El ‘street food’ más auténtico de Bari

El casco antiguo de Bari, capital de la Apulia italiana, es el epicentro del street food en la ciudad. Ya no sólo se puede -y se debe- comer en la calle sino que cuanto se cuece en la calle da re-nombre a cada vía. Pasa de la nomenclatura original de los mapas y déjate guiar por el lenguaje callejero y esos aromas que asaltan al paso. Porque en Barivecchia las casas, generalmente de puertas abiertas, te invitan a entrar hasta la cocina. No tienes ni que ruborizarte por allanar morada. Con una sonrisa y esa mirada postrada sobre la pasta artesana, las mujeronas de cada familia te harán un hueco en su mesa. Si te descuidas, te lo harán incluso en sus vidas.

La casa restaurante de Nuncia Rino y familia.
Fachada de la casa que la familia Caputo Rino tiene por restaurante. En la de enfrente, cocinan.

Mientras ellas -siempre ellas- amasan, esculpen, saltean, rellenan y fríen u hornean cada masa, tú haces tiempo para echar un bocado a lo que sea. En esa strada della pasta que me descubre Cecilia, la lugareña que todo-lo-sabe en Veloservice, pillo a Nunzia y su madre Franca, de 85 años, en pleno servicio. Están en el salón de su casa, con la TV puesta, los fuegos de la cocina americana a tope y las manos embadurnadas de harina. Una estampa digna del realismo mágico. Antes de que medies palabra, ya te habrán ofrecido algo: que si un plato de albóndigas, un panzerotto o masa de pizza rellena recién hecho, un rollito de carne de caballo o esas orecchiette previamente secadas al aire libre. Ahí, a la vista de todos. Como las sábanas, los calzoncillos, las toallas y las estampitas.

panzerotti bari
Panzerotto o masa de pizza frita y rellena, en este caso de tomate y mozzarella.

Los Caputo, nietos de Franca incluidos, no dan abasto con las dos mesas, ambas imperiales, que han montado en una de las casas familiares que tienen por restaurante. Sin letreros ni tarjetas que valgan. Basta con el boca oreja y un teléfono que casi se transmite sotto voce. Frente a frente en la misma calle, en una casa cocinan y en la otra reciben, acomodan y sirven. En confianza y con una generosidad que desarma.

El producto de este Sur italiano es tan bueno como barato, así que el negocio está hecho. Elaboran menús de entre 12 y 15 euros con muchos platos y barra libre, generalmente de birra Peroni. Pastas, guisos de patatas, arroces e incluso dulces caseros como una espléndida tarta de crema componen la oferta tradicional de esta casa de comidas cuyos olores y sabores se perciben entre las callejas del Bari histórico.

Más allá de los sgagliozzi o porciones individuales de polenta frita; de la focaccia pullesa al taglio; de los panzerotti; y de los puestos para comer pescado crudo con las manos; busca el rastro de los Caputo Rino. Si te saltas sus postres, con un café o un helado artesano en la terraza de la vecina Gentile, junto al castillo normando-suevo, tendrás el festín completo.

 

Nunzia Rino. Arco Alto. Barrivecchia
+39.393.251.8948

Belén Parra
Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

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