Cinco Cafés y dos paradas dulces en Estocolmo - Gastronomistas

Cinco Cafés y dos paradas dulces en Estocolmo

Quizás porque la vida en Estocolmo transcurre en sus Cafés; quizás porque mis últimos días en Estocolmo transcurrieron entre Cafés, restaurantes de cocina nórdica, bonitas pastelerías, heladerías -sí, heladerías!-, y delis de los que te llevarías hasta los cestos donde depositan sus productos, nada mejor que recomendaros un buen ‘puñao’. Resultan pocos ante el medio millar que hay en la ciudad, pero más vale acotar el listado para poder disfrutar también del resto de atractivos de la capital sueca, que son muchos como ya ha contado anteriormente por aquí Laia Zieger. Cómo veréis al término del post, no me he podido resistir a incluir dos paradas dulces imprescindibles…

Si tenéis pensado viajar a Estocolmo en lo sucesivo, tomad nota:

Por su Historia, Wienercaféet. Es el más antiguo de la ciudad y así lo evidencia la decadencia de sus cuatro paredes, remozadas lo justo para sostener el paso de los años, así como la cantidad de visitas que recibe a diario, incluidas las de la gente capaz de hacer cola a la hora del té para encontrar mesa en su interior. Como la oferta de tentempiés dulces y salados es enorme, igual un paseo por su obrador a la vista os acabe de ayudar a decidiros.
Biblioteksgatan 6.

Por su ‘brunch’, Miss Clara. Ubicado en lo que fuera un convento de monjas, que a su vez es una auténtica joya arquitectónica, este Café es punto de encuentro de la gente que se gusta y que gusta de que la vean tomar algo de día y de noche en la terraza, pero también de aquellos que prefieren contemplar la vida pasar a través de sus enormes ventanales. Es el reducto ideal para socializar con los huéspedes del hotel del mismo nombre, con los que podrás compartir un buen brunch repleto de delicias nórdicas, cócteles y música dj.
 Sveavägen 48.

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Por su café, Johan och Nyström. Para los muy cafeteros que decía el anuncio, éste es su Café. Lo sirven, lo venden e indican cómo catarlo como en ningún otro sitio en la ciudad. En su carta y en sus estanterías exhiben orígenes para todos los gustos, que podréis acompañar del dulce de turno. Recomiendo disfrutar de una buena taza a secas, ya sea de café o de té, aprovechando sus atinadas selecciones.
Swedenborgsgatan 7.

Por sus panes, Magnus Johansson bageri. Es más obrador que Café, pero da gusto esperar turno para hacer fika [una suerte de coffee break a la sueca] en sus reducidas banquetas mientras ves como Magnus Johansson acaba de moldear las últimas masas de la mañana. Tremendas hogazas y buenos katalan o tartaletas de mazapán con frambuesa.
Hammarby Sjöstad 120 65.

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Por su platos combinados, Kaffeverket. Pizarras, vitrinas, mesas altas con sus taburetes y mesas bajas con sus flores. Platos combinados de lo más completos, propuestas vegetarianas, pastas y tartas caseras, buen pan, muy buen ambiente y un personal tan majo que serviría para ilustrar cualquier tratado sobre la amabilidad sueca. ¿El café? De filtro y por litros, como en (casi) todos los Cafés de Suecia.
Sankt Eriksgatan 88.

 

Por sus pasteles, Dessert och Choklad. Conrad Tyrsën y Ted Johansson están tan escondidos en su obrador con tienda abierta al público en Lilla Essingen que vale la pena ir a su encuentro para descubrir de paso un paraje único a medio camino entre lo bucólico y lo industrial. Elaboran sobre la marcha y por encargo desde pasteles hasta galletas y grageas, así como una tartaleta de merengue de limón con jengibre que está de vicio. 
Patentgatan 7.

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Por sus caramelos, Pärlans Konfektyr. Toffees caseros, bombones e incluso helados. A esta confitería de Södermalm con cocina in situ no le faltan antojos para rendirse a sus vitrinas. Desearéis que tarden en atenderos para deleitaros con ese interiorismo tan demodé como oportuno en una zona anclada como quien no quiere la cosa en el cualquier-tiempo-pasado-fue-mejor.
Nytorgsgatan 38.

 

Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.