Ir de compras, comer, relajarnos. Justamente eso hicimos en Andorra hace unos días. ¿Alimentado los tópicos sobre el país vecino? Es posible. Pero qué bien comimos, cómo nos relajamos y vaya ofertazos nos agenciamos.
Primera pista andorrana. El restaurante Minim’s. Situado en el centro histórico de Andorra la Vella está regentado por Miquel Canturri y Mònica González, una pareja de andorranos con destacados lazos en la hostelería del país. Hijo del desaparecido hostal Calones —el más antiguo del territorio— y nieto de la autora del primer libro de cocina andorrano (La cuina de casa meva), Miquel y su mujer abrieron este restaurante en 2009 con la intención de ofrecer a los comensales cocina tradicional y de temporada. Se abastecen de payeses del país, tienen colaboradores que les acercan setas y caza y, en verano, cultivan su propio huerto con el que nutren la despensa. No hacía un frío excesivo cuando les conocimos, pero la escudella barrejada y carn d’olla del menú nos sentó de lujo. En este establecimento podrás comer bien sin arruinarte. A diario, por 12€ y por 25€ los sábados. De martes a viernes, la fórmula de mediodía consiste en 5 platillos o tapas (arroz, crema de verduras, tortilla variada…) y en escoger un plato principal (buena carne) y un postre (casero) mientras que los sábados ofrecen un menú degustación formado por un aperitivo, cuatro platos y un postre. Cantidad y calidad. Tiene wi-fi gratuito, terraza de junio a septiembre y admiten animales de compañía. Todo un puntazo.
Segunda pista andorrana. Inúu. Y cómo lo nuestro no es el esquí, pese a lo tentador que resulta imaginarse surcando las montañas, decidimos acabar la agotadora jornada (sí, cambiamos el esquí por las compras) con una sesión de relax en toda regla. Y qué mejor lugar para relajarse que en el spa Inúu, un lugar similar al paraíso en el que remojarse en sus piscinas con hermosas vistas al paisaje andorrano, probar los efectos de los chorros en todas las partes de nuestro cuerpo y, cómo no, acabar con un masaje relajante en una de sus cabinas. Todo el Inúu respira sofisticación, desde su interiorismo al más nimio de sus detalles y, cuando te hallas allí, en albornoz, junto a sus hermosas cascadas, con tu zumo detox cortesía de la casa de coco y plátano, piensas que te encuentras en uno de esos lugares a los que hay que ir al menos una vez en la vida. Tras el remojón, es obligatorio pasar por la zona de saunas y finalizar la sesión con una minisiesta en su espacio de tumbonas. Sería imperdonable perderse, además, en la zona de tratamientos, la magnífica sesión de relajación con cuencos tibetanos.


Tercera pista andorrana. El restaurante Iö, dentro del mismo Inúu, es único por su ‘dresscode’… ¡todos los comensales van en albornoz! Sales relajado del agua y te sientas a la mesa tal cual, bien cómoda y con el moño puesto. Su reclamo es que ofrecen ‘healthy food’, pero no por eso imagines una triste lechuga aliñada con limón, nada más alejado de la realidad. Su carta se basa en una dieta equilibrada con cuatro menús -cada uno con dos primeros, dos segundos y un postre- divididos por colores según tu objetivo: cuerpo/mente (beneficia la actividad cerebral), belleza (platos ligeros y antioxidantes), sensorial (explosión de nutrientes) y aqua (favorecen la hidratación). Algunos platos son energéticos y otros light y los puedes combinar como quieras. Las raciones son abundantes, las recetas sabrosas y los precios inmejorables: sale 20 € el menú completo (sin bebida) y 13,50 € el plato del día (incluye carne o pescado con vegetales o cereales integrales). Los platos que más nos gustaron: tallarines con ragout de sepia; canelón de calabacín con relleno de lentejas, crema de brócoli y salsa de misho blanco; pollo al wok con tomate, almendras y miel y gnocchis de espinacas; onglet de buey con polenta de setas y crema de calabaza y blanquette de salmón con azafrán y boniato a la plancha. Un planazo para acabar el día de spa bien relajados.


Cuarta pista andorrana. La hamburguesería AndBurgerZero. Tras una maratón de ‘shopping’ enloquecida -las rebajas suelen ser muy tentadoras en Andorra– hay que recuperar fuerzas. Y en estos momentos, lo que pide el cuerpo es una hamburguesa. Nada más. Pero no cualquiera, uno de estos descomunales y gustosos especímenes de AndBurgerZero, elaborados con ternera andorrana hecha a la brasa y ‘toppings’ de kilómetro 0: hablamos, por ejemplo, de trufa, foie, queso de cabra o jamón ibérico. Las patatas fritas (totalmente caseras) del local, situado en el casco antiguo de la villa, también se merecen una reverencia. Y sí, es muy probable que, casi sin darte cuenta, acabes con todo lo que había en la mesa, y eso que las porciones son generosas. No hay duda, es la guinda a un fin de semana perfecto en el país vecino: bueno, rápido y barato (el menú: hamburguesa + bebida + patatas ronda los 12€). Ya es hora de regresar. Pero lo harás con la mejor de tus sonrisas.
Restaurante Minim’s
Carrer Antic Carrer Major, 5. Andorra la Vella
Tel.: +00 376 867 511
Menú diario: 12€
Menú sábados: 25€
Cierran domingos y lunes
Andburgerzero
Cap del Carrer, 9. Andorra la Vella
Tel.: +00 376 817 771
Botigues Molines, 3. C. François Mitterrand
Tel.: +00 376 846 046
Precio medio: 12€
Restaurante IÖ
Centro wellness INÚU
Parc de la Mola, 10. Escaldes-Engordany
Tel.: +00 376 804 999
El plato equilibrio del día: 13,50€
Menú: 20€ (sin vino)
www.inuu.com
Hotel Carlemany
Av. Carlemany, 4. Les Escaldes, Escaldes-Engordany
Tel.: +00 376 870 050
www.hotelcarlemany.com
Andorra Turisme
Prat de la Creu, 59-65, Escalera D, 4º. Andorra la Vella
Tel: +00 376 891 189
www.visitandorra.com



