8 restaurantes que enamoran

Tanto apelar al amor estos días, habrá que referirse también al que profesamos por restaurantes que se empeñan en hacernos felices. Muy felices.

Vaya por todos ellos este post, con una surtida representación de establecimientos de los que enamorarse y desear, de corazón, que sigan regalando mesas para el recuerdo.

 

Ca l’Isidre. Este 2020 celebra su 50º aniversario sin perder esa esencia que le ha permitido llegar adonde ha llegado. Un clásico de Barcelona para disfrutar sin sobresaltos del producto de temporada y de un servicio tan al quite como para remarcarlo.
¡Ah! Y una dirección fetén para Woody Allen cuando recala en la ciudad.


Horcher
. Al igual que me pasa con Via Veneto, con el que celebrará el próximo 3 de marzo un mítico menú a cuatro manos, siempre creo que Horcher nos sobrevivirá a todos. Qué de historia aguarda entre sus cuatro paredes y sus dos plantas… La felicidad que reporta su cocina anclada a otro tiempo, pero que tanto se agradece en estos tiempos es motivo suficiente como para volver a reservar.

 

 

 

 

 

 

Fierro. Si buscas una experiencia diferente, pásate por este restaurante único en Valencia. Una sola mesa para todos los comensales y un equipo de cinco personas con mucho oficio prácticamente para ti sol@. Platillos de autor, muchísimo sabor, y un maridaje siempre oportuno.
También posibilidades de compartir y socializar con el resto de la mesa. Recuerda: ¡única en un lugar único!

Retama. Si andas ‘a la caza’ de un restaurante en las afueras del núcleo urbano, ten en cuenta la cocina que Javier Aranda despliega como asesor gastronómico en La Caminera. Un destino para evadirse y dedicarse también a un@ mism@ con platos que exprimen el producto local en dos convincentes menús degustación. Aranda será discreto, pero muy solvente.

 

KAO Soldeu. Dicen que el 60% de comensales opta “por la cocina oriental” para celebrar San Valentín. Si a eso le unimos un servicio de 10 y un paraje nevado por el que querrás entrar en calor, éste es tu sitio. También si esquías, claro, porque estás a pie de varias pistas andorranas. En el Hotel Park Piolets para ser exactos.
Ideal para una escapada de fin de semana en plena temporada, vaya.

 

 

 

 

 

Hoja Santa. El mexicano del Barri sigue poniendo sobre la mesa la cultura de su chef, Paco Méndez, brillante a la hora de dar a probar lo que mejor conoce.
Ahora sirve un cocido al que no falta de nada cada sábado al mediodía. Con mucho fondo en varios vuelcos; todos francamente buenos.
Yo iría reservando porque este menú especial, acompañado también de tortillas caseras, sólo se puede disfrutar durante febrero y marzo.


Maison Lú
. La segunda casa de Juanlu Fernández  adopta el mismo charme del restaurante estrellado de Jerez, pero con los aires marbellíes de la zona. Cerquita del mar y con una agradable terracita para la sobremesa.
La grandeur aquí es religión, así que prepárate para mojar pan y llegar sí o sí al postre.

 

Virens. En plan verde-que-te-quiero-verde, deberías probar lo nuevo de Rodrigo de la Calle en Barcelona. tras su Invernadero madrileño.
Está en el hotel Almanac y cuenta con un equipo entregado a la causa (verde). Toda una inmersión en la gastrobotánica, con una ligerísima cocina dulce y los brindis más naturales.

Belén Parra
Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

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