Son las de tu madre, claro. Y las de la mía. Tal vez las de tu abuela, o las de algún novio. Pero después, y sólo después de esas fantásticas croquetas que han marcado tu vida desde la infancia, vienen las que proponemos aquí. Y aunque es muy difícil elegir las diez mejores de una ciudad en la que se hacen croquetas tan excelentes, hemos seleccionado algunas que hemos probado recientemente en Barcelona y que nos gustan una barbaridad. No están todas los que son, sin lugar a dudas, pero damos fe de que son todas las que están.
Con todos ustedes, nuestro top 10 de croquetas que hay que probar sí o sí.
Suculent
En Suculent hay solo una croqueta, ¡pero qué croqueta! En estos momentos encontramos una de pato asado, pero puede ir cambiando en función de las ganas y la inspiración de Tonet Romero, un chef que cocina como los ángeles y cuyo arte se nota en la que es, sin duda, una de las mejores croquetas de Barcelona. Ultracrujientes, de textura sedosa, en el punto exacto entre cremosas y líquidas, con un discretísimo toque de bechamel que contribuye a ligar los ingredientes pero nunca a enmascarar su sabor.
Se venden por unidades y –avisamos– no abusen: hay que dejar sitio para el resto de la carta de uno de los mejores restaurantes de Barcelona, que sabe bascular como pocos entre la cocina creativa y la tradicional.
Suculent. Rambla del Raval, 43.
La Esquina
Las croquetas de este céntrico restaurante acristalado ubicado a pocos metros de Plaça Catalunya están avaladas, como lo está el resto de su cocina, por el sello de Alexis Peñalver. El chef es un viejo amigo de los amantes del buen comer en la ciudad gracias a La Pubilla y Extra Bar, dos restaurantes de referencia, cada uno a su manera, en el barrio de Gràcia. El croquetón con rustido de pollo y jarrete demuestra la buena mano con los guisos de Peñalver y su equipo (recientemente incorporado a La Esquina) y presenta un sellado perfecto con panko y una cremosidad y consistencia perfectas. Para los amantes de esos guisos de la abuela que hacen chup-chup durante horas.
La Esquina. Bergara, 2.
Coure
Presentes, y con razón, en cualquier top croquetero que se precie. Las croquetazas de Coure son un clásico gastronómico barcelonés, unas croquetas grandes y contundentes cuyos sabores van variando con los cambios de carta. Una de nuestras preferidas fue la croqueta de escudella grande, crujiente, donde la presencia cárnica gana a la láctica por goleada (cosa que, para nosotros, es un acierto). La carne, además, no está completamente triturada, sino que nos vamos encontrando deliciosos trozos en el interior de la croqueta.
Coure Gastrobar. Pje. Marimon, 20.
Varela
Su oferta sencilla y todoterreno hace paradójicamente de Varela un lugar sui generis. Y es que en un panorama gastronómico que tiende a la filigrana y a la especialización da gusto encontrar uno de estos restaurantes de cocina casera y popular a precios accesibles para todos los paladares.
La croqueta de jamón ibérico demuestra que en Varela conocen muy bien el producto con el que trabajan y lo tratan con mimo y precisión. Con el punto justo de bechamel, un intenso sabor a jamón y con sus benditos tropezones por todas partes, el rebozado con panko la hace ligera y muy crujiente, perfecta para iniciar un festín gastronómico que nos trae también buenas carnes, arroces y unos macarrones que levantan pasiones.
Varela. Plaza Molina, 4.
Bart Burger Gastronòmic
Aterrizamos en el área metropolitana, concretamente en Sant Boi de Llobregat, para reservar mesa en un lugar que nos vuelve locos. Bart Burger Gastronòmic es el proyecto personal de Toni Romero, quien tras varios años en el Racó d’en Cesc decidió abrir su propio local y consagrarlo a las hamburguesas gourmet. Todas ellas se combinan con una serie de entrantes como unas croquetas de nota, que, como todo en la carta de este pequeño y agradable restaurante, se elabora con productos del vecino Parc Agrari del Baix Llobregat.
Sus croquetas de butifarra del perol, que se cocinan sin bechamel y son un derroche de sabor, son un buen ejemplo de lo bien que conoce y trabaja el producto el equipo de un restaurante muy especial, uno de esos proyectos con alma que casi sentimos la obligación de cuidar entre todos.
