La Habana con buen paladar - Gastronomistas

La Habana con buen paladar

Pocos lugares dejan una impronta tan profunda como La Habana. La capital de Cuba es una amalgama de sensaciones y de sentimientos a flor de piel. Hemingway, la teatralización de la Revolución, Castro, El Che, Buena Vista Social Club, todo forma una belleza atípica, sin orden y con muchas sorpresas. Antes de ir, sólo se puede proporcionar un consejo: vivid. Patrimonio de la Humanidad, La Habana vieja traslada en otra época al ritmo del son cubano y de las conversaciones que mantienen los habitantes a pie de calle. Hay que tomar el tiempo para disfrutar cada detalle: desde la antigua catedral, pasando por las plazas Armas, San Francisco y la del Cristo, hasta llegar al Palacio del Gobernador, vestigio de la época colonial española.

Los Nardos La Habana Gastronomistas
El edificio donde se ubica el restaurante Los Nardos, frente al Capitolio.

Enfrente del famoso Capitolio, encontrarás un restaurante recomendable y a precios razonables: Los Nardos. Está en un edificio destartalado -cómo no- y es probable que lo reconozcas por la larga cola que se monta en su entrada. Grande y de decoración colonial, en su carta encontrarás delicias criollas y algún que otro plato español. Una buena elección: la langosta. Paseo de Martí, 563.

TERRAZA HOTEL NACIONAL GASTRONOMISTAS
Las ensoñadoras vistas desde la terraza del Hotel Nacional.

Visita obligada es el Hotel Nacional, lugar de mito y misterios. Antaño fue la residencia preferida del star system hollywoodiense que se dejaba ver por Cuba, entre ellos, Errol FlynnRita Hayworth, Ava Gardner, Frank Sinatra, Robert Redford y Fred Astaire. También fue el paraíso de la mafia estadounidense en la época de la presidencia de Fulgencio Batista. Si habéis visto la segunda parte de El Padrino, de Francis Ford Coppola, recordaréis la cumbre de la cúpula matona escenificada en este hotel. Con Fidel, el Nacional perdió todo este glamour, pero conserva los aromas y los recuerdos que una vez lo convirtieron en todo un símbolo del chic cubano. Después de admirar su lobby morisco, no dudes en sentarte en su terraza con excelentes vistas para tomar un cóctel. Calle 0, esquina calle 21 (en el barrio Vedado).

Paladar Nerei
Los interiores de los paladares, en casas cubanas particulares, son bien curiosos. Así es el Nerei.

Tras un paseo por el encantador barrio residencial de Vedado, es buena idea cenar en un paladar, un tipo de restaurante imprescindible si vas a Cuba. Se trata de negocios familiares, privados, muchas veces ubicados dentro del humilde piso del improvisado cocinero, aunque con el tiempo muchos se han ido profesionalizando. Cuidado porque encontrarás hordas de cubanos que querrán llevarte a uno para luego llevarse su comisión: algunos serán recomendables, otros… Nerei es de los que se han transformado prácticamente en un restaurante “normal” pero está situado en una casa colonial llena de encanto y con terraza. Calle 19, esquina L.

En esta misma zona está la famosa heladería Coppelia, que se hizo famosa por la película Fresa y Chocolate. Sus helados son cremosos y ricos, pero las colas y los precios son un poco desorbitados. Por cierto, la otra dirección que se hizo famosa con este film fue el Paladar La Guarida, en cuyo desvencijado edificio se rodaron muchas escenas. Su nueva cocina cubana goza de excelentes críticas, pero para conseguir mesa es imprescindible reservar. Un sitio mágico. Calle Concordia, 418.

Finalmente, nada como ir a ver la puesta de sol en el Malecón, el famoso paseo marítimo punto de encuentro preferido de los habaneros, donde los edificios que adornan la avenida caen a pedazos creando un ambiente nostálgico, a la espera –poco probable- de que el gobierno los pueda rescatar. Si los Castro aflojaran, no hay duda de que las cadenas Marriot, Hyatt o Hilton batallarían por un pedazo de este paraíso.

Bodeguita Medio La Habana Gastronomistas
Mojitos, música y firmas en la famosa La Bodeguita del Medio.

Toda la estancia se adereza con uno de los puntazos de La Habana: los cócteles. Por ejemplo, un mojito en La Bodeguita del Medio, que ha resistido a la modernidad, a la dictadura de Batista y al periodo revolucionario. Lo preparan con ron Havana Club añejo de 3 años y una fórmula mundialmente conocida (el mojito es uno de los cócteles que requiere más precisión en la medida de sus ingredientes): ponen en un vaso dos cucharadas de azúcar que cubren con el jugo de media lima. Añaden dos ramitas de menta y remueve bien. 9 centilitros de agua con gas, 4,5 de ron y 4 cubitos y medio hacen el resto. Es fundamental que el hielo sea en cubo. La Bodeguita del Medio fue lugar de reunión de escritores, pintores y artistas como Pablo Neruda, Ernest Hemingway o Alejo Carpentier, entre otros. Infinidad de grafitis decoran las paredes y es obligatorio que todo visitante deje su estampa para siempre en los muros del local, una tradición iniciada por el poeta Nicolás Guillén. Calle Empedrado, 207.

Floridita
En El Floridita estaba siempre acodado Hemingway con un daiquiri.

Pero ojo, el daiquiri compite en protagonismo. Es cuestión de gustos. ¿Cómo se prepara? Si atendemos a los consejos de El Floridita, donde Hemingway lo solía consumir (por ello rinden culto a su figura) y que está abierto ininterrumpidamente desde 1817, hemos de mezclar azúcar blanco, con hielo frappé, el jugo de dos limones, cinco gotas de marrasquino, ron Havana Club carta blanca 3 años, el todo pasado por la batidora durante 30 segundos. A disfrutar, sentado y contemplando, con todo el tiempo del mundo, el encanto mágico que ofrece La Habana. Calle Obispo, 557.

 

Jordi Sopena

Periodista y escritor, después de trabajar en radios, diarios y agencias, ahora combina su pasión por la literatura y por la narración de historias con la dirección de comunicación de la Universidad de Barcelona.