Una escapada a Palermo siempre será una escapada acertada. Refugiarse en su decadencia de extraño romanticismo, entre sus mercados y sus calles estrechas salpicadas de ropa tendida. Porque toda ruta siciliana pasa por la capital, aquí te dejamos los cinco bocados imprescindibles que no debes dejar de probar en Palermo, algunas direcciones donde comerlos e información útil para tu viaje. Buon Viaggio!
Pasta con le sarde
Toda Italia domina la pasta y toda región tiene la suya propia. En Palermo, la más popular y característica es la pasta con le sarde (con sardinas). Se prepara normalmente con maccheroni, acompañados de sardinas, anchoas, cebolla, pasas, piñones e hinojo. De sabor potente y nada común a las recetas de pasta más habituales. Espectacular la de la Trattoria Michele & Jolanda (Via Cappuccini 12), un refugio de cocina casera donde podrás pegarte un homenaje por dos duros a base de ésta y otras especialidades palermitanas y sicilianas como la caponata, un antipasto de berenjena y verduras en salsa de tomate.
Sfincione
Conocida como pizza siciliana, es como una focaccia gruesa rellena (o no) y coronada con una especie de costra de tomate, anchoas, cebolla, hierbas aromáticas y queso caciocavallo. Se suele preparar en grandes piezas cuadradas, cortar por porciones y ofrecer como antipasto. Y se rellena de queso ricota y espinaca, embutidos, quesos… Muy buenas las de Da Diego, un restaurante-pizzería cuyas mesas se abarrotan de locales y donde también podrás zamparte una buena pizza.
Arancini
Esas bolas fritas que se ven en un montón de fornos, focaccerias, como en la Antica Focacceria del Massimo (Via Bara all’Olivella 76), y locales de tavola calda (de cocina preparada para llevar). Son unas grandes croquetas rellenas de arroz y de cobertura anaranjada, por el uso del azafrán. El corazón lleva sorpresa, normalmente en forma de ragú, aunque las puedes encontrar con queso, jamón cocido, guisos con salsa de tomate y guisantes… Primos hermanos de los arancini son los cazzilli (croquetas de patata) y o los panelle (tortas fritas de harina de garbanzos), también típicos de la isla.
Pane con la milza
También llamado pani ca’ meusa es, junto con las anteriores, otra de las muestras de cocina callejera popular de Palermo. No te asustes, se trata de un bocadillo de bazo cocinado en manteca, acompañado de queso caciocavallo o ricota y limón. Suena fatal (posiblemente) pero no puedes salir de Palermo sin probarlo. Recomendamos que lo hagas en cualquiera de los mercados diarios que recorren la ciudad: Vucciria, Il Capo y Ballaró. De visita obligada si estás en la ciudad. Por la mañana despliegan un jaleoso y animado recorrido de puestos de verduras, pescado, aceitunas o especias, mientras que al caer la tarde se llenan de birras, vino marsala y ambientazo. Todos los días excepto domingos.
Cannoli
El postre por excelencia. Unos conos de hojaldre fritos y crujientes rellenos de ricota. Placer en estado puro. Los puedes tomar muy ricos en Osteria Mangia e Bevi, un local ‘trendy’ y de buen precio donde lo revisan en forma de copa de Martini. Allí podrás probar también otras especialidades en forma de pasta fresca, pasta frita y agglassati (estas últimas, recetas basadas en dos formas populares de aprovechar platos del día anterior). Estupendos vinos.
Para que no te pierdas… Dormir y moverte en Palermo
La zona en torno a Castelnuovo es muy apropiada a la hora de elegir alojamiento. ¿Por qué? Porque es un área comercial de grandes avenidas, a dos pasos de la parte antigua y a la que llegan los autobuses directos del aeropuerto. Recomendamos, porque allí nos alojamos y podemos contarlo de primera mano, el Hotel Politeama. Personal amabilísimo, habitación funcional y un gran desayuno con un montón de opciones dulces y saladas para arrancar el día con fuerza.
Palermo es motivo suficiente para volar a Sicilia, pero si tienes algo de tiempo te recomendamos escaparte un poco a los alrededores. Los transportes no son demasiado regulares y el tráfico puede ser algo caótico, lo mejor es que te pongas en manos de expertos como Ulisse. Organizan excursiones regulares y privadas, no tendrás problemas con el idioma, son amabilísimos y te ahorrarás dificultades.





