No sé si os ha pasado alguna vez, cuando os encontráis a un o una ex al cabo de unos años y está igual de guap@ que el día que os enamoró. Más o menos lo mismo me pasó el 3 de julio pasado con el restaurante Flash Flash, al que volví después de no sé cuánto tiempo para celebrar su 45º aniversario.
Estaba igual: algún cambio casi imperceptible en la sala (la zona donde preparan las ensaladas, en la barra junto a la entrada) y en la carta (más croquetas y menos tortillas, aunque siguen siendo muchísimas). Y el arroz esquirol, que tanto disfruté allí, también estaba igual-igual. ¡Buah! De golpe volvía a 10-15 años atrás.
Me prometí volver para comer con más calma y recordar tantos momentos vividos allí, porque Flash Flash ha sido, quizás, el restaurante al que más he ido en mi vida. Y volví. Y confirmé que todo seguía como siempre. Por eso es un clásico indestructible desde el primer día que abrió, con ese mismo horario ininterrumpido cada día del año (estaban locos, sí, pero bendita y visionaria locura), convertidos en una tortillería que aún tiene una carta inacabable, y eso que ahora solo ofrece unas 50. Por eso sigue lleno, por eso sigue siendo un local al que ir a ver y ser visto (el día que fui estaba el candidato a la presidencia del Barça Agustí Benedito).

Volví para recordar aquella época en la que iba casi cada domingo por la noche, después de trabajar en la sección de Deportes de El Periódico y compartía risas y cotilleos futbolísticos con mis maestros y hermanos mayores: Emilio Pérez de Rozas, David Torras, Jaume Pujol Galceran, Joan Carles Armengol, Marcos López, José Carlos Sorribes, Luis Mendiola, Julián García, Sergi López-Egea… Emilio siempre pedía arroz esquirol y trío de ensaladillas (rusa, de garbanzos y coleshaw). Y yo, para imitar al jefe, también ordenaba un arroz esquirol (con maíz, beicon y piñones). Y remataba con la hamburguesa Flash.
El otro día los volví a pedir, claro. Y como no recuerdo que en aquella época probara alguna de las 50 tortillas que han mantenido en la carta (ahora me acuerdo de otra lista acaso menos glamourosa pero tanto o más larga, la del restaurante Les truites), le pedí a Paco, el maitre, que me aconsejara. «La panadera, la superventas», me dijo. Con daditos de pan, queso y tomate frito. «Ok», le respondí.
Y comencé a comer y a recordar. Así fue mi regreso al pasado en Flash Flash en pleno agosto del 2015.
Umm de tortilla
Pues sí, ummm. Una tortilla «mal hecha», como dicen ellos, sin acabar, babeuse, como dicen los franceses. Le falta un toque de sal, suerte del salero retro de color rojo que hay en la mesa para sazonarla a gusto.
Arroz esquirol
Ah, ¿pero estoy en el 2015? Es exactamente igual que el de 1999, el del 2001, el del 2004… No es el mejor arroz de Barcelona pero es mi arroz, el que me conecta con mis mejores días. Un buen arroz, en cualquier caso.
Sandwich de roast beef
Lleva rúcula tomate y mostza y un pontto de matonesa para rebajar la fuerza de la mostaza. De vicio, te princesa los dedos y te los chupas a gusto. Sevido en cuatro cortes con un pan de molde especial.
Tortilla panadera
Sabrosa, de sabor largo, juguetona por el contraste entre el crujiente de los dados de pan y la esponjosidad de la tortilla. Está en la carta desde el primer día, el 3 de julio del 1970. Merecida el título de superventas el de esta tortilla superhistórica de la casa.
Hamburguesa Flash
Poco hecha, como la suelen hacer aquí, y como me gusta a mí, y que se puede acompañar con la mostaza y las salsas variadas (ketchups, Perrins…) que trae el camarero en una bandejita. Poco hecha por dentro, crutita, y pasada por la plancha lo justo por cada lado. Maravillosa. Lleva alcaparras. Hay otras dos hamburguesas clásicas en la carta, la Monty (con cebolla confitada) y la Cadillac (con beicon y queso gratinado al horno). Añadieron hace unos meses la Cecilia, sobre una torta de pan con mayonesa y cebolla caramelizada. Siempre se sirven con una guarnición de patatas fritas, virutas de calabacín o puré de patatas.
Flash Flash
La Granada del Penedès, 25. Barcelona.
Horarios: cada día, de 13.00 a 1.30 horas.
Teléfono: 93 237 31 04 y 93 237 09 90.
Precio medio: 25 euros.
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