Estoy convencido de que los seres humanos nos dividimos en personas de barra y personas de mesa. En la era A.C. (antes del Covid) en los bares existía esta separación natural. Las mesas ya eran protoburbujas en las que los cuatro, seis u ocho ocupantes tapeaban y bebían entre amigos. La barra es otra cosa: la barra es LA VIDA. Es tener al camarero a medio metro y contarle nuestra vida (o que él nos la cuente a nosotros). Es hacernos a un lado para dejar espacio a alguien nuevo y encontrar ahí un amigo, un confidente o, eh, quién sabe, el amor de nuestra vida. La barra es la aventura. Y eso es lo peor que nos pueden arrebatar. Bueno, podríamos decir que peor es que nos quiten la vida pero eso ya lo explicábamos cuatro líneas arriba: la barra es eso precisamente. Son la misma cosa.

El aperitivo de El Doble, a domicilio.
El aperitivo de El Doble, a domicilio.

Como habitante de Madrid, me enfrento a un presente sin barras. Veo los bares desde fuera y el estaño, el mármol o la madera de la barra parecen reliquias de museo sin brazos que se apoyen en ellas (peligro, no tocar). Adiós al desfile de cañas en vaso, patatas fritas, mejillones… adiós a Madrid, de momento. Si lo pensamos, es un adiós al que no podemos hacer frente, porque es despedirnos de una idea de relación social. Supongamos que es solo un paréntesis y que pronto la espuma volverá a resbalar por ellas. Eso es a lo que nos tenemos que aferrar.

Los magos de la barra de El Doble.

Mientras esperamos que todo esto pase, hay barras que se están devanando los sesos en pos de la supervivencia. La suya, claro. Y la nuestra, la de todos los que somos animales de barra, también. El Doble, por ejemplo. La taberna, nacida en 1987 en Ponzano y que también cuenta con otro local en José Abascal, se traslada a nuestra casa. No es la experiencia al completo, claro. Imposible. El Doble significa lo que significa porque allí se tiran los dobles de escándalo. Y eso no se puede sacar del templo.

Pero hay otras cosas que sí, y en esas estamos. Jesús Del Puerto,  que regenta El Doble más grande, ha convertido l que empezó como un regalo para sus clientes, en una nueva vía de negocio con sus productos más clásicos. En www.cerveceriaeldoble.com se podrán comprar conservas, encargar mariscos, raciones frías, y, sobre todo, habrá una estrella: el pack de aperitivo de El Doble. Mejillones, navajas, berberechos, anchoas y un paquete de patatas fritas. Todo listo para, más que reproducir la experiencia, servir de homenaje a todo lo que pasa en esa barra.

El aperitivo de El Doble, en la caja en la que llega.

¿Qué nos sigue faltando la mano maestra que nos tire el doble de cerveza? Desde luego. Pero precisamente esa iniciativa tiene valor por eso: por ser capaz de poner ante nuestras narices que hay cosas en la vida que solo pueden ser de una forma. Y eso no hay Netflix que lo pueda sustituir.

Banda sonora. John Lee Hooker – One bourbon, one scotch, one beer

Javier Sánchez
Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.

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