La Cabra apuesta por el tapeo en un local muy renovado

Cada vez está más claro que el éxito significa una cosa u otra para cada cocinero. Un ejemplo es Dani García, que ha preferido renunciar a las tres estrellas Michelin para apostar por una línea de trabajo más extensiva y menos intensiva. Javier Aranda, de 32 años, ha apostado por una línea mixta. Con dos estrellas Michelin en Madrid, La Cabra y Gaytán, ha preferido reorientar el primero de los restaurantes hacia el tapeo de calidad y renunciar a la distinción de la Guía Roja.

Lo primero que hay que decir es que el local luce mucho mejor de lo que lo hacía antes. La reforma lo ha convertido en un local de estilo neoyorquino, donde se combina una zona de mesas bajas con una vistosa barra, en la que está previsto que la coctelería tenga un peso importante.

A la espera de esto, nos queda fijarnos en la comida, que no es poco. Lo bueno de La Cabra es que ya cuenta con una serie de platos icónicos que se han convertido en menos clásicos. Un ejemplo es el riquísimo bocata de calamares a la inversa, con las anillas, unas rebozadas y otras maceradas en mojito, abrazando un pan suflado con mantequilla de lima. También está bueno -y eso que teníamos francas reservas- el cruasán de kokotxas con pil pil. Tanto la pieza de bollería como el plato en pequeño que contiene están de rechupete y  la única pregunta que nos hacemos es si no funcionarían incluso mejor por separado pero, claro, ¿dónde quedaría entonces la mano del cocinero? Tanto el bocata como el cruasán se benefician de que están elaborados en el propio obrador del restaurante.

Está muy rico el ajoblanco (“ajoverde“) de pistacho con anguila ahumada, que recomendamos encarecidamente pedir como primer plato. Más pasables nos parecen las croquetas de carabinero, no porque no estén buenas, sino porque creemos que es más interesante probar el cruasán o el bocata. La cocina sube de nivel con la lubina a la brasa con salsa grenoblesa y alcaparras, que alcanza una buena potencia de sabor, o unas carrilleras muy sabrosas con mojo de estragón (quizá un poco pasadas de precio). Otro punto interesante es el de pedir arroces para culminar la comida que son más que suficientes para dos personas, pese a que vengan presentados en una especie de cuenco y no paella. El de codornices de Las Landas cuenta con un estupendo fondo y aquí el precio sí que nos parece ajustado.

¿Y el postre? Lo suyo es pedir la icónica torrija con helado que cumple bien. Sobre los vinos hay que esperar a emitir un juicio sólido porque la carta esté en pleno proceso de reconversión y ahora anda aún desajustada respecto a la oferta del menú. El servicio también tiene que mejorar para dinamizar un poco la experiencia y crear un ambiente. Aun así, si ajusta estos peros, La Cabra puede convertirse en una de esos sitios informales, pero de autor (Dspeakeasy, Bibo) que se están poniendo de moda en Madrid.

La Cabra. Francisco de Rojas, 2. Madrid. Teléfono: 914 45 77 50
Horario: de lunes a sábado de 14.00 a 16.00 horas y de 21.00 a 23.30 horas. Domingos cerrado. Precio medio: 40 – 60 euros.

Banda sonora. The Goats – Tricks of the shade

 

 

Javier Sánchez
Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.

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