Vuelta al cole: dónde comen las ‘milfsters’

El término no es mío. Se lo inventó en mi presencia alguien muy sabio a quien le pedí permiso para usarlo en un post y, como además de sabio es generoso, me dijo sí. Milfster: dícese de la combinación entre MILF (Mother I’d like to Fuck) y Hipster, que a estas alturas de la película ya no hará falta que expliquemos qué es si no quieren que nos salga aquí La montaña mágica. O lo que es lo mismo, mujer urbanita de treintaytantos-cuarentayalgunos que, pese a tener hijos pequeños, no renuncia a: a) intentar estar de buen ver con todas las armas a su alcance, esa lucha perdida y absurda contra el maldito paso del tiempo, y b) seguir haciendo,en la medida de lo posible, las cosas que le gustaba hacer antes de ser madre, como ir a festivales, exposiciones, cenar fuera, viajar… A veces junto a sus hijos, a veces sin ellos. A veces con sus parejas (¿los dilfsters?). En ocasiones con otras amigas y sus hijos. O con solteras y sin responsabilidades, para recordar con cierta nostalgia aquellos tiempos en que también ellas, qué lejos se ve ahora todo eso, subían felizmente a casas de desconocidos a altas horas de la madrugada sin tener ni idea de lo que aún estaba por llegar en un futuro. Y que ahora que ha llegado, y no es un tópico, no cambiarían pese a todo por nada del mundo.

¿Cómo distinguir a una milfster? Entre las milfsters hay cierta obsesión por los Ramones que se plasma tanto en las camisetas como en los peinados de sus hijos (en nuestra época fue Schuster el que marcó tendencia en materia de estilismo infantil, ahora es Marky Ramone el it boy de los hombres nacidos más allá de 2005). Pese a que suelen tener inquietudes intelectuales (esa tierna estampa de la milfster sujetándose un pecho con una mano para dar de mamar y sosteniendo un libro con la otra) y la cabeza bastante bien amueblada, en lo que respecta a educar siguen exactamente el mismo sistema que han seguido todas y cada una de las generaciones precedentes desde la Prehistoria: hacer lo opuesto a lo que hicieron sus padres. ¿Resultado? Una obsesión entrañable por eso que a los padres de nuestra generación les sonaba a alguna lengua vernácula asiática, “fomentar la creatividad” de sus retoños: el arte como máxima aspiración de los jóvenes padres de clase media socialdemócratas, una generación entera que cree llevar un artista dentro y que espera para sus hijos mejor suerte que la suya.

Hay en la milfster cierta inquietud existencial, que por otra parte puede resultar enormemente sexy, a causa de eso que se ha dado en llamar “no llegar a todo”. El malestar se agrava si tenemos en cuenta que existe un código interno secreto entre ellas que las obliga a tratar de ocultar esta inquietud para que parezca que levantarse, ir a dos trabajos, empalmar con una reunión del cole, hacer la comida, correr a buscar la cesta ecológica para luego ir a la presentación de un libro, seguidamente a Pilates, pasarse por el parque y acabar el día haciendo un trabajo titulado L’arc de Sant Martí està trist, es coser y cantar.

La bipolaridad es la seña de identidad de la milfster: cuando mira atrás y se compara con su madre en ocasiones ve con toda claridad que ha pringado. Se exige más, o tal vez es eso que damos en llamar sociedad la que le exige más, no llega a todo porque son demasiadas las cosas a las que ella misma se ha impuesto tener que llegar: quiere tener vida, salir con su pareja (sea esta o no el padre de sus hijos: las milfsters se divorcian con bastante serenidad y después se les ocurren ideas de bombero tales como tener novios veinteañeros, lo que añade aún más presión a tot plegat), viajar, leer, ir al gimnasio, tener un trabajo que les satisface y disfrutar de tiempo de calidad con sus hijos para enseñarles que por encima de todo tienen que ser libres. Su mundo es más grande, con más aristas, se lamentan, y por lo tanto más difícil de gestionar. Otras veces, sin embargo, se alegran de la suerte que tienen de poder disfrutar de todo lo anterior. Y así transcurren sus vidas, mientras se plantean esa liposucción que a los 20 descartaban con el entrañable argumento de que hay que aceptarse a una misma tal y como es.

El post de hoy está dedicado a ellas, a las milfster, un tipo de madre del siglo XXI (hay otros) del que Barcelona va sobrada. Y como la vuelta al cole nos invita al orden y al recogimiento, hemos querido descubrir 5 sitios ideales para acoger a las milfsters y a su retoños, donde ellas pueden departir de sus cosas y los pequeños jugar a las suyas.

Cosmo. En el número 3 de Enric Granados encontramos esta bonita cafetería cuyo menú e interiorismo están pensados para acoger a los más pequeños. Entre sus encantos tiene una terraza en una calle peatonal para que los pequeños puedan corretear y sus padres dar cuenta de alguna de las sencillas pero apetecibles sugerencias de su carta: tienen desde bikinis a nachos con guacamole, quesos, zumos naturales, infusiones y algunos dulces del agrado de los más pequeños como los mini-muffin y el brownie. En su espacioso interior encontramos una zona con juegos para que los pequeños se entretengan y una amplia sala de exposiciones donde hallamos muestras itinerantes. Su bonito mobiliario vintage y su interior abierto a la calle lo convierten en un espacio muy agradable en cualquier época del año.

