Menorca se está poniendo gastronómicamente muy interesante. De un tiempo a esta parte, emprendedores de la isla han apostado por su tierra y gente sumamente joven de tantísimos otros lados ha decidido echar aquí raíces como quien tiene más que ganar que perder. El listado por fin se alarga y la calidad queda mejor repartida por todo el territorio. En el interior y junto a la costa; en plena capital o en cada puerto, Menorca ya da sobradas muestras de creer en su potencial como destino gastronómico. Por fin.
Entre ese número creciente de casas donde se come cada vez mejor está Mon, el perseguido proyecto propio de Felip Llufriu, un chef tan discreto como bueno. Menorquín de Ciutadella, es también en esta ciudad donde siempre ideó regresar para quedarse. Porque aquí hizo sus primeros pinitos en la gastronomía para luego formar parte de la gran familia del Celler de Can Roca. Tanto y tan bien entendió el culinario personalísimo y viajado del ahora mejor restaurante del mundo, que el tridente de Girona apostó por él para liderar el Moo de Barcelona. Con tiento, respeto, gratitud y sigilo durante casi una década. Hasta que decidió que su vida, cocina incluida, debía seguir por otro lado. Justo en esa isla paradisíaca en la que empezó todo. Bastaba con cruzar de nuevo el Mediterráneo…
Llufriu emprendió inicialmente la aventura en Can Faustino, un Relais & Chateaux en el que también hay que sentarse a su mesa. Pronto supo que ésa tampoco sería su última parada y así fue como recaló por lo pronto de forma definitiva en Mon, el restaurante propio con el que aspira ir a más. Básicamente porque ocupa una finca regia con muchas posibilidades, como las que ofrecen cuantas aún siguen a la venta en el casco antiguo de Ciutadella. A dos pasos del puerto y del ayuntamiento, Mon es por ahora un proyecto sólido pero inacabado en el sentido de que tanto la evolución culinaria como los futuros usos del reformado edificio se irán viendo con el tiempo. La cocina que despliega Felip Llufriu está estrechamente ligada a su isla, obsesionado como está por revitalizar la cultura gastronómica local. Es un afán compartido con otros chefs de Menorca e incluso de Mallorca, con los que de tanto en tanto crea sinergías para escenificar el potencial insular.
Si bien al mediodía Llufriu ofrece un menú de aplaudida relación calidad-precio; la mejor opción para reencontrarse con su cocina paisajística es optar por el menú degustación y disfrutar de la ‘inmersión’. Luego está también la carta, pero siempre es más excitante ponerse en manos del chef y dejarse llevar. Eso es lo que hicimos. En un desfile de platos de producto km. 0 en pequeñas raciones, Llufriu demuestra que ama su tierra, conoce sus frutos y sabe combinarlos en elaboraciones donde prevalece el sabor sobre todas las cosas. Esa cigalita en tres servicios -tartar, ceviche y caldo de la cabeza- es el mejor ejemplo para explicar la esencia de la cocina de Llufriu. Buena base, mejor fondo y mucha técnica vestida con elegancia. El mar da sentido al grueso del menú con propuestas como el pescado de roca escabechado o el hígado de rape, también escabechado, con confitura de limón; pero el cochinillo con naranja amarga y sobrasada picante es una pieza vital -y buenísima- que incluso sirve de contrapunto al conjunto. Los postres son quizás más previsibles: uno digestivo y otro más dulce, que la repostería de la isla es portentosa.
Para otra vez quedaron los canelones de pollo y las espardenyes con arroz -que no al revés-, a los que se te van los ojos al leer la carta. El pan es de Can Marc, un referente en Ferreries, mientras en la cocina vista se trabajan otras masas como las de los grissinis de bienvenida o la coca que acompaña el pescado de roca. Ojalá a la larga Llufriu y su equipo se atrevan también con el pan de cada servicio y esos petit fours con los que afrontar mejor la despedida. Suerte tuvimos de la bodega, discretamente emplazada ante los metros cuadrados disponibles, para brindar por la larga vida de este Mon que acaba de echar a rodar.
Mon. Passeig Sant Nicolau, 4. Ciutadella. 971381718
Abre de martes a sábado, de 13.30h a 15.30h y de 20.30h a 23h.
Cierra domingo noche y lunes.
Menú de mediodía: 20 euros, sábado incluido.
Menú degustación: 40 euros.
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