Lo que empezó siendo una de las primeras modas gastronómicas hace ya bastantes años, el sushi, se ha convertido en una opción de lo más recurrente a la hora de escoger qué comer o qué cenar. Da igual si vas a probarlo a un restaurante o pides que te lo traigan a casa, da igual si lo quieres degustar en solitario o en compañía de tu pareja o de tus seres queridos. ¿A quién no le apetece un nigiri, un maki, un sashimi? ¡Si es que está tan rico todo! Pero, ¿qué botellas son las mejores para acompañarlo? Porque vinos y sushi pueden entenderse bien, sí. Pero hay que saber escoger.
No siempre resulta sencillo acertar con el trago, pero no te preocupes porque para eso estamos nosotros. Para recomendarte tres buenos vinos para comer con sushi. Como queremos ir sobre seguro, ahí va esta terna de Bodegas Protos, elegida por segundo año seguido entre las 50 marcas más admiradas del mundo.
Y con unos vídeos de lo más explicativos sobre estas elaboraciones que, como demanda el sushi, no son excesivamente potentes y cuentan con la acidez ideal para combinar con él. Dos son blancos de la DO Rueda y la tercera, un rosado de la DO Cigales. Adelante, pues, con nuestras parejas de vinos y sushi.
Protos Verdejo
Este vino te entrará primero por los ojos: de color amarillo pajizo con matices verdosos que indican juventud, es muy limpio y brillante. Y cuando lo huelas, ya no querrás soltar la copa: esos aromas tropicales frescos como la piña, esas notas cítricas, de fruta blanca (manzana) y herbáceas (boj e hinojo) tan típicas de la variedad verdejo… Es posible que te olvides del sushi por momentos…
Pero mejor que no lo hagas, porque te faltará lo más importante: probarlo. Este vino seco te sorprenderá por esa entrada que mezcla la frescura y la acidez propia de la variedad con la redondez, el cuerpo y la estructura que aporta la crianza de unos tres meses sobre lías finas. Ese puntito ligeramente amargo, característico del verdejo y esa larga persistencia en la boca le va de fábula a todo lo que huela a sushi (también con pescados blancos, atún, arroces con mariscos, paella, pasta, comida asiática, pollo, quesos frescos o azules). Ah, mejor sírvelo a 6-7 grados para disfrutar de todo su potencial.
Protos Verdejo Cuvée
Vamos con el primo hermano del Protos Verdejo. Como este, el Cuvée procede de viñedos jóvenes cultivados desde su plantación de forma ecológica en suelos cascajosos típicos de la zona de Rueda. Se diferencian en la elaboración, porque en este caso el coupage final se compone de vino criado sobre lías finas durante unos 2 meses en acero inoxidable, en huevos de hormigón y en fudres de madera.
Tiene el mismo amarillo pajizo con matices verdosos, aunque es algo más intenso en nariz y con matices algo más tropicales. Destacan los cítricos, junto a la manzana y los herbáceos típicos del verdejo que componen la base de su aroma.
Y en boca se muestra ácido, fresco, seco, redondito y estructurado gracias a la crianza sobre lías, y con un matiz mineral. Características fantásticas, en fin, para maridarlo con sushi. O con pescados blancos, atún, pasta, comida asiática, pollo, quesos frescos o azules.
Protos Aire
Y para acabar este post sobre combinaciones de vinos y sushi, acabamos en la DO Cigales con este rosado a base de tempranillo 60%, garnacha 10%, albillo 10%, verdejo 5%, viura 5%, sauvignon blanc 5% y syrah 5% que proceden de viñedos de entre 10 y 80 años.
Qué bonito es el rosa pálido que recuerda al color amaranto (incluso se aprecian matices fucsia claro) y que anticipa lo que viene a continuación, un aroma de intensidad media y algo complejo, pero delicado y sugerente: hay fruta blanca, melocotón, flores blancas y algo de frutos rojos con matices tropicales. ¿Y en boca? Pues luce frescura y sedosidad, con cierta untuosidad por la crianza sobre lías, una acidez elegante y un recuerdo a frutas.
En fin, un vino de los que gusta beber. Y más si lo acompañas con sushi o con cualquier comida ligera como ensaladas y gazpacho, platos asiáticos (dim sum, rollos vietnamitas), comidas árabes (cuscús, humus), atún, anchoas, langostinos, risotto y pasta. Eso sí, tómalo siempre a 8-9 grados.
*La foto que abre el post es obra de Ivan Maní (Unsplash)