerta de calabazas que ellos previamente han decorado para que puedas hacerte las fotos que quieras, al más puro estilo influencer. Hay una zona habilitada para pintar las calabazas, una por persona y alrededor, diferentes zonas de juegos.

En la huerta ahora mismo tienen calabazas, tomates, pimiento, rabanitos, patata, batata… “Después llegará la verdura y luego el fresón cuya campaña empieza en abril. Tenemos 150.000 plantas”, explica con orgullo mientras confiesa que hoy se levantó a las 12.30 de la noche cuando su hora habitual es la 1 de la mañana. Campo y madrugones van de la mano…

Suena de fondo música country mientras degustamos una rica mazorca de maíz que los anfitriones nos han dado. Estamos en Aranjuez pero lo mismo podríamos estar en Alabama. La mazorca es el broche final de la actividad: nos sabe a gloria, acompañada de un poco de sal y mantequilla, no sabemos si porque viene de Aranjuez (Nieto insiste en que lo sembrado aquí tiene un sabor diferente a si lo traes de Almería) o porque en el campo todo sabe mejor.

Nos volvemos hacia los coches con nuestra calabaza de Halloween en mano: primero, adornará nuestro salón y después, pasará a la cocina (recuerda que la denominada Cucurbita ficifolia es la que se emplea para obtener el cabello de ángel). El año que viene, en la finca El Rebollo, nos esperarán con más y mejor. Happy Halloween. Más información sobre esta actividad, aquí.

Lucía Martín

Criada entre Francia y España, es fan del foie gras y de la tortilla de patatas. Con cebolla, por supuesto. Lleva más de 20 años trabajando como periodista y también, comiendo, porque no todo iba a ser la letra. De postre: un buen vino tinto acompañado de un cuadradito de chocolate negro.