Una estación de autobuses y una gasolinera donde comer muy bien - Gastronomistas

Una estación de autobuses y una gasolinera donde comer muy bien

Tu ibas a por un bocata rápido antes de coger el bus y te acabaste sentando en la mesa y tomándote unos huevos con foie y aroma de humo. O pasaste por allí para llenar el depósito y te quedaste prendado del restaurante de la gasolinera… Son restaurantes que cuidan cada vez más no solo lo que hay en el plato. También miman el entorno (la decoración, las luces, el mobiliario, la vajilla…) es lo más habitual, ¿verdad? Todo está pensado al mínimo detalle pero, ¿quién puede imaginarse un locurón de local en una gasolinera o en una estación de autobuses? ¿A quién se le va a ocurrir montar un restaurante con una oferta gastronómica de infarto en el lugar donde vas a coger el autobús o a repostar gasolina?

Pues hay quien sí lo hace y son esas sorpresas inesperadas que bien se merecen un artículo o dos. Por ejemplo, vas a pillar un bus en la estación de Plasencia, localidad de Cáceres, y como es mediodía te planteas tomarte algo rápido, un bocata quizás, en el restaurante de la estación. Y, ¡oh sorpresa! No hay bocatas pero sí una carta que quita el sentido. Martina Bistró Parada de la Reina es un sitio al que tienes que ir si pasas por esta ciudad cacereña, tengas o no que coger un autobús. El establecimiento, que cuenta con terraza, ha venido a darle un cambio de 360 grados al concepto de restaurante de estación de autobuses. En su cocina se rinde homenaje a los productos de la tierra, como no podía ser de otra forma, pero sin dar la espalda a la cocina internacional. Por algo estamos en un lugar de viajes. Por ejemplo, si echamos un ojo a su menú Destino, que se ofrece de lunes a sábado al mediodía por 19 euros, se puede elegir entre tres platos principales: Lubina al horno con vinagreta de ajos tiernos y robuchon de boniato; presa ibérica con pico de gallo, won ton frito y mojo canario japonés o el muslo de pato confitado con salsa de frambuesas. Con entrantes y postre.

Aparte, está la carta, en la que resulta difícil escoger. Nos gustaron mucho, en entrantes, la retorta de Finca Pascualete. También el puerro asado gratinado con trufa y el foie gras mi cuit con membrillo de pera coreana. En platos destacan el mollete de manitas de cerdo (exquisito), los langostinos fritos y el huevo y el humo (huevo ahumado sobre patata asada, foie y duxelle de boletus). Por favor, dejad sitio para el postre. Los que siendo jóvenes viajábamos mucho en autobús a o desde Plasencia hubiésemos agradecido este tipo de restaurante que ha venido a darle vida y glamour a este espacio otrora en decadencia.

Pero no solo de autobuses va esta vaina. ¿Y si hablamos de restaurantes de gasolinera? Es cierto que ya se ha escrito mucho sobre restaurantes de carretera que merecen la pena. Pero, afortunadamente, cada vez hay más. Este restaurante no está en una carretera sino en el centro de la ciudad. Dejamos las tierras extremeñas y nos vamos a Alcalá de Henares, hasta la céntrica gasolinera Cepsa. Allí llama nuestra atención una preciosa pérgola con su neón: Taberna San Isidro. Es… ¡el restaurante de la gasolinera! Dentro destaca su preciosa barra y la lámpara que recibe al comensal. El local fue reformado por el estudio de arquitectura Madrid in Love. No faltamos a la verdad si decimos que es el restaurante de gasolinera más bonito de España pero… ¿y en el plato? Pues exquisiteces: tosta de sardina ahumada, tataki de atún, huevos rotos con jamón Joselito, torreznos de Soria, tempura de verduras o un tomate con sabor a tomate. En invierno los clientes hacen cola para el cocido.

Lucía Martín

Criada entre Francia y España, es fan del foie gras y de la tortilla de patatas. Con cebolla, por supuesto. Lleva más de 20 años trabajando como periodista y también, comiendo, porque no todo iba a ser la letra. De postre: un buen vino tinto acompañado de un cuadradito de chocolate negro.