Así se come (y se bebe) en los nuevos hoteles 5 estrellas de Barcelona - Gastronomistas

Así se come (y se bebe) en los nuevos hoteles 5 estrellas de Barcelona

Los hoteles cinco estrellas no están pasando por su mejor momento. Pocas facilidades y una pandemia despiadada se han cebado bien con el sector, que aún anda muy afectado por la falta de turismo y las restricciones varias. Aun así, varios hoteles de lujo se han atrevido a abrir sus puertas en Barcelona. A pesar de todo. Se proclaman abiertos al público local, dispuestos a mimarlos siempre, pero ahora más que nunca: puede ser la manera de aliviar una situación de por sí muy complicada.

En estos tres nuevos hoteles cinco estrellas de Barcelona no solo comerás muy bien: todos acompañan su propuesta sólida con una coctelería súper recomendable.

El restaurante Fauna y la coctelería GOT, en el hotel Kimpton Vividora

Si esta semana os recomendábamos el brunch de su espectacular Terraza de Vivi, en la azotea, hoy toca el turno de su restaurante Fauna y de su coctelería GOT. Antes, decir que Kimpton Vividora es un precioso hotel de diseño en pleno barrio Gótico que abrió sus puertas justo cuando empezaba la pandemia, por lo que tras su cierre temprano se puede contemplar prácticamente como una novedad. Con un interiorismo exquisito del reputado estudio El Equipo Creativo, sus tres espacios gastronómicos son tan especiales como sus habitaciones. Muy cool.

En la primera planta, el restaurante Fauna se inspira en un piso de la alta burguesía catalana: además de precioso, goza de una atmósfera acogedora y cálida, intimista. Al ritmo de una sesión de música en directo, a cargo de un dj, podréis degustar la cocina tradicional catalana del che Jordi Delfa, maridada con vinos locales.

Cuando fuimos, Jordi nos dio a probar como aperitivos para compartir la ensalada de Vivi con tartar de atún y helado de zanahoria, las croquetas de jamón ibérico de bellota, los buñuelos de bacalao, lima y miel y el pulpo kimchi a la brasa y alioli de ajo negro. Como entrante un sabroso arroz de callos de bacalao, butifarra negra y gama de Blanes, seguido de una delicada merluza de pincho con crema de almejas y tierra de coco y un fricandó de presa ibérica de bellota. El postre, ideal para golosos: mundo chocolate.

Tras la cena, se impone una cóctel en el GOT Coffee & Cocktail. Como su nombre indica, es cafetería y coctelería y se sitúa en la planta baja, dando la bienvenida al hotel. Bad Company -compuesto por Santi Ortiz, Roman Vilà y Yeray Monforte– y Marcos Miranda, Head Bartender de la casa, han creado una carta líquida creativa, sofisticada y muy divertida. Pueden servirte un cóctel dentro de una especie de huevo de Fabergé o insertado en una biblia.

El restaurante Arrel y la coctelería Gebre, en el hotel InterContinental Barcelona

Un hotel clásico, elegante y atemporal, con un servicio exquisito que abrió hace pocos meses sus puertas en la calle Lleida, muy cerca de la Fira de Barcelona. Cuando fuimos todavía no habían abierto el Quirat, su restaurante más gastronómico, pero debe estar a punto de caramelo. Probamos su otra opción, Arrel, y la experiencia fue más que buena. Arrel es un restaurante de cocina de proximidad, con productos de primera calidad y platos realmente sabrosos mezcla de tradición e innovación. Cuentan con un menú ejecutivo al mediodía.

Probamos como aperitivo un delicado Royal topinambur, alcachofas del Prat, tuber melanosporum y gamba roja. Como entrantes, un plato healthy de lo más sugerente, “nuestro huerto km0 en una emulsión de acelgas y espinacas, níscalos confitados”, y otro muy top, huevo de polleta a 63º, ceps y caldo de gallina trufado. El principal fue un festín: jarrete de ternera lechal glaseado, puré de patatas estilo Robuchon, mini zanahorias al Ras el hanout. Un hit de nuestra cocina viejuna de postre, pijama, y petit fours a cargo de dos de los grandes de la pastelería: L’Atelier y Escribà.

Antes o después del Arrel, o como visita única porque vale la pena por sí sola, hay que ir al Gebre (foto apertura). Con el asesoramiento de Roger Rueda y George Restrepo, han creado una carta líquida increíble. Una propuesta que nos habla del paso del tiempo a través de tres métodos: la barrica de madera, la damajuana y la tinaja. Probamos varias creaciones (en formato mini) que nos encantaron: Tempo, que definen como un “trampantojo” de Dry Martini (a base de la ginebra Nouaison Reserve, vino de Jerez con arbequinas y mix de amargos cítricos), Fumo, un homenaje al Negroni (a base de whisky español Bikkum, vermouth ahumado Dos Déus DIP y Campari Cask Tales), Insulam, con rones de Islas Canarias macerados con plátano de Canarias, sirope de frambuesa y zumo de limón y Refuge, con brandy Torres 15 (transparente), licor de nueces verdes, ratafía catalana, licor de café Kahlúa, zumo de lima y mermelada de higos.

Belbo Collection (restaurantes Terrenal y Fasto y coctelería Luma), en el hotel ME Barcelona

Ha sido el último en llegar y lo hace en un sitio privilegiado, en la calle Caspe tocando Paseo de Gracia, a un minuto de Plaza de Catalunya. Toda la parte gastronómica está unida al hotel pero de manera anexa, en una primera planta con acceso propio y con otra gestión independiente, la del sello Belbo (que cuenta con otro par de restaurantes en la Rambla de Catalunya y uno recién inaugurado en Madrid). Este área gastronómica está junta pero no revuelta.

Terrenal es un restaurante con un interiorismo más “casual” a base de muebles de madera y vegetación y con una carta mediterránea. Tiene acceso a una gran terraza que se abrirá próximamente y que acogerá el huerto propio. Las mesas se ubicarán entre las diferentes jardineras de cultivo.

Fasto tiene un aire más sofisticado, vistas a la calle y una cocina italiana donde caben antipasti, pasta y risotto, pizza, pescado y carne. ¿Qué te apetece un plato de la carta del Terrrenal? No te lo van a negar por mucho que estés en otro restaurante: ambos comparten cocina, equipo y ganas de contentar al comensal.

En la carta de vino, idéntica en Terrenal y Fasto, caben desde vinos accesibles como L’Equilibrista (25 €) a joyas enológicas como el Pingus 2017 (1.970 €). De hecho, este vendría a ser el espíritu de Belbo Collection: una propuesta ecléctica donde haya de todo, teniendo en cuenta todos los gustos y todos bolsillos. ¿Qué te quieres dar un homenaje? Ahí están el caviar, las ostras y la bisteca fiorentina. ¿Qué buscas un ticket más ajustado? Una pizza cuesta de 12,50 euros a 16 la más cara.

Nosotros comimos en el Fasto con algún plato del Terrenal: stracciatella con tomates secos y calabaza, vitelo tonato, alcaparra y salsa de atún, parpadelle de bogavante y bacalao en miso de ajo. Todo bueno y bien regado por un Pesquera MXI Selección de Barricas.

Por último, la coctelería Luma cuenta con unas elaboraciones muy próximas al espíritu mediterráneo y a la botánica, y programa habitualmente música en directo.

Isabel Loscertales

Prueba nuevos restaurantes con la misma pasión con la que devora un buen libro o visita una expo. Responsable de la sección de cultura y ocio en la revista Woman Madame Figaro, trata de descubrir nuevas tendencias y de promulgar que lo culinario está de moda.