¿Quedamos en el MACBA? ¿Cuántas veces te has citado con colegas en la ‘plaza de los skaters’ de Barcelona? ¿Y cuántas una birra se ha convertido en cena improvisada en las terrazas o restaurantes vecinos? Si eres de los que frecuentas la zona ya te habrás dado cuenta de una novedad gastro reciente. Se llama Kotoro y es una propuesta que sorprende gratamente. Su dueño es Pau Artieda —artífice de la apertura del sushi bar Kitsune de Sant Cugat del Vallés— quién, tras un viaje de tres meses por Japón visitando izakayas (las tabernas niponas), decidió abrir la propia con recetas inspiradas en esta experiencia. El resultado, un pequeño oasis en el Raval barcelonés que te permite probar cosas nuevas, desde platillos de casquería fina hasta maridajes con diferentes sakes.
En la puesta a punto del negocio le ayudaron dos expertos: el chef Roger Edo (Matsu, Dakidaya) se encargó de las recetas y el especialista en gastronomía japonesa y sake sommelier Roger Ortuño, de la selección de la ‘seda líquida’.
Que el sake es importante en la oferta de Kotoro lo verás de inmediato. El escaparate de botellas ordenado por tipología y región que recibe al comensal, colección privada de Ortuño, es único y avisa de sus buenas intenciones.
¿Puedes beber vino y cerveza con los platos? Por supuesto. Pero la idea es dar a conocer la diversidad y las posibilidades gastronómicas de la bebida alcohólica nipona más conocida en Occidente así como incentivar armonías ‘a la japonesa’ entre la clientela.
Lo ideal, dejarse llevar. Pedir 5 o 6 platillos y un sake para acompañarlos. O mejor, abrir la carta de sakes y seguir las recomendaciones de maridaje propuestas. Tienes entre 12 y 15 referencias para escoger y probar. ¡Verás qué juego da! Un ejemplo: si eres curioso te retan a probar el Honjozo Genshu de la bodega Akashi-Tai Honjozo Genshu «de textura melosa y mayor graduación alcohólica, perfecto para el kushiyaki de lengua de vaca o el yakiniku de mogote».

Los kushiyaki, pinchos para los amigos, son uno de los platillos top del local. Lengua de vaca con salsa ponzu, corazón de vaca con wasabi, mollejas, piel de pollo… Este último, acompañado de sake picante, es sensacional. Aunque las cazuelitas no se quedan atrás.
La carrillera de ternera, el capipota con butifarra del perol y el yakiniku de mogote de cerdo ibérico están para mojar pan. Incluso los postres sorprenden, el coulant de té verde el que más.
La capacidad de la nueva taberna japonesa es de 46 personas a las que hay que sumar un reservado con capacidad para otras 10. A los grupos se les ofrece un menú degustación que puede adaptarse a los gustos personales —en la carta también hay gyozas, sashimi o nigiris— y siempre incluye un vasito de sake final. Y para los que van con prisas a mediodía nada como el bento. Recoger y comer.
Me cuentan los implicados en el proyecto que Roger Edo ha pasado el testigo a Marc Tanco, un joven con experiencia de sushiman en Alemania e hijo de un pescador del Masnou. Atentos. El nuevo curso, los platillos con frutos del mar también darán que hablar.
Kotoro
Ferlandina, 34. Barcelona
Tel. 936 676 011
Precio medio: 30€
Horario: de martes a domingo, de 13 a 16h y de 20 a 23.30h. (Cerrado del 13 al 21 de agosto)