Los hermanos Roca estrenan bikineria en Girona. Rocambolesc bikinería ha abierto hace un par de semanas, en la calle de les Hortes nº6, con una carta dedicada al popular sándwich que incluye desde el clásico jamón dulce y queso; hasta otros de combinaciones de ingredientes más gourmet, como el de pastrami o de trufa, y también opciones vegetarianas. Y con este estreno, el bikini ha vuelto en boca de todXs. La ocasión perfecta para recordar cuáles son nuestros ejemplares favoritos en Barcelona. Allá vamos, este es el resultado de nuestras pesquisas.
Trikini
El más canalla y buen rollero de todos los establecimientos dedicados al bikini se encuentra, como no, en tierras hipsterianas del barrio de Poblenou. Responde al divertido nombre de Trikini, y tiene una propuesta ganadora: bikinis variados de tamaño gigantesco, con cócteles. No se nos ocurre mejor combinación que, además, se disfruta en un local que entremezcla estética kitsch ochenterismo versionado en cultura pop que tanto nos mola a los milenials. Salvo su versión clásica, las demás combinaciones son de autor y de temporada, y nos decantamos por el trufado o por el de gambón. Igual se les atragante a los puristas, pero qué más da. Están ricos a rabiar y nunca pierden su presentación food porn . Y oigan, con una copa de daiquiri o de pisco, sientan de maravilla. ¡Qué viva la noche!
C/ de Pujades, 226.
La Bikineria
Al César lo que es del César. Si te llamas La Bikineria, solo puedes clavarla con este sándwich caliente que nos hace suspirar. Bikinis, mixtos, sándwiches de dos piezas… En definitiva, más o menos atrevidos son los protagonistas de este local puesto en marcha por el cocinero barcelonés Joan Gurguí en enero de 2019 en el también barcelonés Mercat del Ninot, que ahora se ha mudado al carrer Muntaner. Pero la cosa no acaba aquí. También hay ejemplares efímeros, que aparecen y desaparecen en función de la temporada y de la disponibilidad de materia prima. El ‘nuevo’ lleva manitas de cerdo, queso semicurado, calçots a la brasa y salsa romesco. ¡Viva la calçotada! Y, claro, ¡vivan los bikinis!
C/ de Muntaner, 568.
Santo Porcello
Se llama Bologna La Grassa, es un señor bocata que quita el hipo y es uno de los hits de la carta de la bocadillería italiana Santo Porcello, en el barrio de Sant Antoni. Bologna La Grassa lo tiene todo para triunfar: una mortadela deluxe importada de Italia –como todos los ingredientes que salen de la cocina de este establecimiento, hermano pequeño de Due Spaghi–, el pan de Yellow Bakery, que los propietarios de Sant Porcello encontraron tras mucho buscar entre las diferentes panaderías de Barcelona, una scamorza ahumada que es canela fina y un suave pesto de pistacho. ¿Es esto un bikini? No estamos tan locos como para entrar en este duro debate sobre EL SER de algunos platos y ser lapidados sin piedad por la comunidad ortodoxa, siempre intransigente. Solo os diremos que su esencia lo es y que es un auténtico escándalo de bueno que está.
C/ Sepúlveda, 151.
Gresca Bar
Atención con este ejemplar que, en tan solo un bocado, os hará tocar el cielo. Untuoso y crujiente a partes iguales, el placer que ha proporcionado el bikini de Gresca Bar a quienes lo han probado ya lo han convertido en un clásico de la casa. Y cuando es temporada, el de trompetas de la muerte, queso fundido y yema de huevo curada os abrirá directamente las puertas del paraíso. Se elabora con pan del Forn Sant Josep del día anterior y solo tiene una pega: una porción dura apenas dos bocados.
Provença, 230.
Bar Central
Elisabets, 6.
Tapas 24 y Bar Alegria
Comte Borrell, 113.
Auto Rosellón






