Al sur del sur hay que escaparse a recuperar el norte, pero también a ver la luz.
Esa que regala la costa gaditana del amanecer al atardecer, especialmente en verano, y que tan bien se cobija en hoteles como el Royal Hideaway Sancti Petri.
El naranja terrizo de sus edificios destaca sobremanera en un frente marítimo salpicado de inmuebles blanco nuclear.
En un paseo por la larguísima playa de la Barrosa, lo distinguirás enseguida.
Resulta inconfundible.
Incluso por el oasis que conforman sus más de 35.000 metros cuadrados de jardines tropicales, en torno a los que se reparten los distintos restaurantes del hotel.
El más destacado, el que asesora una temporada más el chef andaluz Juan Luis Fernández, una estrella Michelin por el LÚ Cocina y Alma de Jerez.
Probablemente, el cocinero más apropiado para liderar un proyecto como el que buscaba el Royal Hideaway Sancti Petri.
Una brasserie de aires cosmopolitas, interiorismo de Jean Porsche, cocina vista incluso desde la terracita y las mesas justas para disfrutar mejor de cada velada.
‘Juanlu’ es un tipo ilustrado que adora y domina la tradición culinaria francesa.
Que admira la cultura gastronómica del país vecino y celebra su joie de vivre.
Él es capaz de emocionar con sabores de su memoria, mejorar un plato con una simple salsa y hacernos mojar el pan de La Cremita, incluso acompañado de la mantequilla que él tanto venera.
Un chef brillante para un restaurante que proyecta aquí los destellos de LÚ, junto al mar y al aire libre.
En Novo Sancti Petri aplauden sus propuestas y confían en su evolución para hacer del Chez Lumière una parada también obligada para el cliente no alojado en el Royal Hideaway.
Los llenos están a la orden del día durante el periodo estival, por lo que siempre conviene reservar.

Otro templo del atún
En esta misma zona, el ronqueo del atún es casi religión y este hotel muestra su paso a paso como una de las actividades que brindan al huésped a lo largo de la temporada.
En Atunante, otro de los restaurantes del hotel, elaboran este codiciado pescado de las más diversas maneras para introducirlo incluso en el postre.
Si te gusta el atún rojo de almadraba, éste es tu sitio una vez en el Royal Hideaway Sancti Petri.
Te sorprenderá por su vocación divulgativa, la poética de su menú degustación y una ejecución más que correcta de una especie tan preciado.
Para saciar la curiosidad sobre la oferta gastro fuera de este hotel gaditano, nada mejor que fiarse de las recomendaciones de su equipo.
Asi es como descubrí -por fin- el Popeye de Chiclana de la Frontera, todo un clásico para el tapeo; pero sobre todo, El Estero.
Este “espacio gastronómico” se encuentra dentro de la Salina Santa Teresa, que por sí sola ya merece la visita.
Acabar en sus mesas es una buena opción tras un día de playa o incluso después de tratarse en sus aguas.
Cocinan frituras, arroces y también pescados enteros de estero, claro.
Otro lugar muy auténtico.



