Valencia: 10 restaurantes y 1 coctelería para una escapada

Valencia lleva unos últimos años on fire a nivel gastronómico, así que hemos pillado un Vueling para visitarla y descubrir los restaurantes que más lo están petando a nivel gastronomista. Y con razón, visto lo visto (y comido lo comido). Son éstos.

1. CANALLA BISTRO

Qué divertido es Canalla Bistro. Un espectáculo gastronómico en toda regla, desde que entras por la puerta y ves esos cerdos de colores colgados de las paredes hasta que te zampas el postre, un plátano que no es un plátano, sino chocolate blanco y fruta de la pasión. Un viaje por las cocinas del mundo lleno de sabor y simpatía que ha montado Ricard Camarena para dar rienda suelta a su lado más ‘gamberrete’. Se recomienda acompañar o acabar la comida o la cena con alguno de sus cócteles, que a menudo versionan los clásicos. Los que probé yo me encantaron: Negroot (un negroni con bourbon, Campari, infusión de remolacha e hibiscus) y margarita de tepache (con mezcal, tepache -fermentado de piña-, zumo de lima y sirope de agave). El local es enorme pero siempre está lleno. Normal, porque la gente disfruta con platos de México, China, Tailandia… realmente deliciosos y presentados con originalidad.

Ahí está el icono de Canalla Bistro, el pan bao de cerdo pequinés que se sirve sobre una cabeza de gorrino (foto), los cucuruchos de masa cantonesa rellenos de tartar de salmón, aguacate y mayonesa de wasabi. Más sobrios pero excelente son el delicado canelón de aguacate con bonito marinado y pico de gallo y el sensacional nigiri-sandwich de pato Pekín (aquí, el ‘pan’ es el arroz de sushi en tempura).
Mestre Josep Serrano, 5.


2. HABITUAL

El precioso Mercado de Colón esconde en su sótano un tesoro gastronómico poco habitual: Habitual (Jorge Juan, 19). Por su ubicación, algo escondida, por su relación calidad-precio y por el nivelazo de su propuesta: cocina de proximidad con productos de una huerta que controla el equipo de Camarena (dos estrellas Michelin por sus restaurante homónimo en Valencia). Como aquí miramos hasta el último céntimo y nos gusta comer muy bien, salimos más que contentos de este restaurante amplio y cálido. El menú de mediodías laborables cuesta 17,50 euros sin bebidas, y a la carta te saldrá por unos 30-35.

Platos mediterráneos con toques de creatividad y técnica muy controlados para proporcionar placer en cada bocado. Qué rica y original es la combinación de zanahorias asadas, con coco, salmón ahumado y semillas garrapiñadas (en la foto); cuánto sabor esconden las alcachofas con pez limón marinado, almendras fritas y ajoblanco de almendras; que cremoso y que crujiente es el buñuelo de bacalao con emulsión de miso; qué divertida es la tarta tatin de hojaldre con tomate en conserva con mozzarela de búfala.


3. 2 ESTACIONES

Ojo. no te confundas. 2 Estaciones es un restaurante pequeño y de apariencia humilde pero su cocina de mercado contemporánea es sublime, cosa que se nota desde el aperitivo: ceviche de boquerón con granadas, ligeramente picante. Los chefs, Alberto Alonso y Mar Soler, trabajaron con Ricard Camarena y Vicente Patiño, respectivamente, y se nota. De hecho, aparece señalado como Bib Gourmand en la Guía Michelin. Así que se disfruta de maravillas como la papada ibérica con crema de coliflor y huevas de arenque, o la ostra valenciana con jugo de pollo al ajillo y raifort (impresionante mar y montaña) o la merluza al vapor con patata chafada y salsa de pimiento verde en salmuera. Sin malabarismos, con calma y sentido común.

Y con talento: los chefs son capaces de hacer memorable una ‘simple’ ensalada de puerros a la brasa con trucha marinada y jamón Joselito o una coca de lengua de ternera con salsa tártara y acelgas. Alonso lo borda en cada plato con un sentido del gusto poco habitual. Por cierto, recomiendo el maridaje que proponen porque lo clavan, sea con cava o con un amontillado.
Pintor Salvador Abril, 28.


4. VUELVE CAROLINA

Platos creativos e informales. Platos históricos de Quique Dacosta. Platos peruanos. Platos mediterráneos… Así es la propuesta de Vuelve Carolina, amena, variada, colorida como la barra donde probar platos clásicos del país andino, donde un cocinero los elabora al momento con productos traídos de allí. Si no puedes subir al piso de arriba, donde está El Poblet, con una estrella Michelin (Dacosta luce tres más por el restaurante homónimo que regenta en Dénia), puedes disfrutar de lo lindo con divertimentos como las navajas a baja temperatura (en la foto) con leche de coco y gel de jugo de sisho (un clásico ya), las gambas de Dénia con polvo satay y mayonesa cítrica que puedes comerte enteritas, y el tiradito amazónico (salmonete a la llama en leche de tigre).

Para beber, te recomendamos alguna de las tres cervezas artesanas que han creado. Hay menú de mediodía laborable por 16,50 euros sin bebidas, y dos degustación (Tapas, de 28 euros, y Compartir Valencia, con un arroz al final, por 35).
Correus, 8.


5. LLISA NEGRA

Cuando entras en Llisa Negra ya te imaginas que estás en un restaurante de categoría superior. La decoración sobria, elegante, de aires clásicos, invita a pensar que allí se come bien. Y cuando desfilan los platos por la mesa lo confirmas, desde el pan horneado por ellos al momento (el vicio era esto) hasta la raya adobada (buscan el mejor pescado del día en varias lonjas de España). Producto, producto y más producto. Del bueno, se entiende. Y con la firma de Quique Dacosta.

