Comparamos el Ferrero Rocher con una de sus copias, ¿quién gana?

Si en nuestra vida hay un producto que se haya ido depositando entre el mito de la publicidad casposa y la realidad de una experiencia deliciosa ese es el Ferrero Rocher. De algún modo, el bombardeo constante con esa imagen de lujo de mansión a la que se la suda el cambio climático ha fraguado un concepto de alimento de celebración que ensalza nuestros momentos más eufóricos de festejo de andar por casa.

ferrero_rocher

Por eso, cuando hemos visto el bombón crocanti de avellana” en las estanterías del Lupa (cadena de supermercados habitual del norte y especialmente en Cantabria), hemos tenido que comprobar empíricamente si esta novedad merece la pena con el enfrentamiento a muerte: FERRERO VS SUCEDÁNEO.

Para ello se han dispuesto una serie de criterios de valoración en consonancia con los estándares ISO 9000 de la siguiente manera:

Presentación (1 punto)

A pesar de la imagen recurrente de la gran pirámide de Ferrero del anuncio, en el supermercado su disposición es mucho más mundana y fácil de igualar. No es que el bombón crocanti sea un lujo asiático, pero nos vale el amago de imitación que han realizado. Empate.

FERRERO 1 – SUCEDÁNEO 1

Accesibilidad (1 punto)

¿Pero se puede saber qué clase de categoría es esta? No estaba previsto, pero nos ha llevado casi 5 minutos poder abrir la caja del Crocanti hasta por fin llegar a los bombones. Juramos que somos gente en sus plenas capacidades. Ambrosio jamás se mancharía tanto las manos por un chocolate. Punto para Ferrero

FERRERO 2 – SUCEDÁNEO 1

Envoltura (1 punto)

Ah, el Ferrero. Siempre fiel, incólume, con su base que le hace erigirse a prueba de balanceos, y su pegatinita coronando toda su gloria. Nada que comparar a la envoltura cutre de helado de puesto de piscina del crocanti. Punto para el Ferrero.

FERRERO 3 – SUCEDÁNEO 1

Olor (1 punto)

Al abrir una caja de Ferrero puedes percibir nitídamente el chocolate con la avellana, un poco empalagoso pero sugerente. Con el crocanti persiste un poco más el regusto a bocata de nocilla. Punto para Ferrero.

FERRERO 4 – SUCEDÁNEO 1

Valor nutricional (1 punto)

No esperamos que una dieta a base de Ferreros pueda ser algo cercano a lo saludable, pero si nos referimos al componente nutricional, el Ferrero tiene 40 gramos de azúcar por cada 100, por los 34 gramos del Crocanti. El azúcar, como todos sabemos ya, es el Satán de la nutrición. Así que punto para el Crocanti.

FERRERO 4 – SUCEDANEO 2

Sabor (4 puntos)

No sabemos qué tendrán los Ferrero pero a pesar de su excesiva dulzura se dejan comer más de uno y de dos, con ese crujiente inicial que da paso a la crema de cacao con una avellana íntegra en su interior. Es una delicatessen low cost a la que todo el mundo debería tener acceso una vez en la vida. En el Crocanti nada está demasiado lejos de todo esto, pero arrastra la sombra del original y todo es un poco peor: más presencia de azúcar, sabores rematados con menos tacto y ni resto de una avellana entera y verdadera en su interior. Nada es demasiado escandaloso pero nada llega al nivel del auténtico Ferrero. Repartiremos estos puntos con un baremo de 3 a 1.

FERRERO 7 – SUCEDÁNEO 3

Precio (4 puntos)

Cuando se evalúa un producto, suele ser habitual el ratio calidad/precio, por lo que nos parece apropiado darle un peso imporante a este apartado en este mundo capitalista. Los 15 ejemplares de Crocanti salen a 2,49 euros, mientras que as 16 unidades de Ferrero cuestan 4,95 euros. El Ferrero es el doble de caro, pero teniendo en cuenta que lo que estamos comprando es poder asistir a casa de la Preysler, parece justo reconocer que está al alcance de todos. Dejemos esta categoría como 3 a 1 a favor del Crocanti.

FERRERO 8 – SUCEDÁNEO 6

Ferrerosidad (1 punto)

Cuando dejo mi deportivo a Ambrosio, cuando libero mi agenda para mi hora de Brydge semanal, eso es Ferrerosidad. Permitir que el dorado del Ferrero bañe tu corazón y tus sentimientos y vivir la ilusión de que por un momento todo es posible en este hostil mundo capitalista y alienante. Sé feliz, sé Ferrero. En ferrerosidad, punto para el Ferrero.

FERRERO 9 – SUCEDANEO 6

Conclusión: Aunque el Crocanti es un buen intento, los que hemos crecido anhelando una mansión, fiestas con la embajadora y un mayordomo de nombre extravagante siempre tendremos de pequeña referencia al Ferrero. Si por un momento consigues tener los pies en la tierra, ignorar toda la maquinaria publicitaria y dejar de lado los pequeños matices de sabor que, al fin y al cabo, igual tampoco son para tanto, puedes disfrutar por la mitad de precio un producto que perfectamente puede sustituir al original. Es como ser más de Papá Noel o de Reyes Magos, algo enteramente personal.

Samu Rodríguez
Samu Rodríguez

Periodista, cinéfilo y turofílico. Mata por una buena cecina de León y un Cabrales, pero tampoco le hace ascos a las esferificaciones a baja temperatura. Ha pasado por medios como la Agencia EFE, El mundo o la Cadena SER y actualmente combina la gastronomía con su pasión por la cultura dirigiendo el Circuito CortoEspaña y los Premios Fugaz al Cortometraje Español. Opina que si alabas mucho un plato, más vale que sea mejor que el cocido montañés de su abuela, y nunca lo es.

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