El Filete Ruso: y ahora… ¡la hamburguesa de calamar!

Cuando me enteré de que El Filete Ruso servía hamburguesa de calamar, decidí acudir con urgencia a probarla. Sé de amigos y conocidos muy conservadores en lo gastronómico a los que se les pondría los ojos tan en blanco como la carne de este molusco cefalópodo si les diera a probar este plato, así que preferí ir a catarla primero para explicarlo a mi gente después.

Debo decir que, primero, está muy buena y que, segundo, es la burger que le faltaba a El Filete Ruso, toda vez que el resto de su oferta de hamburguesas es carnívora, ecológica, sin aditivos y cuyas piezas se elaboran allí mismo. No hay que olvidar nunca estos detalles porque fueron los pioneros en este tipo de cocina, allá por el 2010. Luego vinieron los demás.

A lo que iba. La hamburguesa de calamar. Es de potera. Viene servida con un salteado de verduritas de temporada sobre una coca pan de Baluard, uno de los hornos de más prestigio de Barcelona. Pican la carne del molusco, le dan forma de burger y la pasan por la plancha.

En realidad, viene a ser lo mismo que comerse un calamar de potera con verduras, pero de una manera más divertida. Lo que comenzó hace unos meses como una sugerencia añadida a la carta se ha quedado como propuesta fija. Podrían poner la de esturión, por ejemplo, pero no pasó de una prueba entre amigos porque resulta demasiado cara.

Otro detalle a tener muy en cuenta. Acompañé los bocados con una Inèdit de barril. Sí, por fin, la cerveza gastronómica de Damm servida con un tirador. Son pocos los restaurantes que lo hacen (recuerdo por ejemplo otra rareza: el barril de Malquerida y Damm Lemon de Manduca y el de Malquerida de Yakumanka). Y deberían ser más. Esta Inèdit y el calamar se entienden más que bien. Sobre todo si la saben tirar, como es el caso.

En cierto modo, la hamburguesa de calamar de El Filete Ruso me recuerda a la hamburguesita de vieira del restaurante Windsor y a la de cangrejo de Topik, aquel artefacto que se sacó de la manga de la chaquetilla Adelf Morales en homenaje a la cangreburger de Bob Esponja y por el que le buscaron las vueltas los abogados de la productora de dibujos animados por aquello de la propiedad intelectual. Me viene también a la cabeza otra creación marinera: el bocadillo de mejillones en escabeche de Entrepanes Díaz.

Aprovechando mi visita a El Filete Ruso, que fue de los primeros que dinamizaron la calle de Enric Granados (luego llegaron muchísimos más, como los vecinos Bellavista del Jardín del Norte y Auto Rosellón), me zampé una ensalada de espinacas con queso parmesano, tomate y piñones con una vinagreta de miel y mostaza deliciosa, unas alitas de pollo campero ecológico rebozadas y un meloso, suave y memorable steak tartar de entrecot ternera ecológica con huevo ecológico de Calaf.

Motivos más que suficientes para comer allí aunque no te guste el calamar.

 

El Filete Ruso

Calle de Enric Granados, 95. Barcelona.
Teléfono: 93 217 13 10.
Horarios: de domingo a miércoles, de 13.00 a 16.00 y de 20.00 a 23.00 horas; noches de jueves y viernes, de 20.00 a 23.30, y de sábados, de 20.30 a 00.00.
Precio medio: 20 euros.

 

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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