Cuatro restaurantes donde comer buen pescado y marisco en Barcelona

Cuatro restaurantes donde comer buen pescado en Barcelona

Que nadie se nos ofenda. No están todos los que son, pero sin duda alguna son, cada uno en su estilo, todos los que están.
Si el cuerpo te pide pescado tras unas Navidades carnívoras, nada mejor que reservar mesa en uno de estos cuatro restaurantes especializados en cocina marinera que nunca, nunca fallan

Els Pescadors

De sobras conocido para los amantes del pescado, no hay criatura marina que se resista a la cocina de este coqueto restaurante del Poblenou situado en una placita con muchísimo encanto. Els pescadors es un antiguo bar de pescadores ahora reconvertido en un sofisticado restaurante de cocina marinera, que todavía conserva, por suerte, muchos de sus elementos originales. Aquí encontramos desde pescados fresquísimos recién llegados de la lonja hasta delicias transatlánticas como el bacalao de Islandia (tienen una sección exclusiva para ellos) o delicatessen como las anchoas del Cantábrico y otros bocados de la costa española.

Cuentan, además, con una buena selección de mariscos, cocinados siempre con la técnica más precisa, y entrantes para todos los gustos, que van desde el foie a las setas pasando por las croquetas de rustido. El local, de aire clásico y atemporal y muy  agradable, es ideal para darse un homenaje en cualquier ocasión y perfecto para dejar boquiabiertos a padres o suegros.

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Cadaqués

Tras este restaurante de la Barceloneta especializado en pescado de lonja encontramos, paradójicamente, a unos maestros de la carne: la gente de Grupo Sagardi, que una vez dominados todos los secretos de la carne a la parrilla, se han lanzado al mundo del pescado con el mismo buen hacer e idénticos criterios de calidad. En Cadaqués encontramos platos inspirados en la tradición marinera del Empordà y unos arroces que nos trasladarán a otras latitudes e incluso a otros tiempos gracias, en buena parte, a un interiorismo hermosísimo, que mantiene todos los elementos del local original, con sus paredes empedradas, sus muebles de madera y sus espacios laberínticos.

El secreto de Cadaqués es, además de una materia prima de excepción, la brasa de leña que tan bien dominan en Grupo Sagardi. Suya es la culpa de ese socarrat tan particular –es obligado rascar con la cuchara– y de los acabados perfectos de unos pescados que apenas requieren un golpe de fuego para resultar sensacionales.

Aquí podremos empezar el ágape abriendo boca con unas gambas, o con alguna ensalada elaborada con productos de temporada (la de tomates, en verano, es espectacular), seguir con un aperitivo de butifarra y acabar con un rodaballo a la brasa sin más aderezo que los matices que le brinda la leña o con uno de sus arroces. También encontramos alguna opción carnívora, pues al fin Cadaqués no es más que un homenaje a aquella cocina tradicional del Empordà, elaborada con mimo, paciencia y con unos productos de primera, donde los platos de montaña también forman parte de la tradición.

Shunka

En una liga diferente pero igualmente top encontramos a la criaturita del chef Hideki Matsuhisha, uno de los cocineros que más y mejor conoce el pescado en Barcelona y que dominan las técnicas con más precisión. Shunka se ha convertido por méritos propios en un t´ótem de la gastronomía en la Ciudad Condal, uno de los restaurantes preferidos de Ferran Adrià y ese japo al que muchos vamos regularmente en busca de buenos platos de pescado de espíritu nipón-mediterráneo que combinan ingredientes de aquí con técnicas de allá con resultados inmejorables.

En Shunka –así como en el resto de restaurantes de este chef, como Koy Shunka, con una estrella Michelin– hay que pedir sí o sí su sushi en cualquiera de sus formatos, así como el sashimi y algunos platos míticos como la fritura de berenjena con miso, un clásico. Lo mejor si somos neófitos es ir con un poco de hambre y atacar su menú degustación, que nos permitirá recorrer el imaginario de Matsuhisha a través de diversos platos, en su mayoría con el pescado como protagonista. Si es posible, es mejor reservar en la barra para poder asistir al trajín del equipo del restaurante: es todo un espectáculo.

Lluritu

A medida que va creciendo la lista nos damos cuenta de que nos vamos a dejar muchos restaurantes de buen pescado y marisco en el tintero, pues Barcelona está repleta de marisquerías clásicas y solventes, desde Rías de Galicia a La barca del pescador, por poner solo un par de ejemplo de algunos de los locales sagrados en la materia. Pero Lluritu, un local de aspecto desenfadado, entre el bareto de barrio y el local hipster, juega en otra liga, la de las marisquerías de nuevo cuño que reúnen al moderneo local ante un plato de nécoras, unos sepionets, un pulpo, unas ostras, unas zamburiñas o unas navajas bien frescas.

Todo ello, siempre a la plancha o a la brasa, a precios ajustados teniendo en cuenta la calidad del producto y en un ambiente desenfadado alejado de las clásicas marisquerías de mesa y mantel. Lluritu es siempre una garantía de buen marisco cuando nos lo pida el cuerpo sin rascarnos excesivamente el bolsillo, y para empezar lo mejor es hacerse con una mariscada a la brasa (la bandeja cuesta 28 € y lleva todo lo que vemos en la foto).

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Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.