¿Por qué nos enamora tantísimo la alcachofa Prat? ¡Aquí la respuesta! - Gastronomistas

¿Por qué nos enamora tantísimo la alcachofa Prat? ¡Aquí la respuesta!

Estamos en pleno invierno, o sea, tiempo de alcachofas. Y los gastronomistas barceloneses estamos enamorados especialmente de unas: las Prat, que se cultivan en el Parc Agrari del Baix Llobregat. Porque -¡atención!- aunque muchos les llaman alcachofas del Prat, su nombre real es alcachofa Prat. Son del Prat si se cultivan en el Prat de Llobregat, pero es que también se cultivan en los municipios vecinos de Sant Boi de Llobregat (especialmente), Viladecans o Gavà. En total, se calcula que unas 500 hectáreas del Parc Agrari, mayormente en los municipios del Prat y Sant Boi, se dedican a este cultivo.

Si esta variedad de alcachofa se llama Prat es porque fue allí donde llegó por primera vez hará poco más de un siglo. Y llegó procedente de Navarra, porque la típica alcachofa Prat es, en realidad, la variedad Blanca de Tudela. Pero en el delta del Llobregat, donde se asienta la población de El Prat, encontró un hábitat perfecto en sus terrenos salinos, profund i fértiles. Hoy es, probablemente, la hortaliza más deseada de ese milagro agrícola llamado Parc Agrari del Baix Llobregat, que sobrevive entre autopistas, vías de tren, polígonos e, incluso, un aeropuerto… ¡A sólo 10 km de Barcelona!

Y por todo ello merece la pena que nos respondamos la pregunta ¿por qué nos vuelve locos la alcachofa Prat?

Porque llega de al lado. Casi toda la producción de alcachofa Prat se destina a Barcelona y su área metropolitana y Mercabarna es su principal centro de distribución, desde donde se transporta a restaurantes, mercados municipales y tiendas de toda esta región. Del campo a la mesa, es un recorrido cortísimo, y las alcachofas nos llegan fresquísimas y espléndidas. Y todavía mejor si os acercáis a los Mercats de Pagès del Prat y Sant Boi, donde las venden los propios agricultores.

Porque es una hortaliza de súper calidad. Dicho así parece un argumento fácil, pero en este caso es absolutamente cierto. Y hay una razón de calado que lo justifica: porque se cultivan en un terreno aluvial que ha ido acumulando material sedimentario durante muchos años y ha generado unas tierras ricas en minerales y de gran fertilidad. Y ese substrato favorece la gran calidad de las verduras y hortalizas que se cultivan en él.

Por su carácter mediterráneo. La alcachofa se adapta bien en las áreas de clima templado del Mediterráneo, y el delta del Llobregat es un claro ejemplo de ello. Nuestra alcachofa favorita disfruta del microclima protector que favorecen las montañas de Collserola, Montbaix-Montpedrós y el Garraf. Esto significa que es una zona menos vulnerable a los cambios bruscos de temperatura y a las grandes heladas. Es por cosas como estas que en el Mediterráneo se cultivan alcachofas y tantas otras hortalizas de sabor y calidad extra.

Porque tiene mil propiedades saludables. Por mucho que ya estén reconocidas, no nos cansaremos de repetirlo. Entre sus vitaminas, destaca la presencia de B1, B2, B3 y C (esta en cantidades menores). Contiene cinarina y cinaropicirina, unas sustancias que, a pesar de la poca concentración en que se encuentran, facilitan la formación y la eliminación de bilis. En este sentido, es muy beneficiosa para el hígado. También contiene cinarósidos y taninos, que tienen efectos antiinflamatorios. Sin olvidar los esteroles, que regulan el colesterol. Es excel·lente para los diabéticos, ya que rebaja el nivel de azúcar en la sangre.  Y aún hay más: es diurética y favorece la eliminación del líquido sobrante del organismo, con lo que ayuda a combatir la obesidad, elimina toxinas y ácido úrico y mejora enfermedades como la gota y la artritis.

Y, por encima de todo, está buenísima. A la brasa, en estofados, en chips, en cremas… Que vivan las alcachofas Prat y no se hable más.

Josep Sucarrats

Lo más fácil es que os lo encontréis comiendo, escribiendo o hablando, tres de las actividades que más le gustan practicar. Director de la revista gastronómica Cuina, también es colaborador habitual de Catalunya Ràdio, de la revista Time Out Barcelona y de varios medios más. Es coautor del libro ‘Històries de la Barcelona Gormanda’ (Angle Editorial, 2014) y de 'Teoria y práctica del vermut' (Now Books, 2015).