Bananas: antes son los platos que las copas - Gastronomistas

Bananas: antes son los platos que las copas

Hubo un tiempo en el que en la calle Fusina de Barcelona cerraban dos de cada tres locales nuevos. Eso fue antes de que se recuperara el Mercat del Born y de que diera gusto pasear por sus alrededores peatonales. Bastante antes incluso de que asomaran las primeras terrazas al sol en este ‘cuadrilátero’ del barrio. Mucho antes de que abriera sus puertas Bananas para acabar de afianzar la pujanza gastro de una zona acostumbrada a los vaivenes, que no al vai bene
Primo hermano del vecinísimo Café Kafka, ambos de la misma propiedad, en Bananas se come «de maravilla», que diría Custo Dalmau. El diseñador estuvo aquí hace poco de celebración y de cháchara. Como Rossy de Palma, Martina KleinFiona Ferrer o Christian Louboutin.

Porque el local se presta a la fiesta y el postureo con sus palmeras, su animal print, sus cuadros de otra época, sus pasillos interminables y sus luces psicodélicas. Cuando a lo que hay que prestar atención es a su cocina. «Platillos, cestitas, cazuelitas», latas, platos ‘combinados’ y propuestas que sirven de segundo sin resultar en ningún caso segundonas. Enunciados que viajan desde la infancia propia y el recetario patrio a los grandes referentes de la cocina internacional y a ese exotismo que transporta. ¿Cocina cosmopolita? Sí, pero no solamente.

Hay bocados que definen nuestra cultura como el chanquete, las chistorritas, las bombas o la tortilla de migas de bacalao; luego también hay versiones para chuparse los dedos como ocurre con las alitas de pollo; acompañamientos completos y elaboraciones que llevan su tiempo como el cochinillo lechal «laqueado», la hamburguesa -unos 20 minutos-; el tronco de merluza asado o esa delicia que resulta el Mee Goreng a base de fideos indonésicos, vegetales, chile, huevo, pollo frito y soja dulce. El tataki de atún rojo, el chop buey de pulpo, el ceviche y los postres con bananas son más que recomendables. Porque en todos y cada uno, el comensal da buena cuenta de la importancia -y de la suerte para los viajados cocineros de esta casa- de lo que supone llevarse a la boca el mejor producto fresco, trabajado lo justo y aderezado con fundamento.
Luego, si eso, ya vendrán las copas, los brindis y el cachondeo.

Lo mejor: el toque exótico y especialmente oriental de tantos platos.

Lo mejorable: el pan.

Bananas. Fusina, 7. Barcelona
934 88 46 60
Abre todos los días excepto el lunes.
Precio medio: 30 euros.
Menú de mediodía: 11,50 euros.

 

Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.