El magnético espectáculo de los cocineros trabajando con las brasas (el fuego es protagonista) redondea una experiencia en la que no deben faltar los impecables arroces, que aquí se cocinan con leñas distintas (de naranjo, sarmientos…) según cuál estén preparando. Precio medio, entre 50 y 60 euros (hay un menú degustación por 60).
Pascual i Genís, 10.


6. MERCATBAR

Cocina de mercado internacional. Suena a oxímoron. Pero en Mercat Bar suena bien. Porque sirven platos de aquí con guiños de otras latitudes, y a la inversa: platos de otras latitudes con productos o técnicas de aquí. El resultado es una divertida propuesta de Quique Dacosta en la que manda mucho el finger food, ya sea en la barra peruana de la entrada o en la sala. Levité con la patata suflé rellena de yema de huevo, me volví loco con esa pizza fría (papel de arroz cubierto con tomatitos secos, albahaca, anchoas, alcaparras fritas, olivada de aceitunas negras, queso Idiazábal y mozzarella, en la foto), y me descubrí ante la dorada hojaldrada rellena de carabinero y pistachos, con perlas de tapioca infusionadas en caldo de pescado y kimchi.

Notables las patatas bravas, que se presentan sobre una cabeza de toro, y el ceviche de corvina thai con cremoso de aguacate  leche de coco. Hay menú de mediodía laborable (15 euros sin bebidas) y dos más con 7 platos (25 euros) y 9 platos (30). También un menú maridaje de cervezas belgas por 36,5. Por cierto, el Moët & Chandon lo tienen a mejor precio porque Dacosta es embajador de esta y otras marcas de champán.
Joaquín Costa, 27.


7. SUCAR

Hay que tener valor y sabiduría culinaria para hacer lo que hace Vicente Patiño en Sucar. Decidió entregarse a las brasas del horno de leña para elaborar cocina tradicional valenciana y no salir chamuscado. El riesgo tiene premio en su pequeño y acogedor restaurante (al lado también tiene el más gastronómico Saiti), cuya decoración rinde homenaje a los antiguos merenderos de la playa del Saler. Quieres ‘sucar’, es decir, quiere mojar pan, que es lo que significa el nombre del establecimiento. Da igual que sea en un rustido de alcachofas y y ‘sepionets’ que en unos callos. Y, de paso, descubres que el ‘blanquet’ es como una butifarra con canela (la sirve con un ‘trinxat’ de patatas), que la ‘titaina’ (en la foto) viene a ser un pisto frío con piñones y que el ‘arnadí’ es un dulce de Xàtiva a base de harina de almendra, calabaza y boniato. Bravo por la ostra a la brasa con aceite, sal y pimienta, y por los arroces.

Hay varios menús si no quieres gastarte una media de 35 euros: Cap i Casal (de martes a viernes al mediodía, con dos entrantes, un arroz o guiso del día y postre) por 18 euros; Tapas (las noches de martes a jueves, con cinco tapas y postre), también por 18; Terreta (cuatro entrante a compartir, un arroz, carne o pescado del día y postre), por 26, y Brasa (cuatro entrantes a compartir, pescado a la brasa y postre), por 32.
Reina Na Germana, 4.


8. KAYMUS

Kaymus tiene mucho azul en su decoración. Reflejo del mar que tan bien cocina su chef Nacho Romero, porque este tranquilo y sobrio restaurante alejado del centro de la ciudad tiene fama de tratar muy bien los pescados, que cambian a diario según lo que haya en el mercado. Y es ese mercado el que marca la filosofía de la carta, mediterránea y elegante en la que destacan platos como el dim sum relleno de txangurro con papada de cerdo y velouté de marisco, y la vieira con jamón y crema de ibérico y almendras.

La ensaladilla rusa con salpicón de gambas y la croqueta de cocido de bacalao ahumado son otros éxitos de la casa, que cuenta con un amplio catálogo de arroces. Hay dos menús: Kaymus (tres entrantes, plato principal a elegir y postre) por 31,90 euros y uno degustación llamado Giulia (cinco entrantes, pescado, carne y dos postres) por 55. Avenida del maestro Rodrigo, 44.


9. CONVENT CARMEN

La terraza de este novedoso complejo de ocio, que ocupa un antiguo convento de clausura, es una maravilla. Por su propuesta gastronómica heterogénea (tapas, platillos internacionales tipo pad thai y tacos de cochinita pibil, clásicos como albóndigas), por el ambiente buenrollero que se respira (imposible no querer sentarse en sus sofás-columpio), por la programación cultural que ofrece (cine, conciertos, debates, talleres…). Razones de sobras para estar de moda.
Plaza del Portal Nou, 6.


10. CENTRAL BAR

Seas del club de los madrugadores o de la liga de los que se despiertan tarde, deberías ir a Mercat Central, un edificio modernista que acoge Central Bar. Su barra con mesas altas, en el meollo de este mercado, abre a las 6.30 horas y cierra a las 15.30 horas. Bocadillos, platos de temporada, tapas, platos de cuchara y ambiente animado.
Plaza de la ciudad de Brujas, s/n.


Y PARA UN CÓCTEL… CAFÉ MADRID

Vale la pena ir por dos cosas. Por el agua de Valencia (cuenta la leyenda que fue aquí donde se inventó este cóctel a base de vodka, ginebra, cava y zumo de naranja) y por el ambiente retro y acogedor. La carta de cócteles de este establecimiento emblemático de la ciudad es de primera.
Abadía de Sant Martí, 10.

Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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