¿Quieres saber más sobre Bart Burger? Lee aquí nuestro post.
Bart Burger Gastronòmic. Miguel de Cervantes, 2 (Sant Boi de Llobregat).
Monocrom
Este bar de vinos con una espléndida terraza en la zona alta presume de una selección de vinos cuidada e inteligente y de una escueta carta de cocina de raíz tradicional que presume de una croqueta de cocido imprescindible. La de Monocrom es una croqueta de la iaia en toda regla, rebozada con pan rallado, consistente y con todo el sabor del cocido. Nada mejor que pedirla para empezar el ágape, seguir con alguno de sus entrantes basados sobre todo en las verduras y hortalizas de temporada y proximidad y acabar con unos populares macarrones a la catalana que cosechan legiones de fans. Maridarlas al gusto no va a ser un problema: en Monocrom saben un rato de vinos.
Monocrom. Plaça de Cardona, 4.
77 kilos
Atención a este restaurante abierto hace pocos meses en el barrio de Sant Antoni de la mano de Gerard Cuartero y Sara di Bari (en cocina y sala respectivamente). Ambos se han formado en La Panxa del Bisbe, donde han adquirido las tablas necesarias en materia de cocina catalana para abrir su propio restaurante y conseguir una clientela fiel prácticamente desde el primer día.
Aquí se trabaja con primor el producto de proximidad, las ollas hacen chup chup durante horas y se experimenta con verduras y hortalizas de temporada hasta convertirlas en platos creativos y originales. Sus croquetas de cocido llaman la atención por su original rebozado, que se elabora con miga de pan, son cremosas y aterciopeladas y tienen un sabor extraordinario. Imprescindibles.
77 kilos. Mallorca, 77.
Little Andaman
Este restaurante indio de Barcelona es único en su especie, ya que ofrece una cocina singular de las costas de este país, ligera y creativa, en un ambiente contemporáneo y sofisticado. El local ganó el concurso de TV3 Joc de Cartes como mejor restaurante asiático de Barcelona gracias a una sucesión de platos como los naans (el de trufa es un imprescindible) o los currys.
Su croqueta Chowringhee se ha convertido con el tiempo en uno de los iconos de la carta. Se elabora con remolacha, setas y zanahoria y se acompaña de una delicada salsa de cacahuete que se sirve aparte. Destaca por su sellado perfecto, que la hace crujiente y ligera, nada aceitosa. Un must.
Little Andaman. Muntaner, 182.
Bodega La Palma
También las hay de jamón, pero las croquetas de calamar en su tinta de Bodega La Palma nos han robado el corazón con su potente sabor, su textura crunchy y su interior suave y cremoso. Son un básico de la carta de este local casi centenario, que abrió sus puertas en 1935 en pleno barrio Gòtic de Barcelona y sigue dando guerra.
Es un lugar perfecto no solo para degustar unas croquetas redondas y originales, sino para combatir la cuesta de enero con platos más que solventes basados en el recetario tradicional catalán a precios ajustados. El local, cuyo interiorismo no ha cambiado apenas desde su nacimiento, es al mismo tiempo informal y acogedor, capaz de trasladarnos a otros tiempos. Nos encantan sus ensaladas, siempre originales, que van cambiando en función de lo que depara el mercado.
Bodega La Palma. La Palma de Sant Just, 7.
¿Quieres saber más sobre Bodega La Palma? Lee este post.
La Paisana
Qué grata sorpresa las croquetas (y el resto de la carta) del restaurante La Paisana, ubicado en la planta baja del hotel Casa Gràcia, uno de esos establecimientos siempre efervescentes que ofrecen una cocina de mercado apta para todos los paladares. Sus croquetas de jamón son gruesas y suculentas, con una bechamel bien presente pero que no enmascara en ningún momento su potente sabor a ibérico. Estas se pueden complementar con una cocina de mercado con guiños internacionales, la que se espera de un hotel céntrico como el que nos ocupa.
La Paisana. Passeig de Gràcia, 116 BIS.










1 comentario
Gracias por comentar y la forma de catar a las croquetas, mi chicas es una fan de las mismas. Por lo que agradezco el detalle del buen gusto en explicación de cada croqueta y establecimiento.
Iremos degustando «los manjares» que proponen en este artículo.
Gracias por su experiencia. Un saludo y que vaya bien el día!
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