Cosmo. Enric Granados, 3. T. 93 105 79 92

Tonka. Su brunch del domingo es una maravilla, y si además tenemos en cuenta que en su interior hay una pequeña ludoteca perfectamente equipada, ya tenemos la opción perfecta para comer el domingo. En cuanto a brunch (de momento nunca hemos probado su carta) Tonka es una de las mejores opciones que nos hemos encontrado en la ciudad dada su excelente relación calidad-precio. Por 12 euros tenemos un delicioso bufé en el que se van sucediendo una retahíla de platos absolutamente apetecibles. Pasteles caseros elaborados con leche y huevos ecológicos, quiche, rollitos, huevos, tofu, salchichas ecológicas, frutas, yogur… todo elaborado de forma artesanal y con productos de proximidad. Los panes, también elaborados por ellos, son deliciosos, y quienes son de buen comer, podrán disfrutar hasta hartarse de las delicias que salen de la cocina de este local cuya ludoteca en el local contiguo dará un respiro a los padres… y a los hijos. Es bonito, acogedor, muy agradable y muy Sant Antoni.

Tonka. Marqués de Campo Sagrado, 23. T. 93 127 05 44

Papas & The Mamas. Las conversaciones que se escuchan entre la clientela de este bonito espacio del Poblenou suelen versar sobre cuál de los pingüinos de Madagascar mola más o sobre lo extraño que resulta que los padres de Bobesponja sean redondos y su hijo haya salido cuadrado (el hecho de que sea una esponja que habla, viva en una piña en el fondo del mar, tenga como flatmate a un caracol y su mejor amiga sea una ardilla vestida de astronauta no parece sorprender a nadie). El motivo es que este establecimiento es una mezcla de tienda ecológica, tienda de juguetes y gadgets y café-bistró, con una oferta sencilla que va desde pan y pastas elaborados con harinas bio, ensaladas, pasteles caseros o cafés a yogures ecológicos. La cocina es abierta y ofrece desayunos, comidas y meriendas, por lo que suele estar repleto de familias en busca de un espacio agradable en el que poder disfrutar junto a sus hijos sin temor a molestar ni ser molestado.

Papas & The Mamas. Rambla del Poblenou, 127-129. T. 93 485 67 93.

Pudding. Este espacio de cuento de hadas está pensado para que los padres puedan compartir un rato agradable con sus hijos, ya sea juntos, dando cuenta de un bol de cereales o un pastel casero junto con un zumo ecológico o una infusión, o por separado, mientras los pequeños disfrutan de sus numerosos juegos, experimentan con el Ipad, pintan en la pizarra o participan en uno de sus numerosos talleres y los mayores se relajan ante una taza de té o un buen café. La razón de ser de Pudding, que se respira en cada uno de sus rincones, es la creatividad, de ahí sus numerosos talleres y los rincones de trabajo y lectura. Ofrecen, además, una fórmula interesante para padres ocupados: llevan a tu hijo al colegio tras haberle dado de desayunar y lo recogen por la tarde para darle la merienda mientras el pequeño disfruta de un espacio encantador pensado por y para ellos.

Pudding. Pau Claris, 90. T. 93 676 10 25.

Marc Restaurante Bar. Muy cerca del Parc de la Ciutadella, este restaurante cuenta con una amplia sala de juegos para que los niños disfruten mientras sus padres dan cuenta de una cocina casera sin alardes, bien facturada, a un precio razonable. Los niños podrán dar cuenta de un menú infantil a 8 euros con sus highlights: macarrones y pollo rebozado. Disfraces, pizarra, cocinitas, cuentos y mucho más es lo que encontramos en esta sala que, al parecer, nació de la cabecita de la hija de Marc.

Marc Restaurante Bar. Joan Miró, 24. T. 93 221 77 47.

La Góndola. Esta pizzería cuya vocación es ni más ni menos que ser un local “de barrio”, a precios asequibles y dirigido a toda la familia pone de manifiesto esa voluntad con sus talleres de pizza los fines de semana. Mientras los padres comen tranquilamente, los niños comen con los monitores para, acto seguido, elaborar ellos mismos uno de sus manjares favoritos con sus propias manos. En el interior de La Góndola, los más pequeños (de 3 a 12 años) aprenden la historia y propiedades de este alimento al tiempo que amasan y recubren la base con los ingredientes escogidos. Los padres, mientras, podrán disfrutar de una carta de cocina italiana tradicional a muy buen precio.

La Góndola. Villarroel, 223. T. 93 106 95 19

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Laura Conde
Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

2 Comments
  1. Me encanta este post como madre que soy pero a mi hay un sitio q me encanta y es perfecto para familias con hijos. Hablo del Restaurante Doble Zeroo en El Born en la calle Jaume Giralt. Es un restaurante japonés fusión que los sábados, domingos y festivos al mediodía ofrecen el espacio infantil Kodomoo, totalmente gratuíto, donde los niños realizan actividades y juegan con monitoras mientras los padres degustamos su amplia carta. Existe también si quieres 2 menús infantiles para escoger. La verdad es que hasta que una no es mamá no se da cuenta de lo importante que es que existan espacios así. Creo que ahora también ofrecen el mismo servicio en Doble Zeroo El Masnou

  2. Hola Mercè:
    Has ido a dar en el clavo. Doble Zer00 es uno de nuestros restaurantes favoritos, del que hemos hablado ya en alguna ocasión. Se agradecen mucho las recomendaciones, y más si son de sitios como Doble Zer00. Aquí tienes lo publicado anteriormente:

    https://www.gastronomistas.com/doble-zer00-restaurante-barcelona-born/

    https://www.gastronomistas.com/restaurante-barcelona-guiatoto-doblezeroo-cucine-mandarosso-filete-ruso/

    Muchísimas gracias por seguirnos y por la recomendación!

Leave a Reply

Your email address will not be published.