Si mi admirada Laura Conde nos alecciona cada 15 días sobre lugares a los que ir según con quién vayas, y triunfa como una campeona, yo no voy a ser menos. O sí, pues voy a atreverme con una fórmula algo más retorcida: os voy a decir a quién no hay que llevar al restaurante Eterna. Porque son muchos los que comerán a disgusto en este local del Eixample de Barcelona, pero muchísimos más los que querrán disfrutar de una cena canalla y desenfrenada. Hay que ser abiertos, chicos, y pensar que en el mundo de la gastronomía también tienen cabida transformistas y drag queens, que son los anfitriones de este local, único por dimensiones y oferta en toda la capital catalana.

Pero a lo que íbamos. ¿A quién no llevar? A los que son muy muy finos, a los que tuercen el bigote si oyen palabras gruesas, a los que no les gusta la idea de que pueden ser manoseados por un transformista, a los que no se ríen con el humor petardo, a los que se tapan los oídos cuando suenan los himnos gays de Gloria Gaynor, a los que se ponen nerviosos cuando falta luz para ver lo que hay en el plato, a los que les indigesta la idea de aplaudir y masticar a la vez, a los alérgicos a las pelucas y los maquillajes para hombres, a las vergonzosas que temen ser señaladas en público por llevar una falda que parece el tapizado de un sofá de Ikea…


Si habéis superado esa criba, sigamos. Y hablemos de la cena, que por algo somos gastronomistas. No es nada del otro mundo, para qué nos vamos a engañar, porque los cocineros no quieren complicarse la vida con inventos extraños sabiendo que sus creaciones sirven de guarnición al menú principal, que es el espectáculo. El comensal no va a este restaurante a degustar platos, sino a estar más pendiente de otros asuntos.
Por ejemplo, de los chistes de la brillante Coral (siempre al tanto de la actualidad, sean sobre los recortes en Sanidad, los saltos de Falete desde el trampolín o los sobres de Bárcenas), del playback de la mexicana Yenisey, de los contoneos de la drag woman Tracy y de los bailoteos de Turbo, el único drag queen del mundo con patillas y perilla que canta en playback a Rihanna. Aun así, hay propuestas que no desmerecen, como el bacalao a la miel de fresa con frutos secos sobre una cama de patata panadera. La ensalada tibia de queso de cabra con frutos secos es pasable, igual que la entrama de ternera (una carne muy roja y sabrosa) con patata ‘al caliu’ y pimiento asado.
Sí, al acabar la noche certifico que Coral y los suyos son más transgresores que los chefs y recuerdo que me he reído con la boca llena. Y eso es taaan difícil…
Lo mejor: el ambiente canalla y el humor de la deslenguada Coral.
Lo mejorable: demasiada salsa para el raviolón relleno de pescado y marisco.
Eterna
Calle Consell de Cent, 129 (Barcelona).
Teléfono: 93 424 25 26.
Horario: viernes y sábados, a partir de las 21.00 horas (el show comienza a las 22.30).
Precio cerrado: 33 euros (dos primeros, dos segundos y dos postres a elegir, con pan, vino y agua incluidos).
1 comentario
Como en la mayoría de los restaurante espectáculos lo que vale la pena es el gran show que tiene el restaurar Eterna, pasas una noche fabulosa en compañía de sus artistas y la genia Coral star, así como el resto de sus artistas . La bellezade la mexicana y su bellezaasí como tracy y turbo.
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