16 consejos para no liarla en la cena de Navidad - Gastronomistas

16 consejos para no liarla en la cena de Navidad

Según las estadísticas, cada vez hay menos cenas de Navidad de empresa a causa de la crisis. Y cada vez es más común que la empresa convoque y el trabajador pague. Es decir, te sientes semiobligado a ir a una celebración de empresa en la que además te tocará pagar 35 € de tu bolsillo para cenar al lado de alguien a quien no soportas, por lo tanto te entregarás sin más opción a los gin-tonics y acabarás haciendo el ridículo, metiendo la pata o ambas cosas. El viento sopla en tu contra en estas fechas, y no están las cosas como para ir por la vida jugándose el puesto de trabajo.

Por este motivo, Montse Guals, profesora de protocolo, personal shopper y propietaria de la firma especializada en asesoría en imagen personal Quemepongo, nos recibió en el comedor del hotel Granados 83 para recordarnos algunas cosas que NO debemos hacer jamás en la cena de Navidad de la empresa. Y a poder ser, aunque este no sea el tema que nos ocupa, tampoco en la vida. Guals escogió el comedor del hotel Granados 83 por ser, precisamente, un establecimiento que acoge un gran número de cenas de Navidad, tanto de trabajo como familiares. En su sofisticado restaurante tuvimos ocasión de probar uno de ellos, consistente en un risotto de ceps muy bueno acompañado de un solomillo y un original, y absolutamente delicioso, cheesecake de Oreo, espectacular, cuya receta vamos a intentar que nos chiven para competir con Palmira en nuestra sección de cocina.

1- Parece obvio, pero conviene recordarlo. Jamás se debe NO ir a la cena de Navidad. Es feo. Quedas mal con tus jefes, obviamente, pero también con tus compañeros. A nadie se le perdona haberse escaqueado de la velada más sonada del año.

2-Solo hay un caso en el que puedes no ir a la cena de Navidad de la empresa y quedarás excluido de la lista negra de Montse, y de la de la empresa: si ellos invitan pero tú pagas. Esta moda tan extendida de que la empresa organiza la cena, busca el sitio y tú desembolsas cuando llega la cuenta te otorga la libertad de no ir, una manera de recordar a tus superiores lo poco que te pagan.

3- Chicas: no os vistáis de cachondas. En la cena de Navidad no. Y sí, es cierto que si elegimos enseñar escote no deberíamos enseñar piernas y viceversa. Pero en la cena de Navidad más nos vale no enseñar nada. Recordad: perfil bajo.

4- Chicos: nada de vaqueros y bambas, ni siquiera de las que parecen zapatos. Que no os vais al Magic con los colegas a ver si cae una inglesa borracha. Americana siempre, más formal si eres formal, más sport si eres sport.

5-No hablar mal de la empresa. Qué fácil es decirlo, pero cómo se envalentona uno cuando circula el vino.

6-No hablar de asuntos personales. Mantengamos el hermetismo sobre nuestra persona. Tampoco de política, religión, la pregunta del referéndum ni ningún otro tema comprometido. Por lo tanto:

7-Hablad del tiempo. Decid que conocéis un blog de gastronomía que lo hacen entre nueve periodistas y no está mal. Que hay un tío de El Periódico, una francesa rubia y un moderno de Madrid. Que el verano ha durado hasta noviembre pero que cuando ha venido el frío tela, pero que en fin, que a ti hasta las 10 no te entra nada en el estómago. Que se ve que han abierto un sitio en Sant Gervasi que solo hacen churros y tienen hasta con salsa brava, que qué asco.

8-Es una cena de Navidad y todo el mundo va de colega, pero no os dejéis engañar por las apariencias. El status quo empresarial permanece intacto. Ni se te pase por la cabeza saludar a algún superior con el que nunca has tenido el placer de hablar, da igual que te lo encuentres en la cola del baño. Tú ni pío. Ha de ser él el que se te acerque y, llegado el caso, te ofrezca la mano para que tú se la estreches. Montse Guals es una enemiga a muerte de los dos besos en el ámbito laboral, sea cual sea. Si tenemos ganas de besar a alguien, nos levantamos a media cena con cualquier excusa y nos vamos a casa de la abuela.

9-Del punto anterior deriva éste: la mano se aprieta, se encaja, jamás le estreches una ‘mà tova’ a ese superior que se ha dignado primero a dirigirte la palabra y segundo a ofrecerte la mano para que se la estreches. ¿Que no sabes dar la mano? Tranqui, es un problema muy común que puedes resolver en 21 días (ahora ya no estás a tiempo pero puedes ir practicando de todos modos, el saber no ocupa lugar). Cada día a la misma hora en tu casa botas una pelota de tenis y la recoges: ése es el gesto de estrechar la mano que debes interiorizar, cosa que habrás conseguido tras tres semanitas haciéndolo cada día a la misma hora.

10-No te enrolles con nadie.

11-Recuerda el punto anterior después de tres gin-tonics. Por mucho que se te arrime el de Compras.

12-El de Compras llevaba anillo justo ayer, cuando fuiste a hacerle un pedido, aunque esta noche haya desaparecido misteriosamente de su dedo anular.

13-No está de más recordar algunas normas de protocolo básicas que a menudo descuidamos: los codos no se apoyan en la mesa, es el antebrazo. Y las piernas, jamás cruzadas, ni siquiera cuando estemos sentados.

14- Echa un vistazo a Gastronomistas en busca de temas de conversación neutros y apañados, tenemos mucha cosa: una tienda de vinos donde te cortan el pelo, sitios donde te hacen bien los vodka-tonics, lo bien que viven los cerdos en la Dehesa, que viven como marqueses, que en el Pacífico hay cinco especies de salmón frente a una sola en el Atlántico, que el atún Eroski es lo mejor que hay.

15-Ni caso cuando durante los próximos veinticinco años seas recordado en tu empresa como el friqui que explicó unas movidas sobre el salmón y no sé qué de un blog de unos pirados en la cena de Navidad. No tienen corazón.

16- Pero por encima de todo no olvides nunca, jamás, este último punto. De él dependerá que apruebes con nota o seas recordado por haberte caído bailando el ‘Follow the Leader’ en la tarima de Luz de Gas. Nunca, bajo ningún precepto, seas tú mismo. Y a triunfar. ¡Feliz cena de Navidad!

 

Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.