Quique Dacosta: así son sus restaurantes sin estrellas Michelin en Valencia

Quique Dacosta luce tres estrellas Michelin por el restaurante homónimo que dirige en Dénia y otra más por El Poblet, en Valencia. Pero no todos podemos permitirnos un ágape en esas maravillosas casas, así te proponemos cualquiera de sus otros tres establecimientos en Valencia: Vuelve Carolina, Mercatbar y el más reciente, Llisa negra. Todos ellos al alcance de tu bolsillo, y todos ellos top (si no te convencen ninguno de estos, puedes consultar otros restaurantes de Valencia que visitamos hace unos meses en una interesante ruta gastronómica).

1. Vuelve Carolina

El bosque animado fue un plato emblemático en la carrera de Quique Dacosta. Pero solo se podía probar en su restaurante gastronómico. Como ya han pasado unos cuantos años, el chef decidió que el común de los mortales podíamos probar una versión en formato de coca en Vuelve Carolina, un restaurante asequible e informal. Ahora ya no está en la carta, pero sirve de ejemplo para entender su filosofía: allí sirve platos creativos para compartir con ingredientes locales, y cuenta con una barra peruana donde un cocinero elabora in situ recetas clásicas con productos del país andino.

En mi visita anoté el clásico de la casa (navajas a baja temperatura con leche de coco y gel de jugo de sisho), las novedosas gambas de Dénia con polvo satay y mayonesa cítrica, que se comen enteras, y el tiradito amazónico (salmonete a la llama en leche de tigre).

Me gustaron también las cervezas artesanales La Valiente, producidas por el equipo de Dacosta, y la opción de champán más asequible que en otros locales porque el chef ejerce de embajador de varias marcas de este espumoso. Hay menú de mediodía laborable (16,9 euros sin bebidas) y dos menús (Tapas, de 28 euros, y Compartir Valencia, de 35, con arroz). Por cierto, justo en el piso de arriba está está El Poblet, también de Dacosta y también premiado por Michelin (en este caso, con una estrella).

Calle de Correus, 8.

2. Llisa negra

Llisa negra tiene madera de clásico. Será por la elegante decoración, a base de mármol, barro, cerámica, mimbre; será por el excelentísimo producto que trabajan; será por la pasión por las brasas; será por esa cocina a la vista que es puro espectáculo con los fuegos a pleno rendimiento… La cuestión es que Quique Dacosta ha acertado y el establecimiento ha triunfado desde el minuto uno, y eso que la carta no asequible (el precio medio está entre 50 y 60 euros y hay un menú degustación de 60) pero la visita merece la pena.

Los arroces son espectaculares (según el tipo que cocinan usan leñas distintas: de naranjo, sarmiento…) y los pescados llegan de varias lonjas en función de su calidad (buenísima la raya adobada). Atención al pan hojaldrado hecho por ellos al momento: hay quien encarga alguna que otra barra para llevársela a casa, y cosa que no me extraña en absoluto.

Calle de Pascual i Genís, 10.

3. Mercatbar

Cuando Quique Dacosta viaja por el mundo, siempre va con los ojos abiertos. De ellos vuelve con ideas. Y se puede comprobar en Mercatbar, donde propone tapas que son pura fusión internacional, ya sea versionando platos locales o foráneos. Muchas de ellas son rollo finger food. Así que lo mejor es que te dejas llevar, sea en la barra peruana, con el chef trabajando a centímetros de ti, o en la sala, donde podrás comer unas patatas bravas puestas en la cabeza de un toro, un ceviche de corvina thai con crema de aguacate y leche de coco, una causa de trufa y chipirones en tempura, un bao de chicharrón con salsa hoisin…

Lo que más disfruté fue la patata suflé rellena de yema de huevo, la pizza fría (papel de arroz cubierto con tomatitos secos, albahaca, anchoas, alcaparras fritas, olivada de aceitunas negras, queso Idiazábal y mozzarella), el kebab de carrillera con mayonesa kimchi y la dorada hojaldrada rellena de carabinero y pistachos, que se acompañan de perlas de tapioca infusionadas en caldo de pescado y kimchi.

Hay menú de mediodía laborable (15 euros sin bebidas) y dos más con 7 platos (25 euros) y 9 platos (30). También un menú maridaje de cervezas belgas por 36,5. Por cierto, el Moët & Chandon lo tienen a mejor precio porque Dacosta es embajador de esta y otras marcas de champán.

Calle de Joaquín Costa, 27.

Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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