10 motivos para reservar en VORO

VORO es un restaurante de reciente apertura en Mallorca, pero no es tan nuevo como aparenta. Me explico.

Lleva apenas cuatro meses abierto cuando en el fondo es el mismo de siempre. No te lo dirá su nombre, aunque sí el chef y todo su equipo. También más de un plato de un menú degustación del que tan sólo podrás elegir su extensión; corta o larga.

Mi intención en las próximas líneas es que te quedes con ganas de probarlo. Me sobran los motivos:

  1. Si estuviste en el Argos de Pollença, reconocerás en VORO la esencia de aquel restaurante estrellado en 2016. El chef es el mismo y el equipo, también. Una solidez que ambas partes evidencian en sala de manera notable.
  2. Álvaro Salazar es un chef completamente libre en cocina y así lo demuestra en sus creaciones; con platillos en su mayoría para comer con las manos que concentran tradición, creatividad y arrojo. No en vano, Álvaro se proclamó Cocinero del Año en 2018, después de optar al mismo título en 2016.
    El chef Álvaro Salazar es de Linares (Jaén), pero lleva ya 8 años en Mallorca.

     

  3. VORO es la traslación del extinto Argos pero a lo grande, porque abre aislado de todo dentro de un ‘hotelazo’ que por sí solo ya merece la visita. El Park Hyatt Mallorca ha apostado por Álvaro Salazar y por su estrella, perdida obviamente en el traslado. No sólo la recuperará en breve sino que brillará aún más si cabe porque el hotel no piensa frenar su proyección. “La evolución del proyecto no tiene techo”, me advierten. Que así sea.
  4. Mallorca está servida en VORO. Son ya 8 años desde que el chef llegara a la isla para hacerla también suya. Los pescados, los embutidos y las masas más célebres del recetario mallorquín están en los platos y platillos de Álvaro Salazar.
    El bellísimo ‘Homenaje a las umbelíferas’ de Álvaro Salazar.

     

  5. No podían faltar tampoco sus raíces andaluzas, que él sabe traerse bien a las Baleares para recrearlas y recrearse con producto kilómetro cero. Orgullo de su identidad en la Ensalada avinagrada de moluscos y cefalópodos al palo cortao. ¡Casi !
  6. La bodega custodiada por Mario Wolgast es otro de los puntos fuertes de VORO, si bien aún tiene que recomponer mejor su espacio. Referencias locales pero también lejanas aunque igualmente isleñas destacan sobre otras más manidas. La elección de las copas, por cierto, no podía ser más exquisita.
  7. Así como se puede armonizar cada plato con un vino, el chef de VORO propone incluso el maridaje de panes en una secuencia que sirve de brillante desenlace por su propuesta de conjunto. Telera cordobesa, de cristal con setas, focaccia de remolacha, naan de coco, pan de cacao… Uno por plato, aunque probarás más o menos, según la extensión de tu menú.
  8. La misma persona que está tras los panes de VORO firma también la cocina dulce del restaurante. La chef pastelera Sela Priego borda una torrija que se devora sola incluso fuera de temporada; y rubrica asimismo cada menú con un efectista surtido de petit fours. El bocado de gachas a modo de corte helado está especialmente bueno.
    Panadería y cocina dulce merecen mención aparte en VORO.

     

  9. Hablando de la cuestión dulce, pocos restaurantes destinan un espacio de su (enorme) cocina a una sala de chocolate como hace VORO. Como ves, la tentación aquí es una constante.
  10. Por último, tan sólo recordar que en noviembre vuelve otra edición de la Michelin, esta vez en Sevilla. Muy mal tendrían que hacerlo de aquí a entonces en VORO para no conseguir -o recuperar, según quiera leerse- su primera estrella.
Belén Parra
Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

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