Al restaurante italiano Raffaelli volverás una y otra vez

Reconozcámoslo: restaurantes italianos los hay a patadas pero dar con uno bueno, auténtico, cuesta casi tanto como encontrar una aguja en un pajar. Pero, cuando sucede, casi, casi, podemos tocar el cielo. Eso acaba de ocurrirnos: ya tenemos nuevo restaurante italiano de cabecera. Fue un flechazo en toda regla, al igual que nos pasó hace ya unos años con otro compatriota foodie de Barcelona, la pizzería La Balmesina. Pero en Raffaelli, que así se llama el establecimiento que queremos alabar aquí, la cosa no va de pizzas. Aunque en la carta cuenta con una par de pizzas frittas de vicio (margherita o una con salsa trufada y mozzarella), especialidad de la región italiana de la Toscana, de donde son las hermanas Greta y Gioia Raffaelli, propietarias del local, la especialidad de la casa es la pasta artesana ‘fatto in casa’ (entiéndase casera).

¡Y vaya si se nota! Además de algunas sugerencias del día, hay unas siete recetas fijas preparadas con rigor y siguiendo la tradición, sin excentricidades, que recogen recetas de los territorios del Piamonte, Abruzzo y Lombardía, entre otros.

Optamos por uno de los platos de más aparente sencillez, los spaghetti con almejas, tomatito fresco, perejil y guindilla. Porque lo básico siempre es lo más fácil (o difícil, según se vea) de valorar. Tras hundir el tenedor en estos fa-bu-lo-sos spaghetti y catarlos, tuvimos claro que en Raffaelli volveremos no una, sino muchas veces. Tenían la justa dosis, el justo equilibrio, de aceite, de condimentos, de sabor y, por supuesto, la pasta estaba perfectamente al dente. Aunque la ración era generosa, habría podido repetir, eso sí, por pura gula.

Lo mismo ocurrió con otras de las recetas que probamos: los tagliatelle de Sandro con huevo duro, espárragos y trufa confitada, intensos y deliciosos,y los pappardelles con setas y parmigiano, exquisitos, perfectos.

 

 

Como antipasto, nos gustó muchísimo la stracciatella Pugliese con prosciutto crudo di Parma, burrata y tomatitos, un plato sin elaboración compleja que nos permitió disfrutar de los sabores de grandísimos productos perfectamente combinados. Tendremos que volver a por los gnochettos de patatas con cigalas y tomate cherry, la cotoletta alla milanese con patatas rústicas y mayonesa de limón, o la parmigiana de berenjenas y tomates, varios de los must de la casa que nos han quedado pendientes y que nos hacen salivar cuando pensamos en ellos. Por cierto, panes y foccacia son también de elaboración propia, así que los degustaréis calentitos, recién sacados del horno.

 

 

Cómo no, inolvidables son el tiramisú clásico y el brioche a doble temperatura, caliente y frío, con passion fruit, crema de mango y vainilla. En definitiva lo de Raffaelli es una cocina de toda la vida pero preparada de forma refinada y servida con buenos vinos italianos, que enamora a cada visitante. Tanto es así que este establecimiento de Gràcia, agradable y acogedor (tienen un estupendo reservado para un máximo de 12 personas), siempre está lleno.

 

Precio medio: 30-35 euros. Hay menú de mediodía por 15,90 euros.

 

Raffaelli Ristorante

C/ Luis Antúnez, número 11

@rafaelli_ristorante

Tel. 930 110 149

www.raffaelliristorante.com

 

 

Laia Zieger
Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y coordina el portal www.vinacora.com. Es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016).

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