En los últimos tiempos están proliferando en este hermoso barrio de Barcelona locales que combinan tradición y cosmopolitismo a precios ajustados, los cuales conviven la mar de bien con los bastiones gastronómicos de toda la vida, desde un espacio de visita obligada como es Els Pescadors (donde se sirve uno de los mejores pescados de Barcelona) hasta la horchatería El Tío Che. Bienvenidos, pues, espacios de apertura relativamente reciente como Carrot Café o The Mamas & The Papas, que aportáis alegría a este barrio en auge, y que convivís desde hace pocos meses con un ‘nouvingut’ a tener en cuenta como es Ca’la Mercè.
¿Por qué nos gusta Ca’La Mercè? Porque es un restaurante honesto, entre cuyas paredes se encierra la esencia de lo que debería ser la cocina de mercado. Una cocina sencilla, tradicional, «de la abuela», en la que se apuesta por el producto fresco de temporada, con especial atención a los pescados, y se cocina de manera que se enmascare lo menos posible el sabor genuino de una materia prima de calidad. En Ca’La Mercè no se derrocha energía en presentar los platos de forma imposible o en buscar lo último en interiorismo pero eso es precisamente lo que nos enamora de este lugar: aquí te sientes prácticamente como en casa, en gran medida gracias a la calidez de Alberto, el jefe de sala, y Mercè, cocinera con amplísima experiencia en el mundo de la cocina casera y de sobras conocida por muchos vecinos del barrio.
Y te sientes como en casa porque te van a dar de comer cosas como un arroz con verduras impecable, unas croquetas caseras de jamón muy ricas o un suquet de rape fresquísimo con gambas, uno de los platos estrella del local. Podríamos seguir citando platos tremendos, como los pies de cerdo con cigala, unos señores callos o el atún en sus diferentes variedades (aquí son fans de este pescado). Por no hablar de una selección de postres caseros que van variando en función del humor de la repostera, en la que no suele faltar la Tarta Tatin o un delicioso tiramisú, con el que tuvimos la suerte de vernos las caras el día de nuestra visita.
El local es pequeño, luminoso y muy agradable, y tanto su oferta gastronómica como su talante suponen un soplo de aire fresco por su honestidad, por haber logrado ese espíritu que nos recuerda mucho más a un bar de pueblo, en el mejor de los sentidos, que a un restaurante en pleno meollo de Barcelona. Sus precios, muy ajustados, hacen que merezca la pena desplazarnos a Poblenou y, por qué no, ver lo que se cuece gastronómicamente hablando cuando uno de aleja de los barrios de siempre.
Ca’la Mercè.
Pallars, 232. Tel. 695 84 10 14
Horario: Lu-Ju, 8- 17 h. Vi-Sá, 8-23.45 h.