Alt Heidelberg y Café París, el regreso de dos superclásicos
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Alt Heidelberg y Café de París, el regreso de dos superclásicos

Han vuelto dos superclásicos de Barcelona y llevo días dando saltos de alegría. Estas cosas me pasan porque soy un romántico de la gastronomía, de acuerdo, pero Alt Heidelberg y Café de París merecen brincos propios de un canguro en celo. Al poco de reabrir ambos, tras meses y meses cerrados por culpa de la pandemia en los que temí seriamente por su desaparición, los visité. Y aquí van unas líneas para celebrar este reencuentro de dos iconos de la ciudad con su fiel clientela.

Alt Heidelberg

No llevo la cuenta de las veces que he ido a esta cervecería desde que era veinteañero. Pero cómo resistirse a aquellas salchichas y a aquel canapé de anchoas y a aquellas cervezas que tanto me gustaban. Así que los casi dos años que se ha pasado con la persiana bajada suponían una dolorosa ausencia para muchos de los parroquianos. Es que son tantos años… Abrió en 1934, y con eso queda todo dicho. Diría que es la cervecería más antigua de Barcelona. Y de las que más oferta de birras posee, pues son más de 50 referencias (la mitad, alemanas).

Por suerte, nunca tuvieron intención de chapar para siempre, así que abrieron en cuanto vieron que podían mantener el negocio (no tienen terraza y sí dos barras en el interior que hacían complicadísima la viabilidad con las restricciones).

El mural pintado por un camarero del restaurante en los años 80 evoca la ciudad de Heidelberg.

Y el negocio sigue exactamente igual. Nada, nada, nada ha cambiado. Los bancos de madera, los murales que recuerdan a la ciudad de Heidelberg y que pintó un camarero de la casa en los años 80, la carta, el personal… Como si no hubiera habido pandemia. Y yo, temeroso de que volviera otro covid, regresé para comer como si no hubiera un mañana. En esta ocasión, en vez de sus socorridas y aclamadas salchichas hervidas o a la plancha, nunca fritas (fránkfurts, bratwurts, bockwursts…), pedí tres platos que se comen en Alemania y el centro de Europa, y que hacen único Alt Heidelberg.

Una escalopa vienesa: carne de cerdo empanada, aderezada con salsa cazadora y con beicon y champiñones, que en el plato se acompaña de aros de cebolla. Me pareció espectacular en sabor y ternura.

El codillo (eisbein) es tan grande que podría llamarse codazo, pero suena fatal.

El eisbein (codillo de cerdo hervido), una pieza espectacular que se acompaña de chucrut y patata hervida.

El goulash es tan y tan suculento…

El goulash: ternera estofada con pimentón de la Vera y picante que, creo sinceramente, merece ser más conocido. Por eso lo he puesto en la foto que abre el post y sobre estas líneas.

El mítico canapé de anchoas del mítico Alt Heidelberg.

Ah, y no olvidé de hincarle el diente al canapé de anchoas, ese que me hago tantas veces en casa y que nunca me sale igual de rico que en Alt Heidelberg. Por eso siempre hay que volver allí.

Alt Heidelberg. Ronda de la Universitat, 5. Teléfono: 93 318 10 32.

altheidelberg.net


Café de París

Si no conoces Café de París, solo con pasar por delante de su entrada entenderás muchas cosas. Ese toldo rollo parisino, ese mural en bajo relieve son toda una declaración de intenciones: señorío y clasicismo. Y eso cotiza siempre alto en el ‘upper’ Diagonal, porque este restaurante está a dos pasos del Turó Park. Te explicamos hace unas semanas un poquito de él dentro de una selección de restaurantes que deberías probar YA en Barcelona. Aquí profundizo un poco más.

Abrió en 1972 pero la pandemia y la jubilación del anterior dueño estuvo a punto de llevárselo por delante. Por suerte, savia nueva en la figura del joven y ambicioso chef Jordi Cunill ha salvado el negocio cambiando varias cosas para que todo siga igual.

Los garbanzos Luis siguen en la carta de Café de París desde que abrió, en 1972.

El escenario, con esos carteles ‘belle époque’, es el mismo, aunque ahora encontrarás un reservado atravesando la cocina. En la carta, siguen los garbanzos Luis, icono de la casa desde que abrió hace 50 años gracias a esa combinación ganadora de las legumbres con el jamón del bueno y salsa de tomate, el chateaubriand y el entrecot con la salsa café de París.

Los linguini trufados son novedad en la nueva etapa de Café de París.

El resto de platos son nuevos pero con alma de clásico, como debe ser, porque son recetas donde luce el producto (que es muy bueno) y no el cocinero. Triunfan en la era post covid la flor de alcachofa confitada, con ‘foie’ y una nube de queso payoyo, los linguini trufados y una milanesa muy especial, ya que se trata de un solomillo fileteado y rebozado con panko que lleva un huevo frito. Caté las tres novedades y me gustaron.

Ah, y otra cosa muy importante: el servicio es de lo mejorcito que he encontrado en los últimos meses. Cercano, profesional, atento, diligente… Honran la chaquetilla que lucen. ‘Chapeau’ por Café de París.

Café de París. Mestre Nicolau, 16. Teléfono: 93 200 19 14.

cafedeparisbarcelona.com

Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en 'Cata Mayor', el canal especializado de 'El Periódico de Catalunya', y en 'On Barcelona', la sección de ocio del mismo diario. Antes, había sido responsable de la sección de Gente, donde ya contaba qué se cocía y qué se comía por ahí.

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