La Taverna del Ciri, una taberna con identidad(es)

¿Buscas un restaurante nuevo, informal, que llene su despensa de productos de proximidad, tenga precios ajustados, servicio amable y cercano y aires de taberna? Acércate a la ciudad de Terrasa, co-capital del Vallès Occidental, donde los cocineros Artur Martínez, artífice de la primera estrella Michelin en esta, su ciudad natal, el desaparecido Capritx, y Marc Ribas, actual dinamizador gastronómico de las sobremesas de la televisión autonómica catalana, han abierto La Taverna del Ciri, uniendo talento y amistad. En la aventura, y compartiendo sintonía, les acompañan otros profesionales talentosos como Marc Dinarès, jefe de cocina, y Berta Company, pastelera, entre otros.

Por si te preguntas si repiten la fórmula del malogrado Matís Bar, la primera incursión de los hermanos Martínez, Artur y Juanjo, en Barcelona, donde Ribas dirigía los fogones, la respuesta es sí pero no. A los Gastronomistas, la propuesta nos encantó.

Los cocineros Marc Ribas y Artur Martínez en plena acción.

La Taverna del Ciri pretende ser “un lugar normal donde comer y beber normal”, pero ciertos detalles delatan que detrás hay algo más: la cocina a la vista, por ejemplo, y el mimo para con los productos y sus productores, pequeños, artesanales y vallesanos principalmente, que citan en su carta y de los que recitan sus virtudes. Filosofía slow food total.

A mediodía los presentan en forma de un menú (4 primeros, 4 segundos y 5 postres a escoger) que incluye agua, copa de vino, cerveza o refresco, postres o café y un llonguet, panecillo tradicional casi desaparecido en Catalunya si no fuese porque algunos panaderos no lo han permitido. Es el caso de su proveedor, Manel Turull, del egarense Forn Turull. Dios lo bendiga.

El hummus de mongetes (alubias) del Ganxet no tiene nada que envidiar al original.

Por las noches los muestran en forma de platillos y tapas clásicas, y no tan clásicas, como la ensaladilla, plato estrella de la casa, aderezada con mostaza de Dijon; el hummus de mongetes del Ganxet, los puerros a la vinagreta o los pimientos de piquillo con brandada de bacalao, tremendos los tres. También ofrecen propuestas fuera de carta, desde un salpicón de corvina, hasta una terrina de manitas de cerdo ‘sin trabajo’ pasando por unas albóndigas con sepia, el clásico mar y montaña.

En la bodega, cerveza, vermut y una veintena de vinos elaborados a no más de 20 kilómetros del establecimiento. El vermut Mussons de Sabadell, por cierto, la otra co-capital comarcal, lo cocinan hasta convertirlo en una salsa con la que bañan y pintan unos choricitos del charcutero Xavi Casanovas, de la egarense Casanovas 1906. Un plato brutal.

Choricitos cocinados con vermut vallesano y acompañados de piparras. Brutales.

¿Y por qué el ‘ciri’? Un cirio es una vela en catalán, un cierto desorden asociado a una fiesta y una variedad tradicional de manzana de la comarca del Vallès Occidental que están intentando que no desaparezca. “Es una manera de apoyar a Xavier Morral, el payés que plantó pomes del Ciri en la zona, y que tendremos en noviembre. Además, el cirio es también un objeto icónico que antes iluminaba casas e iglesias y que queremos sacar del olvido y reivindicar, como la cocina tradicional que practicamos”, explica Artur Martínez.

El proyecto de interiorismo está en la misma línea. “Lo hicimos todo nosotros mismos para dotarle de verdad, de esta identidad de taberna clásica y vieja que tiene, nada cool ni falsa”, continua. Para conseguirlo restauraron distintos elementos antiguos, entre ellos, dos neveras de madera. “Una, del año 1921, fabricada en Barcelona, está inoperativa y era congelador más que nevera porque guardaba el hielo. La otra, de 1942, fabricada en San Sebastián, la usamos como nevera de vinos y funciona de maravilla”, asegura. La puerta de la primera recibe al comensal a la entrada del local mientras que la segunda tiene una fuerte carga sentimental. “Mis abuelos tenían una muy parecida, casi la misma, en El Buen Gusto. Ha sido como recuperarla”, confiesa. De taberna a taberna. Y lo que queda.

Ni ‘cool’ ni de cartón piedra, La Taverna del Ciri es una taberna clásica y auténtica.

Martínez y Ribas ya están trabajando para exportar la fórmula por el territorio catalán de tal modo que, en 2019, tienen prevista la apertura de La Taverna del Ciri en una localidad que aún no pueden avanzar. Eso juntos, porque en solitario Ribas quiere abrir Ciri (sin taberna) en la capital catalana y Artur estrenará su propio restaurante gastronómico, Aürt (‘golpe fuerte y seco’ en catalán), antes de la próxima primavera también en la Ciudad Condal.

La Taverna del Ciri

Antoni Torrella, 66. Terrassa (Barcelona)
Tel. 938 589 122
Menú de mediodía (de martes a viernes): 15€
Menú de mediodía festivo: 25€
Precio medio carta: 25€
Horario: de martes a domingo, de 13 a 15.30 h. y de 20.30 a 23.30h. Domingo noche y lunes cerrado.
www.latavernadelciri.com

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Carme Gasull
Carme Gasull

Se inició como periodista en la radio y con el gastrónomo Jordi Estadella en las cosas del comer. Hoy, modera ponencias y demostraciones culinarias en ferias y congresos, colabora en el programa 'Àrtic' de betevé y comparte experiencias en blogs diversos. Comisaria del proyecto 'Catalunya Regió Europea de la Gastronomia 2016', es autora de los libros 'Catalunya en el paladar' (Austral Media, 2004), 'Petita història de la Festa de la Ratafia' (Editorial Mediterrània, 2016) y 'El Safrà. Com preparar-lo 10 vegades' (Sd Edicions, 2018).

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