Admiro a la gente que persigue y consigue sus sueños. Más aún en épocas grises. Como lo hicieron Alfonso Milá y Cecilia Santo Domingo, Leopoldo Pomés y Karin Leiz, dos parejas aficionadas a comer bien y a descubrir espacios gastronómicos sugerentes, al cumplir el suyo cinco décadas atrás en Barcelona.

Milá, arquitecto, y su colega Federico Correa, se encargaron del interiorismo convirtiendo un local con pocas posibilidades en un espacio diáfano y atrayente, gracias a sofás corridos y mesas de fórmica de un blanco pulcro y ligeros toques rojos.

Santo Domingo y Leiz elaboraron la carta, aplicando un concepto de cómida rápida de calidad inexistente en España. Y el fotógrafo Pomés convirtió a su mujer (Leiz) en modelo, ‘reportera’ y símbolo, reproduciéndola en múltiples poses en fachada y paredes del establecimiento.

La tortilla panadera, la más vendida del establecimiento barcelonés. ©CeciliaDiazBetz

Tortillas y hamburguesas memorables, un bufé de ensaladas con ingredientes nunca vistos en la ciudad, público intergeneracional, variado e interesante, buen ambiente, servicio impecable… No había otro lugar igual al Flash Flash (@flashflashbarcelona). Por tantos motivos —pandemia incluida— no parece que fue ayer, pero el restaurante barcelonés se mantiene bonito, vigoroso y actual. Los ajustes son pequeños, pero los hay.

“Un local no aguanta 50 años sin cambiar”, confirmaba Ivan Pomés, segunda generación del negocio el pasado 3 de julio, fecha exacta de la efeméride. “¿La virtud? Que los cambios no se vean”. Pero que todo se vea mejor. Por eso se han adaptado a los tiempos y las lámparas, por ejemplo, lucen ahora rojas e iluminan las mesas según las necesidades del momento.

“En un lugar abierto ininterrumpidamente 364 días al año es difícil hacer obras. Necesitábamos impulsar un cambio en nuestra manera de funcionar y el Covid nos ha ayudado. Hemos aprovechado los tres meses de cierre obligado para renovar los sofás, decapar las sillas e impulsar el servicio  take away y delivery con el 30% de la oferta de la carta. O solo los platos que pueden llegar en óptimas condiciones”, detallaba.

“El cliente, en casa y en el restaurante, no debe tener problemas”, añadía Pomés. Frase-legado que mantienen con devoción porque “la segunda generación siente admiración profunda por la primera”.

Las lámparas rojas del diseñador Miguel Milá, actualización del interiorismo del Flash Flash.

La sala es una de las claves del negocio. Los camareros, por cierto, siguen vistiendo chaqueta y corbata como antaño y el número de mujeres en el equipo ha aumentado. “Son muchos y muy profesionales”, corroboraba el gerente, Javier Hoyos. Elegancia y discreción a partes iguales.

“Manuel Orquín, el primer maître que tuvimos, fue quién dio la orden de no molestar”, apuntaba Karin Leiz, la única superviviente del cuarteto original. “El editor Oscar Tusquets arengaba a las masas aquí y el pianista Arthur Rubinstein comía tortilla de chorizo tras cada concierto en la ciudad”, rememoraba ‘la chica Flash’ durante el repaso a la historia del restaurante y de la ciudad.

El equipo del Flash Flash en 1995, fotografiado por el también publicista Leopoldo Pomés.

“Elaboramos y servimos 37.000 tortillas al año”, contribuía Jordi Miranda, cocinero del Flash Flash desde 1981. ¿Las preferidas de los clientes? En el ranking, y por este orden, la panadera (daditos de pan, queso y tomate frito), presente desde el primer día; la de trufa negra y la de alcachofas, solo en temporada. “Si la hubiera todo el año sería la más vendida”, aseguraba el chef así como los Milá y los Pomés presentes.

¿Y las hamburguesas? La periodista Mercedes Milá reivindicó la figura y la maternidad de Cecilia Santo Domingo, gestante también del rompedor restaurante, invitando a Karin Leiz a contar de donde surgió la ‘Hamburguesa Cecilia’.

“Dijo que no podíamos dar solo tortillas y propuso hacer hamburguesas como las de P.J. Clark’s en Nueva York. Así que cogimos un avión, viajamos a Nueva York y cenamos cada noche allí hasta que un día entró en la cocina y nos dieron la formula. Desde entonces, la emulamos”.

Portada de ‘El Mirador del Flash’, el periódico que autoeditaron con motivo de su 25 aniversario.

“Queríamos celebrar el aniversario en septiembre con una gran fiesta, organizar una exposición, publicar un libro y el número 2 de ‘El Mirador del Flash’, el periódico que autoeditamos con motivo de nuestro 25 aniversario, liderado por el periodista Xavier Mtas de Xaxàs”, contó Ivan Pomés. No podrá ser, pero harán otras cosas igualmente interesantes concentradas en un espacio virtual y colaborativo que pretende ser una plataforma para la cultura, como siempre ha sido.

Así, hasta el 3 de julio de 2021, ‘El Mirador’ se convertirá en una secuencia de ‘flashes’ virtuales: textos, vídeos e incluso una película que dirigirá Poldo Pomés, “un recorrido por Barcelona que mostrará como se hacen las tortillas en la ciudad”.

De lo visto y lo leído hasta hoy, imperdibles la entrevista a Simeón Soria, maître del restaurante barcelonés durante 40 años, por entrañable, y los artículos de Mas de Xaxàs —a quién también admiro— por brillantes y certeros.


Flash Flash

La Granada del Penedès, 25. Barcelona.
Tel. 932 370 990 / 932 373 104
www.flashflashtortilleria.com

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Carme Gasull
Carme Gasull

Se inició como periodista en la radio y con el gastrónomo Jordi Estadella en las cosas del comer. Hoy, modera ponencias y demostraciones culinarias en ferias y congresos, colabora en el programa 'Àrtic' de betevé y comparte experiencias en blogs diversos. Comisaria del proyecto 'Catalunya Regió Europea de la Gastronomia 2016', es autora de los libros 'Catalunya en el paladar' (Austral Media, 2004), 'Petita història de la Festa de la Ratafia' (Editorial Mediterrània, 2016) y 'El Safrà. Com preparar-lo 10 vegades' (Sd Edicions, 2018).

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