Bodega 1900, la apuesta 'gastronomista' de Adrià - Gastronomistas

Bodega 1900, la apuesta ‘gastronomista’ de Adrià

bodega1Dicen que 2013 es el año de Albert Adrià. Su Tickets se consolida como el puntal de cocina de vanguardia en la ciudad, y Pakta, el restaurante nikkei de la calle Lleida, ha sabido conquistar a una larga lista de VIPs y aficionados a la alta gastronomía gracias a su cocina peruano-japonesa aliñada con las consabidas (aunque siempre sorprendentes) pinceladas marca de la casa de Albert Adrià. Su 41 Experience, justo al lado de Tickets, continúa su andadura con un menú cerrado de tapeo y maridaje, exclusivo para 16 comensales por noche, y su posterior oferta de coctelería de vanguardia. Y al caer está el inminente Yauarcán, la propuesta mexicana del chef que estaba prevista para octubre, cuya apertura ha tenido que retrasarse, y del que se sabe que estará en el radio de acción en que Adrià y sus socios los hermanos Iglesias (Cañota, Espai Kru, Rías de Galicia) sitúan sus establecimientos. Una milla de oro gastronómica ubicada, ni más ni menos, que entre Poble-Sec y el Paral.lel, allá donde converge lo mejor y lo peor de nuestra gastronomía (y a veces pienso que de nuestra ciudad), quién iba a decirlo hace unos años.

bodega1900.1Ni pío del joven chef, pues, en este blog, ya que sus propuestas hasta el momento lamentablemente no cuajaban, dados sus precios, con el concepto de gastronomía popular para bolsillos populares que defendemos aquí, pese a que somos fans de ese espectáculo gastronómico-circense que no tiene nada que ver con nada y que sin duda trasciende el mundo de la gastronomía llamado Tickets. Hasta que llegó Bodega 1900, la vermutería abierta justo enfrente de Tickets, en la calle Tamarit, para demostrarnos que la «alta gastronomía popular», como define Albert su propuesta de Tickets, puede llegar a todo el mundo a precios, en esta ocasión sí, más que asequibles.

Poco secreto tiene esta Bodega 1900 que pretende ser, tanto estética como conceptualmente, nada más y nada menos que una vermutería al uso. Su horario, de 13 a 20 h, demuestra su espíritu vermutero: aquí se tapea a cualquier hora, lejos de horarios (y mesas) encorsetadas, de hecho algunos platos se sirven directamente en papel sobre la mesa. Alargada, con mesas de mármol, recubierta de baldosas blancas, con sus jamones (Joselito) y chorizos colgados del techo, y un movimiento de alegres camareros uniformados que asesoran al personal para conseguir el tapeo perfecto a un precio que no va a superar los 25 € (30 € si nos ponemos estupendos) por cabeza.

Todo pensado, pues, para emular a esos viejos locales ahora tan de moda donde reinaban vermut y tapeo (en su mayoría frío) y que durante unos años han quedado en desuso para renacer con fuerza ahora que la gastronomía está de moda y que a los jóvenes les chifla lo antiguo, llámese retro, vintage o directamente viejo. Y pese al riesgo que comporta una estrategia tan kamikaze como levantar de cero una vermutería con aspecto de llevar cincuenta años abierta en pleno siglo XXI, y teniendo en cuenta que eres uno de los tipos más vanguardistas tras los fogones y que tu hermano se inventó la tortilla deconstruida, en Bodega 1900 la jugada salió bien: no es para nada pretenciosa y, lo más difícil, no huele a cartón piedra pese a que tenía muchos números dadas las circunstancias.

Una barra a la vista nos permitirá asistir, como es habitual en los restaurantes de Albert Adrià (donde una siempre tiene la sensación de que hay mucha gente trabajando, mucha, muchísima más que en otros restaurantes de similares características), al trajín de los camareros, que nos orientarán entre un tejemaneje de embutidos, jamones, tablas de quesos manchegos, conservas y tapas frías entre las que hallamos alguna joya idéntica a las que podemos hallar en Tickets, como la aceituna esferificada a 1,50 €.

¿Nuestra recomendación? Nosotros dejaríamos de lado los ibéricos (muy buenos) y el manchego (correcto, sin más) y apostaríamos por platos marca de la casa: la ensalada de tomate, que presume de una materia prima verdaderamente espectacular; la croqueta; las cortezas de cerdo servidas con especias picantes (mejor que las patatas chips); la caballa ahumada, muy muy sabrosa; vermut o caña; y si nos queda hueco podemos completar el ágape con un bocadillo de calamares o los clásicos boquerones o gambitas. El denominador común de todo ello, que la materia prima se selecciona con rigor y que todo, absolutamente todo, lo hacen ellos.

bodega2Sería imperdonable no finalizar el ágape con un postre que ya se ha convertido en marca de la casa y que, el día de nuestra visita, iba causando una sensación que se contagiaba de mesa en mesa. Nosotros lo pedimos al ver el que servían a un tipo sentado a nuestro lado en un taburete alto, pues no íbamos con idea de postres, y él a su vez nos contó que lo había pedido porque había sentido curiosidad al ver el que servían a una pareja ubicada cerca. Cuando llegó el nuestro, dos señoras que esperaba mesa de pie se acercaron a ver de cerca nuestra criaturita y nos comunicaron su intención de pedirlo de postre. Y no nos extraña que el flamante melón con vermut blanco y ginebra, una especie de cóctel muy frío masticable absolutamente delicioso, provoque esa cantidad de flechazos por segundo.

Una gran opción, pues, para incluir en ese vermut hipster por Sant Antoni que nos recomienda Isabel Loscertales.

 

Bodega 1900. Tamarit, 91. Tel. 93 325 26 59. Abierto de martes a sábado de 13 a 20 h.

Lo mejor: El postre.

Lo mejorable: Echamos de menos una barra con taburetes altos y la consiguiente interacción servicio-clientela.

Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.