
Desde que el mundo de la cocina se ha convertido en una fuerte tendencia, los diseñadores de moda se han dejado cautivar sin complejos por el fenómeno ‘foodie’. Sin ir más lejos, Chanel convirtió el Grand Palais de París en un supermercado ‘mega-chic’ para presentar la colección otoño-invierno 2014-2015 de Karl Lagerfeld. El Chanel Shopping Center, como ellos mismos bautizaron, se convirtió en el súmmum de lo sibarita: Coco Cola, anchoas Délices de Gabrielle o huevos Le 9 de Chanel entre otros muchos productos frescos, gourmet y de limpieza con el sello de la firma. Por sus pasillos desfilaron las modelos con zapatillas deportivas, pequeñas cestas de la compra con el acabado de lujo de Chanel y accesorios muy culinarios como unas pulseras de caramelos (como las que llevábamos de pequeños) o un bolso con forma de tetra brick de leche. Atención a la descripción de algunos de los colores protagonistas en la colección: verde lechuga, naranja zanahoria, rosa remolacha y amarillo limón. Todos muy en la línea de la dieta 3D con la que Karl Lagerfeld perdió 40 kilos.
Más atrevido aún ha sido el diseñador Jeremy Scott en su primera colección para Moschino (otoño-invierno 2014-2015) completamente inspirada en el universo McDonald’s. Criticado por unos por ensalzar el ‘fast-food’ y amado por otros por lo radical y divertido de sus diseños, cuanto menos hay que reconocer lo extravagante del asunto. Porque… ¿te atreverías a llevar un vestido que te cuesta un pastón para que te confundan por una empleada del McDonald’s o seas objeto de burla y te pidan una hamburguesa a cada paso? Si quieres ser (un poco) más discreta, siempre puedes hacerte con uno de los accesorios: tiene bolsos, cinturones y hasta una funda para el iPhone.
Otra diseñadora top que se apunta a la gastronomía popular es la londinense Anya Hindmarch, que ha creado en su colección otoño-invierno 2014-2015 estos bolsos y ‘clutch’ de elaboración artesanal, inspirados en cereales y galletas:
No solo los grandes diseñadores se fijan el el mundo ‘foodie’. Mira estas propuestas de la cadena Bershka, mucho más apañadas de precio.
Otro tema aparte es cómo la pasión gastro de muchos diseñadores de moda les ha llevado a abrir sus propios restaurantes. El último: Roberto Cavalli ha inaugurado este verano un restaurante lounge en Ibiza (Paseo Joan Carles I, 13). De eso ya hablamos otro día.


