Esto no es gruyère; es una filigrana del restaurante Filigrana - Gastronomistas

Esto no es gruyère; es una filigrana del restaurante Filigrana

«¡Que no nos engañen! ¡Al loro!». Joan Laporta lo gritó en un mitin cuando era presidente del Barça con una indignación propia de quien ve perder a su equipo por 10-0. Creo que se refería a los que según él querían hace daño al club haciéndose pasar por culés. O algo así.

Eso mismo exclamé yo en el restaurante Filigrana hace unos días. Me sirvieron el plato y pensé que aquello era un gruyère. Y no. Lo hacían pasar por queso. Y no. Y me la dieron sin queso. «¡Que no nos engañen!». Aquello era en realidad una patata. «¡Al loro!». Una mentira de verdad. Un trampantojo como un casa que tenía virtud de estar muy rica. Con el punto exacto de sal, se posaba sobre yema de huevo. Excelente juego, excelente sabor.

Lástima que lo servía en una minisartén transparente que resultaba incómoda para trabajar con el cuchillo y el tenedor y mojar pan. Pero no quiero restar méritos a una filigrana que hace honor al nombre del restaurante y que marca el camino que quieren seguir en su nueva etapa, ahora que ha cumplido cinco años. Felicidades.

restaurante filigranaDesde que se inauguró no visitaba el establecimiento del Hotel Catalonia Barcelona Plaza. Recuerdo su apuesta por la barbacoa, un hecho bastante diferencial en una ciudad que se ha echado en los brazos de las tapas, los tartares, los risottos, las croquetas y, últimamente, los ceviches.

He vuelto porque han cambiado la carta sin dejar de lado las brasas. Ahora, en vez de ofrecer platos más internacionales (están en un hotel, no lo olvidemos, junto a un polo de atracción turística como el centro comercial Arenas), apuestan por el producto de temporada, con un toque aún más refinado, más moderno, más fresco. Tras pasar por allí puedo decir que es el típico lugar donde invitar a comer a alguien con quien quieres quedar bien y sabes que no fallarás.

Basta con ver con qué esmero se presentan los platos. Ya lo he dicho alguna vez. A mí las presentaciones me pueden gustar más o menos, ser más o menos preciosistas o teatrales, pero yo voy a comer, así que no quiero maquillajes. Quiero comida, buena comida. Y en el caso de Filigrana, debo decir que no me defraudó.

¡Que no nos engañen! ¡Esto no es un queso gruyère!

foie gras con brevas restaurante filigranatartar aguacate y campiñones restaurante filigranaEntra por los ojos pero luego seduce por el paladar. El foie gras con brevas fue el primero y me sorprendió por su finura y delicadeza. El tartar de aguacate y champiñones con bogavante y vinagreta de trufa y miel me convenció menos; a pesar de que el toque de la vinagreta alegraba el conjunto, me pareció una composición un tanto confusa.

lubina restaurante filigranaespaldita cabrito restaurante filigranaLa lubina salvaje con puré de coliflor fue otro buen plato; hecha a la brasa, sin apenas intervención del chef, sin pretensiones. Y la espaldita de cabrito cocinada durante 16 horas a baja temperatura para que fuera melosa-melosa me pareció un hit, y eso que no soy de cabrito (ni soy un cabrito, aprovecho estas líneas para decirlo). Lo habían braseado antes para ahumarlo y después para darle el toque crujiente final de la piel.

carne wagyu restaurante filigrana 1carne wagyu sobre sal del himalayaBueno también el wagyu sobre una piedra de sal del Himalaya, un divertimento ver la llama bajo la sal en tu mesa. Igual de divertidos que los buñuelos de chocolate con que rematé el ágape.

La próxima vez que vuelva estaré más al loro, aunque son capaces de volverme a engañar. Es lo me suele suceder cuando uno es tan tan despistado como yo.

 

Lo mejor: La apuesta por la brasa, las presentaciones de los platos y el precio de los menús, que incluyen bebida y parking.
Lo mejorable: Al tartar de aguacate y champiñones con bogavante y vinagreta de trufa y miel le falta concreción. El conjunto no acabó de funcionar y no me quedó claro que la intención fue que predominara algún ingrediente sobre los demás.

 

Filigrana
Calle de Tarragona, 99.
Teléfono: 93 426 76 57 y 93 426 26 00.
Horario: cada día, de 13.00 a 16.00 y de 20.00 a 00.00 horas.
Precio medio: 30-35 euros con bebida. Hay un menú de mediodía laborables por 22 euros sin bebidas y otro de mediodía de lunes a domingo por 24 con bebidas. Mediodías y noches, hay tres menús Pica-pica, de 28, 35 y 45 euros con bebidas. En todos los casos, el parking está incluido.

 

 

 

Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en 'Cata Mayor', el canal especializado de 'El Periódico de Catalunya', y en 'On Barcelona', la sección de ocio del mismo diario. Antes, había sido responsable de la sección de Gente, donde ya contaba qué se cocía y qué se comía por ahí.