KumiHö, tapas asiáticas que bien merecen una escapada a Sant Cugat

Hace algo así como 14 años (¡¡¡14 años!!!), viví uno de esos días que marcan un antes y un después en la vida de cualquiera. Acabé la uni. Concretamente, llegó mi último día en la Universitat Autònoma de Barcelona. Quienes han estudiado allí entenderán esta sensación que se siente cuando, por fin, sabes que se acabó el maldito e interminable trayecto en Ferrocarrils para llegar al campus de Bellaterra.

 

KumiHö

 

Pues bien, hace tan solo unos días reviví aquellos tiempos, eso sí con algo de nostalgia y, sobre todo, mucho mejor humor. Desde el centro de Barcelona emprendí el trayecto a Sant Cugat (10 paradas que se traducen en unos 30 minutos de viaje que en coche son 20 minutos) pero, en esta ocasión, el objetivo no era sentarme en un aula ni pasar un examen (algo bueno tiene cumplir años), sino disfrutar. ¡Y vaya si disfruté! Tras un paseo por el centro de esta bonita localidad (para quienes no la conocen, hay un monasterio benedictino construido entre los siglos IX y XIV y un casco antiguo con encanto que los fines de semana respira el ‘slow life’) llegué a mi destino: KumiHö. 

 

KumiHö

 

Se trata de un restaurante de atmósfera moderna, desenfada y acogedora, dedicado a recorrer el inmenso continente asiático a través de su cocina y a destacar algunos de sus platos más emblemáticos en formato tapas (entiéndase para compartir). El resultado es una breve -pero dos veces buena- carta de 17 platillos ejecutados con maestría por quienes conocen a la perfección el arte culinario del continente oriental. El producto, de primera; el punto de condimento, lo justo de picante y lo justo de sabroso. Unas creaciones perfectamente equilibradas, sean del recetario chino (la mayoría), tailandés, vietnamita…

 

 

La carta toma forma entorno a tres elementos naturales según el origen o el tipo de cocción: tierra (con verduras como protagonistas), aire (destacan las cocciones al vapor como las gyozas y los dumplings) y fuego (elaboraciones más largas, más complejas). Desde el primer bocado, nos enamoramos perdidamente de los shaomai de langostino tigre negro con tartar de trufa y seta china. ¡Buf! Una mezcla de sabores potentes perfectamente balanceados con una textura delicada, fina. A continuación entró de fábula el goi cuon vietnamita, un rollo fresquito elaborado con hierbas, hortalizas, cerdo, takuwan y tofu ahumado, casi tanto como el ligero y crujiente bang-bang (crudités recubiertas de pollo frío desmigado con toppings de sésamo y cacahuetes). Tres primeros perfectos para enfrentarnos a lo que venía después, de entrada más potente.

 

KumiHö

 

Se nos hizo la boca agua nada más ver llegar en la mesa el curry rojo, una receta a base de ternera y variedad de especias infinitas (canela, cardamomo…) de cuerpo fuerte, intenso, con largo gusto en boca. El festival no acabó aquí: hincamos el diente al excelente pato frito, aunque, lo más de lo más (para mi gusto), fue el chop suey de temporada que tocó con calamar, dos variedades de setas y verduritas. La carne estaba firme, la salsa exquisita (ideal para mojar arroz, a falta de pan), y el resultado, untuoso.

 

KumiHö

 

Pero el colofón, llegó con el postre (¡cómo me gusta cuando lo mejor está al final!) -aunque ya llenitos, nos dejamos convencer por el estupendo equipo de sala que ofrece no solo explicaciones culinarias de cada composición de plato, sino que te llega a hacer salivar-. Había copa de helado de mango con su jugo y gelatina, también flan casero, muy rico, pero lo que nos acabo de convertir en super fans de KumiHö fue el sorprendente trago de coco, una mezcla de agua de coco joven con nata y pandanus. ¡Ais! ¡Buenísimo! 

 

postre coco

 

Con este final muy feliz regresamos de vuelta a Barcelona, prometiéndonos volver, y, la próxima vez, probar las otras creaciones de la casa (como la lubina al estilo fiesta china o el curry verde tailandés a mortero con bambú, carne de coco joven y pollo de coral, por ejemplo) en la en la preciosa terraza de KumiHö. Pues sí, el restaurante vale el viaje en Ferrocarrils.

 

Precio medio: 25-30 euros / persona.  También hay un menú degustación por 25 euros con 6 platos elaborados al momento, al gusto y según las características del cliente.

Abierto de miércoles a domingo de 13 a 1 horas y de 19 a 23. Los martes, solo en turno de mediodía. Hay terraza. 

KumiHö, Major 5, Sant Cugat

www.kumihoasianfood.com

 

 

 

 

 

 

Laia Zieger
Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y coordina el portal www.vinacora.com. Es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016).

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