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Ahora que se acercan las fechas navideñas, el mundo del espumoso adquiere más efervescencia que nunca: no hay bodega que no haga su propuesta. Todas tentadoras, sin duda, pero pocas tan especiales como la que ha lanzado Juvé & Camps: el Reserva de la Familia Rosé 2021.
La firma catalana lleva más de un siglo elaborando cava, así que sabe muy bien lo que tiene entre manos. Y no tiene reparos en decir que con este Reserva de la Familia Rosé 2021 pretenden «reescribir la historia del rosado» con la que invitan a descubrir «una nueva faceta del universo espumoso».
Puede sonar pretencioso, pero una vez lo pruebas te das cuenta de que, efectivamente, este cava rosado no es como cualquier otro cava rosado. Diría que es único en el mercado porque lleva xarel·lo, es un larga crianza (30 meses, la cosecha es de 2021) y es brut nature.
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Cuentan Meritxell Juvé, cuarta generación de la familia fundadora de esta bodega emblemática del Penedès y actual jefa, y Pepe Hidalgo, enólogo y director técnico de la casa, que el Reserva de la Familia Rosé 2021 es una reinterpretación (en clave rosada, por supuesto) de su icónico ‘hermano’ blanco.
Innovación con respeto por la tradición
«Simboliza el espíritu inconformista e innovador, al tiempo que conserva el respeto y la admiración por la tradición instaurada a lo largo de generaciones», explican. A modo de lema, de titular, lo califican de «tradicionalmente original». Veamos por qué.
Xarel·lo, pinot noir y garnacha
Se trata de un Gran Reserva Brut Nature elaborado con las mejores uvas de xarel·lo (65%), la reina del Penedès, y pinot noir (30%) de la finca d’Espiells (la principal de Juvé & Camps) y un pequeño porcentaje (5%) de garnacha. Es decir, lleva dos variedades tintas (pinot noir y garnacha) y una blanca, en este caso, la xarel·lo, auténtica reina del Penedès.
El viñedo, rodeado por bosques y márgenes que aportan biodiversidad y naturalización, es propio y se trabaja con parámetros ecológicos y técnicas de viticultura regenerativa y de precisión, podando cada vid con cuidado y apostando por rendimientos bajos para mantener su salud y longevidad.
Clima seco y cálido
¿Qué pasó aquel 2021 a nivel climatológico? Entonces había comenzado ya el actual ciclo de sequía que parece haberse ralentizado en los últimos meses pero que nos sigue amenazando si no llueve más. Por suerte, la planta resistió bien aquel clima seco y cálido gracias a las reservas hídricas acumuladas en años anteriores.
Eso dio lugar a vinos excepcionalmente frutales e intensos aromáticamente, con una destacada capacidad de envejecimiento, lo que, llegados a este punto, es lo más interesante porque estamos hablando de un Gran Reserva. Elegancia y complejidad estaban aseguradas de salida.
Vendimia manual
Así que la uva se vendimió manualmente, y ya despalillada se prensó suavemente. ¿Por qué despalillada? Pues porque con ella se obtiene un rendimiento moderado del más delicado mosto flor.
¿Y por qué es tan pálido que casi parece blanco? Por la manera como lo elaboraron. El pinot noir se vendimió 15 días antes que el xarel·lo y la garnacha. Lo prensaron al estilo de la champaña, es decir, la uva entera, y ese mosto ligeramente colorado pero muy pálido se enfrió con sus restos vegetales sin dejar que fermentara, lo que quita color al vino. Al cabo de 15 días, vendimiaron xarel·lo y garnacha, los prensaron y juntaron todos los mostos para hacer la primera fermentación en depósitos de acero inoxidable. El coupage reposó dos meses sobre sus lías finas y se acondicionó para el tiraje para una crianza mínima de 30 meses.
Pálido y efervescente
El resultado es una cava que sorprende por su palidez, con delicados matices pastel y una efervescencia viva. La larga crianza le aporta aromas de bollería, de pan recién horneado, pero además hay frutillas rojos como fresa silvestre y flores como rosas.
Largo postgusto
En boca, cautiva con su frescura y una burbuja crujiente. Es un espectáculo. Entra ácido, fresco, tiene un punto salino y un postgusto elegante, muy largo, sin ser pesado, con un delicadísimo amargor que añade complejidad a este Gran Reserva Brut Nature.
La verdad es que igual te lo puedes beber sin nada con qué acompañarlo o puedes combinarlo con casi cualquier plato. Puestos a proponer maridajes, diríamos que ostras, risottos y pastas le van de fábula, pero también un arroz seco de langosta, una fideuá marinera, un rodaballo salvaje tipo Orio, una pasta con setas, quesos y embutidos ibéricos, becada en escabeche…
¡Salud!
